El pasado sábado en el Conservatorio de Palma la presidenta del Govern Francina Armengol recibió el documento elaborado por la plataforma Illes per un Pacte, que ha de servir de base para un gran acuerdo social y político en pos de lograr estabilidad en el sistema educativo. El Govern lo ha hecho suyo y ahora será remitido al Consell Escolar y posteriormente al Parlament para que sea debatido.
El pacto aún está verde y le falta bastante para poderlo considerar lo suficientemente maduro
Tras unos años de flagrante ausencia de diálogo y de imposición pura y dura en materia educativa por parte del Govern y del partido que lo sustentaba con mayoría absoluta, el Partido Popular, este documento que surge de la iniciativa de la comunidad educativa con la voluntad de superar aquella etapa por la vía del diálogo y la concertación, supone un bálsamo que viene a calmar los traumas vividos y la excesiva crispación que se generó.
Sin embargo el pacto aún está verde y le falta bastante para poderlo considerar lo suficientemente maduro porque si bien los que lo suscriben son muchos y de mucho peso en la sociedad y en la comunidad educativa, no es menos cierto que quienes han declinado adherirse a él también son entidades de mucho peso. Los partidos Ciudadanos y Podem, el PP (pese a que acudió al acto como gesto de su voluntad de llegar a un acuerdo), los sindicatos STEI-i y Comisiones Obreras, la plataforma Crida, no están en línea con lo que plantea el documento, algunos por razones bien distintas. Estas divergencias obligan a seguir negociando para que los disconformes sean muchos menos. Pero todo pacto requiere del esfuerzo de todos para lograr que sea un éxito. Así pues, el diálogo y el acercamiento de posturas debe continuar y las entidades que se han apartado del acuerdo deben también hacer un esfuerzo para sumarse a un gran pacto que deje la Educación fuera del debate político y de estabilidad, lo que redundará en una mejora del sistema y también de nuestra sociedad.