Soy otra madre de alumnos de Llaüt a la que ha llegado, como una bofetada, la decisión incongruente, precipitada y claramente arbitraria de dejar sin concierto económico a los colegios del Parc Bit. No sólo nos hemos tenido que enfrentar desde el comienzo a muchas dificultades, angustias y procedimientos legales, que se han resuelto a favor, además hemos sido pacientes y hemos llegado a acuerdos que ahora se tiran por los suelos. La ley se aplica por igual a cada uno de los ciudadanos según la Constitución Española, que nos ampara en todo momento. Entonces digo yo, ¿quienes son ellos para aplicar "sus decisiones" de estas maneras? Muy contrariamente a lo que se cree, en estos colegios hay familias de todos los niveles económicos y no los hemos elegido por ser de élite, que no lo son, sino porque los resultados académicos y de educación en valores no son comparables a ningún otro centro. En otros centros hay mucho nivel, pero los "nuestros" reúnen muchos más factores que ninguno. La relación familia-colegio es excelente, la relación humana entre alumnos y profesores inmejorable, siempre bajo el umbral del respeto tan difícil de conseguir, la forma de impartir las materias es innovadora y altamente estimulante. Y lo que a tanta gente le escama, la segregación por sexos, una de las mejores ideas. Si investigan, verán que está más que demostrado que la separación favorece el aprendizaje. Nuestros hijos se relacionan como cualquier joven, con la mayor naturalidad con ambos sexos. Basta de tonterías y de marear la perdiz. Que se haga lo que ha dictado la justicia y nos dejen tranquilos elegir cómo y quien tiene que educar a nuestros hijos que al fin y al cabo es nuestro DERECHO.
