Toque de queda a las ocho y confinamiento en Baleares

El Govern balear se ha mostrado favorable a que las comunidades autónomas puedan decidir respecto a la aplicación del toque de queda. La postura oficial se planteará en la reunión del próximo Consejo Interterritorial de Salud de este miércoles, aunque el ejecutivo de Armengol ya ha avanzado que -si la conferencia lo ratifica- estudiará adelantar el toque de queda a las ocho de la tarde.

En la actualidad el toque de queda en las Islas es a la diez de la noche, amparado en el último estado de alarma decretado por el Gobierno central; una legislación que muchas comunidades reclaman poder aplicar con mayor margen, ante el incremento de casos. En Baleares, la toma de posición del Govern llega cuando la incidencia acumulada del coronavirus en las Islas se sitúa en los 686 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días; una cifra que se dispara en el caso de Ibiza con 1.394 casos y que, a pesar de estabilizarse ligeramente en Mallorca y Menorca, sigue arrojando un nivel de incidencia demasiado elevado.

En la práctica, el toque de queda a las ocho de la tarde no debería tener un efecto excesivamente perjudicial para las actividades económicas. Muchos negocios ya se encuentran cerrados por ley, como ocurre con los de restauración o las grandes superficies, mientras que los comercios tienen un límite horario que ya les obliga a cerrar a las ocho de la tarde. Junto a esta realidad, la limitación de las reuniones únicamente a las personas que viven juntas conforma un escenario que, si no es de confinamiento duro, sí restringe notablemente la vida social.

Aplicar un toque de queda más temprano y cumplir escrupulosamente las limitaciones sociales impuestas, durante unas semanas, puede ser la solución. Podría valorarse incluso si no sería más efectivo un confinamiento duro durante unas semanas que frene el virus -y permita volcarse en la vacunación- en lugar de arrastrar durante meses aforos al 30 por ciento y actividades a medio gas o cerradas.

Para Baleares, que las comunidades tengan ese margen de decisión, puede redundar en una reducción del problema de forma que se pueda recuperar la actividad de todos los negocios actualmente cerrados en un menor espacio de tiempo, a la vez que permitiría planificar con cierta antelación la temporada turística.

Esta estrategia debe complementarse, lógicamente, con un mayor ritmo de la vacunaciones -se han inyectado un 74,5 por ciento del total de dosis disponibles en las Islas- a la vez que se debe insistir en la responsabilidad individual a la hora de enfrentarse a la crisis.

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