Siempre digo que me siento una privilegiada por poder trabajar en lo que me gusta y doy gracias a Dios cada día porque sea así.
Las condiciones actuales son mucho más complejas de lo que eran hace 20 años y a quien le preguntes te dirá que antes ganaba más y el dinero le daba para hacer más cosas.
No obstante, aunque es bien cierto que trabajamos para ganar dinero y es fundamental que así sea, es importante que disfrutes con lo que haces y te sientas feliz cada día.
Es obvio que yo también tengo días malos y ¡muy malos!, pero cuando recibo un mensaje de un cliente diciéndome lo que le ha cambiado la vida, compensa todos lo cabreos posibles que pueda llevarme.
O cuando unos clientes me invitan a comer como agradecimiento de su buena relación de pareja, o recibo un pequeño regalo de otra clienta, como unos guantes preciosos, estas cosas me hacen olvidar los disgustos del día a día, lo mal que ahora se paga cualquier servicio o lo difícil que es en algunas ocasiones.
¡Me siento una mujer tan afortunada!
No puedo evitar el sentirme así y mucho menos pensar en lo que amo mi trabajo.
Pero soy consciente de que no todo el mundo tiene mi fortuna y que muchas personas sufren cada día en sus puestos de trabajo.
No obstante, me gustaría dejar claro que hay una situación de enfoque importante en muchos de los trabajos.
Si nos enfocamos en pensar que nuestro trabajo es un asco y que no podemos sacar nada positivo de él, de seguro será así.
Mi trabajo tiene una gran parte comercial y otra parte de ayudadora, y esa parte comercial, donde debo conseguir los clientes y que paguen mis servicios, posiblemente es la más compleja.
De hecho son muchas las personas me dicen que no podrían realizar el trabajo que yo realizo.
Hace muchos años, en mi juventud, también a mi me pasaba así, hasta que entendí que en esta vida, nos vendemos continuamente y que todo es una transacción.
Cambiar mi enfoque comercial fue lo que me hizo ver el trabajo de una manera positiva.
Es cierto que ahora se gana mucho menos de lo que se ganaba hace 20 años, proporcionalmente hablando, pero eso tiene más que ver con la coyuntura actual que vivimos, que con el trabajo en sí , ya que mi agenda, siempre está llena.
Por tanto, he aprendido que aprender a enfocarse en positivo en el trabajo, es fundamental para comenzar a ser feliz en él, independientemente de las circunstancias que rodeen al mismo.
Así que, querido amigo lector, enfócate en realizar el trabajo que te hace feliz y que se te da bien de manera natural y verás que poco a poco cambiará tu perspectiva frente a lo que haces cada día y comenzarás a disfrutar de tu actividad.
Y sobre todo recuerda que lo importante en esta vida no es lo que te sucede, sino lo que haces tú con eso que te sucede y como decides vivirlo cada día.