El presidente Bauzá y una importante delegación balear participan este martes en la World Travel Market, la importantísima feria turística de Londres, bajo los mejores augurios de cara a las contrataciones para la próxima temporada. Baleares es, como en los mejores tiempos, un luminoso objeto de deseo para millones de británicos. En este vital segmento de la red productiva, ya puede decirse que la crisis se ha superado y que se recuperan niveles de los tiempos del boom.
Los touroperadores están volcados, se incrementan las contrataciones online y se espera un incremento cercano al ocho por ciento de cara al 2014. Es muchísimo y revela que el Archipiélago (así como otros destinos españoles) no tienen rival a la hora de compaginar la mejor calidad precio del mercado con valores cada vez más apreciados por los adictos al turismo vacacional: seguridad policial y jurídica, excelente protección sanitaria y estabilidad social. Ni el norte de Africa, ni Turquía, ni el Caribe pueden ofrecer tanto por un nivel de precios tan asequible. Nadie puede competir con el Archipiélago en profesionalidad.
Sin embargo, queda mucho por hacer y Bauzá ha de ser consiente de ello. Baleares ha de aprovechar ferias como la de Londres para, poco a poco, convencer a los clientes del gran atractivo balear en temporada baja, y también en hacer todos los esfuerzos posibles para mejorar la calidad de la oferta en los tiempos cálidos. Que el mercado británico funcione de forma tan extraordinaria se ha de entender como un primer y gran paso que debe ser seguido por el alemán y por continuar avanzando en los mercados emergentes, sobre todo el ruso.
Baleares lo resiste todo. Desde los años ochenta se han escuchado toda suerte de cantos de sirena anunciando su declive ante el empuje de otros destinos competidores. No ha sido así. Muchos empujes se han convertido en el tiempo en efímeros o se han estabilizado mientras el Archipiélago mostraba nueva capacidad de captación y de mantenimiento de sus clientes tradicionales. Si la solidificación de la oferta es un hecho, incluso será posible planearse, de cara al futuro, subir precios. El turismo ya es mucho más que el motor de la recuperación, es una cuestión de Estado que fuerza a Bauzá a multiplicar esfuerzos para ayudar a mejorar la oferta.
Londres ha de ser el trampolín para empezar a volver a inyectar optimismo en la sociedad balear, que tanto ha sufrido en el último lustro.