No se puede hacer oídos sordos ni taparse la boca ni cerrar los ojos ante el masivo seguimiento de la campaña de sensibilización SOS Turismo, auspiciada por los hoteleros desde ayer y a la que se ha sumado toda la cadena de valor del principal motor económico de las islas. Un engranaje totalmente parado en muchos casos desde octubre de 2019 y que a día de hoy no sabe si no podrá renacer hasta 2022.
Dos años y medio ‘a cero’ supondrían la ruina absoluta del archipiélago y la destrucción masiva del tejido productivo quién sabe si para siempre.
Lo cierto es que estamos a tiempo de hacer posible una temporada útil este verano. No será como las de siempre pero hay que evitar que sea como la de 2020. En este marco hay que entender las sucesivas y variadas protestas y campañas que, en resumen, reclaman lo mismo: que las administraciones se pongan las pilas y no se vuelvan a dormir como el verano pasado. Estamos a tiempo. Y este año hay vacuna.
El Govern de Armengol y el gobierno de Pedro Sánchez no pueden quedarse sordos, ciegos, mudos y mancos cuando en pocas semanas han tenido en la calle protestas de todo tipo. Y todos tienen razón: quieren trabajar para poder comer.
Eso sí, hemos visto movilizaciones de todo tipo. Las de La Resistencia -con profunda carga política de desgaste- fueron unas más legales que otras pero en todo caso obtuvieron un amplio seguimiento e hicieron ruido, mucho ruido. Tanto, que los han cosido a sanciones y sus responsables han renunciado a seguir con la campaña.
Hoy mismo tendrá lugar otra protesta con el mismo fondo: el rescate de comercio y restauración. Será en coche. Parece que será menos ruidosa.
Luego está la plataforma liderada por el doctor Miquel Munar, Vacunas, Salud y Economía’, que pisa el acelerador y no deja de sumar adeptos de todo tipo tanto en el entramado económico como en el alma social y laboral del archipiélago. Ruido silencioso que ha provocado una gran empatía.
Y hoy está aún activa la campaña SOS Turismo, liderada por el sector hotelero aunque con la sonora ausencia de tres de las 4 grandes cadenas del sector. Es una campaña de presión y concienciación totalmente silenciosa, sin tintes políticos, y muy llamativa: hoteles y establecimientos turísticos forrados por pancartas y sábanas con el lema de la campaña.
Los hay que piensan que la foto de los hoteles mallorquines lanzando un SOS es negativa porque debilita el destino de cara a la negociación de los precios para este año. Se equivocan. Los mercados emisores no necesitan la sábana SOS para saber que estamos en las últimas y que nos lo jugamos todo en la próxima temporada alta. Lo saben porque desde hace meses todos los portales de la industria hotelera mallorquina están lanzando ofertas con los descuentos más agresivos que hayamos visto. Con o sin sábanas los precios de lo que haya este verano serán muy a la baja. Lo serán aquí y muy probablemente en los destinos competidores. Israel puede salvar sus precios y usted ya sabe por qué. Porque tendrán a su población vacunada en verano.
Con todo, con una ya permanente cadena de protestas y campañas, el Govern no puede seguir como hasta ahora. Si en algún momento de la historia reciente de Baleares hay que poner toda la carne en el asador, todos los recursos existentes y los que no lo son, y todo el esfuerzo reivindicativo para obtener las vacunas necesarias, ese momento es ahora. Sin pensárselo dos veces. Vacunas, Salud y Economía.