Las imágenes de suciedad en las calles y de destrozos en fachadas que publicaba este martes mallorcadiario.com muestran el grado de incivismo y deterioro que sufre el barrio de Santa Catalina de Palma, especialmente durante los fines de semana. Las fotos, remitidas por lectores hartos de la situación, reflejan el crítico momento que sufre uno de los barrios más céntricos de la capital y uno de los enclaves cuyo mercado inmobiliario más se ha reactivado los últimos años, tras haberse convertido en una de las barriadas de mayor dinamismo de Palma.
En Santa Catalina conviven vecinos con solera que salen a tomar 'la fresca', con sus sillas a la puerta de casa, con recién llegados, extranjeros y locales, que han elegido el antiguo barrio de pescadores para instalarse. La zona conserva el tipismo de los barrios de casas bajas y calles tranquilas, combinado con el atractivo de los lugares de ocio, restaurantes y nuevas zonas peatonales de gran vitalidad, principalmente, en torno al mercado del mismo nombre.
Un barrio con tanto atractivo no puede verse perjudicado por las accciones de gamberros ni por la inacción de los poderes municipales. La falta de civismo queda patente con el ruido, los restos de botellones, basura, heces, robos o quema de contenedores que se han vuelto habituales en la zona, principalmente como colofón de juergas durante las noches de viernes y sábados. Se trata de acciones perfectamente tipificadas en el índice de comportamientos sancionables o directamente delictivos, por lo que tienen razón los vecinos al reclamar una mayor vigilancia e intervención de la policía.
Las denuncias policiales interpuestas y las llamadas al orden para concienciar sobre la necesidad de comportarse con un mayor nivel de civismo parecen tener poco recorrido, por lo que se impone el establecimiento de una mayor actuación por parte de la Policía Municipal. Más presencia de agentes ayudaría a reducir el incivismo y la inseguridad, a la vez que contribuiría a aportar más tranquilidad a unos vecinos que simplemete reclaman que vivir en un barrio de moda no se convierta en un calvario.