Este domingo por la mañana en el programa más antiguo de la televisión japonesa, el 'Sunday morning' en la cadena TV Asahi, varios de los más veteranos periodistas del país analizaban la evolución mundial de la pandemia por coronavirus. En Japón hace poco más de un mes hubo un grave rebrote que causó más contagios que al principio de la crisis, por lo que están muy sensibilizados con la problemática que puede generar la desescalada. Tras emitir un reportaje con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), convenían los tertulianos en su sorpresa porque España inicie la desescalada sin hacer test masivos a la población, habiendo tenido tanta gente afectada y presentando aún ahora un número tan elevado de nuevos enfermos y de fallecidos.
Uno de los periodistas llegó al punto de insinuar que dado que el Gobierno se muestra incapaz de combatir la pandemia, ha iniciado la desescalada para que si se produce un rebrote, culpar a la población y eludir así su propia responsabilidad en la gestión de la crisis. Esta es una teoría que yo no puedo aceptar pero habrá quien lo haga. A mí no me llega la mala baba como para afirmar que el Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos ha arrojado la toalla y avanza en la desescalada para expandir las culpas y las negligencias, que es obvio que ha habido.
Parece claro que hay quien quiere correr mucho en contra del criterio de los médicos y epidemiólogos, que alertan del serio riesgo que existe de que la expansión del Covid-19 aumente con la vuelta progresiva a la normalidad. Este es el caso de la Comunidad de Madrid, donde la directora general de Salud Pública ha dimitido por discrepancias con sus superiores. Pero no es menos cierto que las presiones que deben soportar los políticos para permitir el inicio de la actividad económica y empresarial es altísima. Buscar el equilibrio entre las decisiones sanitarias y las decisiones económicas no es fácil. Está claro que lo prioritario debería ser la salud de la población, pero la catástrofe económica que se cierne sobre el país y sobre Balears en particular no puede desdeñarse.
Si seguimos abarrotando los paseos marítimos para hacer ejercicio y pasear entre la multitud sin mascarilla, la cifra de nuevos infectados por el Covid-19 volverá a aumentar.
Debemos asumir que ni la pandemia ni la crisis económica han sido vencidas ni lo van a ser en un corto espacio de tiempo y que será preciso vigilar ambos aspectos de forma rigurosa, algo que lamentablemente no parece que esté sucediendo. Desde luego, no se lo parece a muchos analistas dentro y fuera de España. Mejor será hacerse a la idea de que no van a venir apenas turistas por más que se diga que sí. Lo contrario es hacerse trampas al solitario. Muchas empresas van a desaparecer y muchos trabajadores irán al paro. Del mismo modo que si seguimos abarrotando los paseos marítimos para hacer ejercicio y pasear entre la multitud sin mascarilla, la cifra de nuevos infectados por el Covid-19 volverá a aumentar. Si toda la ciudadanía no asume su propia responsabilidad, lo peor está aún por venir. Del mismo modo que si las autoridades no generalizan la práctica de test, como sí han hecho los países que mejor han controlado la pandemia, no estaremos en condiciones de evitar que haya un rebrote como sucedió en Japón, por apresurarse demasiado en la desescalada. Más vale hacerlo poco a poco y bien, antes que pegarnos un trompazo.