La Fiscalía ha mantenido este jueves su petición de 15 años de cárcel para el hombre acusado de incendiar la antigua prisión de Palma, con varias personas en su interior, el pasado 27 de enero de 2020. El juicio, celebrado en la Audiencia de Palma, ha quedado visto para sentencia. Durante la primera sesión de la vista, celebrada el pasado martes, el acusado negó los hechos.
El suceso tuvo lugar el pasado 27 de enero de 2020, hacia las 5.30 horas de la madrugada. La Fiscalía sostiene que el acusado, presuntamente, prendió fuego a una dependencia de unos nueve metros cuadrados situada en la primera planta de la antigua prisión, ubicada en la carretera de Sóller, que varias personas utilizaban como vivienda.
En el lugar había residuos acumulados, como colchones, ropas, metales y plásticos, por lo que el incendio se propagó y dejó el inmueble parcialmente calcinado. En el edificio se encontraban otras personas durmiendo, que tuvieron que ser desalojadas. Algunos sufrieron intoxicación por humo y fueron trasladados al Hospital Son Espases.
Durante la primera sesión del juicio, el pasado martes, el acusado negó los hechos e insistió en que no estaba presente en la antigua prisión de Palma la noche en la que se produjo el incendio. En esta sesión, varios testigos que dormían en la cárcel sugirieron que el procesado era el autor de los hechos.
LA FISCALÍA APRECIA "CONTRADICCIONES"
En las conclusiones del juicio, el fiscal ha expuesto que existe "una contradicción absoluta en las propias declaraciones del acusado" y que "no hay forma de conectar una mínima línea exculpatoria". Así, ha señalado que, a pesar de que nadie vio al acusado prendiendo fuego en el escenario de los hechos, todos los testigos apuntan a él como el único posible autor.
El fiscal también ha indicado que el peligro podría haber sido mayor, dado que había personas durmiendo en la antigua prisión y, además, el lugar acogía elementos inflamables. Igualmente, ha recordado que, durante su declaración, el acusado no hizo referencia a que estuviera drogado o bajo los efectos del alcohol.
Por su parte, la defensa ha reclamado que la pena se rebaje a tres años de prisión y ha insistido en que su representado sufre dolencias psíquicas, como demencia senil precoz, y es una persona con historial de abuso de alcohol y drogas. Asimismo, el letrado ha reiterado que no hay testigos directos que vieran al acusado prendiendo fuego y que las versiones de los declarantes han cambiado desde enero de 2020, cuando se produjeron los hechos.
Durante la segunda sesión del juicio, han comparecido otros tres testigos, entre ellos un hombre al que el acusado apuntó como el verdadero autor del incendio. En este sentido, el testimonio ha asegurado que no estuvo en la prisión en la noche en la que se produjo el fuego.
Otros dos testigos han indicado que no vieron al acusado prendiendo fuego a la antigua cárcel, pero sí que escucharon a personas que apuntaban a él como el autor. Uno de los testigos sí que ha asegurado que escuchó al procesado amenazando con prender fuego a la cárcel.