Tina Turner, o el ejemplo del no callar

La primera vez que fui a Nueva York me acababa de divorciar. Encendí el móvil al aterrizar y tenía un mensaje de mi abogado comunicándome la sentencia. No sé si fue con intención de rebobinar mi vida, pero nada más dejar la maleta en el hotel no fui a Central Park, ni a Times Square, ni a los pies del Empire State. Tomé un taxi, crucé el puente de Brooklyn y me bajé en el Pier 1. Quería ver el skyline de Manhattan al atardecer paseando por el mismo lugar que lo había hecho veinte años antes Tina Turner grabando mi video clip favorito.

Supongo que tenía sentido la regresión porque, hasta mi mayoría de edad, Tina fue la mujer a la que más pensamientos dediqué, y hasta aquí puedo contar. Entonces creía que el deseo sexual por una mujer negra treinta años mayor que yo sólo podía significar dos cosas: que no era racista, y que me importaba un pito la opinión de los demás. Al contrario que a mis amigos, Olivia Newton-John me dejaba frío.

Tina se divorció de un marido que la maltrataba, pero, a diferencia de la mayoría de mujeres de su época, se decidió a contarlo. Lo explicó muy bien el cafre de Ike: "sí, la golpeé. pero no más de lo que el hombre medio golpea a su esposa. Nuestra vida no era diferente a la del vecino de al lado".

Lo que entonces hizo diferente a Tina Turner no fue su fuerza, su talento o su capacidad para levantarse, sino la decisión de verbalizar una lacra social que otras mujeres, famosas y anónimas, habían superado en silencio. Imaginar a aquella estrella mundial del rock cantando unos años antes con la mandíbula rota en un tugurio de mala muerte fue por entonces un apoyo más consistente para una maltratada que todos los tuits actuales de cien ministras de Igualdad. Su relato, desgarrado pero orgulloso, hacía añicos la teoría según la cual toda mujer es una víctima desde que nace, aunque no lo sepa.

Cada vibración de sus caderas me provocaba un espasmo adolescente, pero Tina no era guapa. Tenía una boca desproporcionada, unos labios como filetes y una nariz ancha como el Misisipi que la vio nacer. Más o menos como Vinicius, un futbolista genial que al igual que la cantante ha decidido no triunfar ocultando una realidad, haciéndose el sordo ante los cánticos bárbaros, pasando de largo con sus driblings, callando ante los insultos racistas, mirando para otro lado y dedicándose a jugar.

No debe ser fácil contar que pasaste tu noche de bodas en un prostíbulo, sobre todo cuando eres capaz de llenar estadios sólo por tu voz y tu personalidad sobre un escenario. Significa reconocerte humillada ahora que lo tienes todo. Vinicius sería igual de bueno, o mejor, si no le importara que le llamen mono, o puto negro. Pero prefiere dejar de regatear e indignarse con el energúmeno -que es una manera de mostrarse vulnerable- aunque eso le perjudique a él y a su equipo.

No siempre lo útil, o lo más cómodo, coincide con lo moral. Tina Turner ha muerto y su principal legado no son sus canciones, ni aquellos directos arrolladores que protagonizaba con 60 años, y que necesitamos ver para viajar en el tiempo ahora que nos aproximamos a esa edad. Levantó la voz para contar al mundo el drama de su vida cuando había salido del infierno y ningún hombre le iba a volver a poner la mano encima. No lo necesitaba, lo hizo por las mujeres de los vecinos de al lado.

Vinicius es joven y millonario, una estrella mundial que, si corrige algunas actitudes niñatas, en los próximos años conseguirá un Balón de Oro. Como a Lebron James, Tiger Woods o Lewis Hamilton en lo suyo, el color de su piel no le impedirá triunfar en un deporte global como el fútbol. Pero ha decidido hacerlo protestando, señalando con el dedo al bárbaro de la grada que dice: "sí, le insulté, pero no más de lo que el aficionado medio insulta al rival. Nuestros cánticos no son diferentes a los del racista de al lado".

Vinicius no es el único futbolista vejado en España por su raza, pero su ira en el campo se amplifica porque es muy bueno y juega en el Real Madrid. Está bien que así sea porque han sido las estrellas, como Tina Turner, las que han mostrado el camino para cambiar las cosas.

Suscríbase aquí gratis a nuestro boletín diario. Síganos en X, Facebook, Instagram y TikTok.
Toda la actualidad de Mallorca en mallorcadiario.com.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más Noticias