Esta semana he tenido la oportunidad de asistir a la novena edición de la Conferencia Europea sobre Tabaco o Salud (ECTOH), el principal foro europeo para los defensores de la prevención y el control del tabaco, y al XIII Congreso del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), celebrados ambos en Madrid. A lo largo de tres días, más de 80 expertos han abordado temas como las estrategias de marketing de la industria tabacalera, la influencia de la vulnerabilidad social en el consumo de tabaco, ejemplos de ciudades europeas saludables, factores que influyen en el comportamiento de las personas en el consumo de tabaco o la importancia de involucrar a los jóvenes en la lucha antitabaco, bajo la premisa de alcanzar una generación libre de tabaco en Europa en 2040, lo que supone reducir la prevalencia de consumo por debajo el 5%.
Les ofrezco algunos datos que se comentaron durante este encuentro, para saber de qué estamos hablando:
-En Europa, el 93% de los fumadores empiezan a fumar antes de cumplir 26 años. La Unión Europea sigue teniendo un alto número de fumadores, el 26% de la población y el 29% de los jóvenes de entre 15 y 24 años.
-El consumo de tabaco es la causa más importante de muerte prematura en la Unión Europea, responsable de casi 700.000 muertes cada año. En España, se considera que cada 11 minutos fallece una persona como consecuencia de enfermedades asociadas al tabaco.
-Fumar productos de tabaco (incluidos los cigarrillos y los puros) es la causa de casi 9 de cada 10 casos de cáncer de pulmón, pero el consumo de tabaco puede causar cáncer en casi cualquier parte del cuerpo.
-El 50,6% de los jóvenes de 16 a 21 años ha fumado alguna clase de tabaco o productos relacionados con el tabaco el último mes en España
-Casi el 60% de los jóvenes cree que los nuevos productos de consumo (cigarrillos electrónicos y vapeadores) están de moda porque los usan actores, streamers,o influencers.
-Nueve de cada diez jóvenes españoles están expuestos al llamado 'humo digital': fumar y vapear está de moda en las redes sociales (el 91,3% del total de jóvenes ha estado expuesto a alguna forma de inhalación de humo, a través de redes o plataformas sociales, en los últimos 30 días).
-Casi el 72% de los niños menores de 12 años están expuestos al humo del tabaco, de los cuales el 43% lo están en espacios públicos.
-En España, los costes derivados de la asistencia sanitaria por enfermedades provocadas o agravadas por el tabaco triplican los 9.000 millones de ingresos que genera la industria tabaquera.
-España es el estanco de Europa: el precio de la cajetilla de tabaco cuesta la mitad que en Francia y muchos ciudadanos europeos acuden a nuestro país a hacer turismo tabáquico.
Desde sus inicios, la industria tabacalera ha estado a la vanguardia de influir en la opinión pública. Una de las tácticas es utilizar los vacíos legales o la tibieza de los diferentes Gobiernos para ir posicionándose dentro de la opinión de los más jóvenes., Actualmente, las plataformas de vídeo on demand y las redes sociales se han convertido en espacio de promoción de productos relacionados con el consumo de tabaco y nuevos productos, entre los que causan furor los vapeadores de mil colores y sabores, bajo la falsa apariencia de inocuidad. Algunos tienen forma de peluches o personajes de dibujos, buscando un reclamo no ya en adolescentes, sino en niños y niñas menores.
Frente a la potente maquinaria económica y propagandística de las tabaqueras, capaz de comprar voluntades y el favor de políticos -el último ejemplo lo hemos visto hace un par de semanas, cuando el presidente canario anunciaba junto a los representantes de Philip Morris el traslado de parte de la producción de la tabaquera de Polonia a Canarias-, qué puede hacerse y qué se está haciendo para avanzar en el objetivo marcado por la Unión Europea.
Los expertos apuntaron varias medidas para adoptar de manera urgente: la prohibición de la venta de tabaco a los nacidos a partir de 2010, duplicar el precio del tabaco, el empaquetado neutro, la creación de más espacios públicos y privados libres de humo y la equiparación legal de los cigarrillos electrónicos y vapeadores a los productos tradicionales del tabaco. En España, ninguna de esas medidas está vigente, entre otros motivos, porque la anterior ministra de Sanidad, Carolina Darias, decidió priorizar sus aspiraciones políticas en su tierra, Canarias, una de las comunidades más relacionadas con la industria tabaquera, a la salud de los ciudadanos y guardó en un cajón el Plan Integral de Control del Tabaquismo que tenía el consenso de la comunidad científica y sanitaria, y que incorporaba muchas de estas medidas. Veremos qué ocurre con el nuevo ministro.
Es evidente que los jóvenes tienen un papel importante en el liderazgo del movimiento para lograr que el consumo de tabaco no sea la primera causa de muerte evitable en el mundo, porque las tabaqueras les necesitan para perpetuar su industria asesina. Por eso es fundamental trabajar en edades tempranas y crear conciencia entre los más jóvenes sobre los efectos nocivos del tabaco y sus nuevos productos. Es fundamental prohibir cualquier publicidad de tabaco en plataformas y redes sociales, para ayudar a desnormalizar el consumo de tabaco. Es fundamental que los nuevos productos del tabaco se regulen para evitar que estén al alcance de un público cada vez más joven, que no es plenamente consciente de los riesgos que también tienen estos dispositivos para su salud. Es fundamental que en lugares concurridos, como la hostelería, zonas comerciales o instalaciones deportivas al aire libre, playas, piscinas y parques públicos no se pueda fumar, porque el humo del tabaco también mata a los no fumadores. En definitiva, es hora de actuar. Porque como aseguró el doctor Andrés Zamorano, presidente del CNPT, para la pandemia del tabaco, “no hay vacuna, pero sí tratamiento y prevención a través de la actuación de la ciudadanía, gracias a las medidas legislativas que aprueben nuestros gobernantes”.
Una última reflexión, sobre todo para los fumadores. Cada vez que enciendes un cigarrillo es como si fueras a la cafetería a pedir un cóctel de amoniaco, cadmio, alquitrán, acroleína, monóxido de carbono, acetona, arsénico, cianuro de hidrógeno, nicotina y formaldehído, entre otros ingredientes. Cuanto antes lo dejes, mejor.