SOS Mamás: un horizonte de esperanza

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La asociación SOS Mamás nació en 2013, con una vocación de ayuda y de servicio que no sólo se ha mantenido ejemplarmente a lo largo del tiempo, sino que además ha ido ampliando sus horizontes de manera paulatina, conforme han ido surgiendo nuevas necesidades. Un punto de inflexión en ese sentido ha sido, sin duda, la pandemia, que ha dejado directa o indirectamente a miles de familias de Mallorca en una situación muy difícil.

En la actualidad, colaboran de manera regular con la asociación unos doscientos voluntarios y unas sesenta empresas. "Nuestro objetivo es ser asistenciales, es decir, dar cobertura a las personas que así lo necesitan, tanto en alimentación como en vestimenta", explica la presidenta de SOS Mamás, Ascen Maestre. Además, la entidad ofrece también soporte psicológico a esas personas. "Lo que hacemos como equipo terapéutico es un apoyo emocional", añade.

La actual crisis ha hecho que uno de los ejes de las ayudas que ofrecen las diversas entidades sociales sea la entrega de alimentos a numerosas personas. "Nosotros también ofrecemos alimentación, no manufacturada, que vienen a recoger a los locales puntualmente", señala el interventor de SOS Mamás, Satu Cantero, que aclara que siempre se cita a esas personas a un día y a una hora para la recogida. "Tenemos los productos de los que nos abastece la Comunidad Europea, además de otros que obtenemos porque hacemos recogida de alimentos y luego hay también empresas que colaboran con nosotros donando verdura, fruta o carne", puntualiza.

Los locales en donde se entregan alimentos son cuatro, dos en Palma, uno en Calvià y otro en Son Servera. En el caso de Palma, uno de los inmuebles está ubicado en la calle General Riera y el otro en la calle Tomàs Rul·lan. Este último está provisionalmente cerrado, pero reabrirá sus puertas a finales de este mes. En cuanto al local de Calvià, se encuentra en la avenida de Golf. Por otra parte, SOS Mamás hace uso de un espacio que le ha cedido el Ajuntament de Palma en el Mercat del Camp Redó, que utiliza como almacén. La entidad cuenta también con un piso ropero, en la calle Rosselló i Caçador de Palma, en donde entrega ropa, cochecitos, sillas y cunas.

UNA NUEVA INICIATIVA

El equipo técnico de SOS Mamás está compuesto por abogados, psicólogas, trabajadores sociales, profesores y enfermeras. Con esos distintos profesionales "se hace un seguimiento a la persona que así lo requiere", indica Maestre, que además avanza cuál es el próximo proyecto en el que está trabajando ya su entidad. Se trata de la apertura de un comedor en la barriada palmesana de Son Gotleu, en la plaza Orson Welles. En principio, entrará en funcionamiento dentro de unos dos meses, previsiblemente en abril. El perfil de las personas que acudirán a ese comedor será totalmente diferente del perfil de quienes van a los otros cuatro locales.

"Se llevarán la comida a casa, porque ese comedor estará enfocado a mamás y a niños", explica Maestre, quien especifica que en ese nuevo local se entregará comida preparada. Esa nueva iniciativa supondrá otro punto de esperanza para muchas familias, pues las necesidades de atención social, tanto de ropa como de comida, son cada día mayores. "En marzo del pasado año estábamos en los 4.400 usuarios, mientras que a día de hoy sobrepasamos los 10.000 en total", recalca Cantero en relación al progresivo incremento en el número de casos.

Un hecho distintivo de SOS Mamás con respecto a otras entidades del tercer sector es que también se ocupa de atender a personas víctimas de violencia de género. "Cuando creamos la asociación, teníamos la idea de ayudar a víctimas de ese tipo de violencia", recuerda Maestre. En ese contexto, cuando una víctima —mujer u hombre— les pide ayuda, recibe asesoramiento legal y psicológico.

FUTURO A MEDIO PLAZO

"La pandemia es la que decide ahora mismo hacia dónde vamos, estamos a la expectativa", reconoce Maestre. En el mismo sentido se pronuncia Cantero, quien señala que "la previsión es que este año las necesidades crezcan, porque el trabajo y muchos negocios van a menos, y lo más seguro es que en un par de meses posiblemente tengamos unos 2.000 usuarios más". Esas circunstancias obligan a que cada decisión que se tome haya sido previamente muy mesurada. "No podemos ir haciendo cosas sin haberlas pensado antes muy bien, porque si uno va abriendo locales o impulsando iniciativas sin criterio, corre el riesgo de que algún proyecto se quede colgado", sentencia Cantero, para añadir: "Vale más ir poquito a poco". Así, no fue hasta el año pasado cuando, por vez primera, SOS Mamás abrió locales fuera de Palma.

En esta tesitura tan compleja, la solidaridad es hoy más importante que nunca y, por fortuna, hay muchas personas que están respondiendo de manera voluntaria. "El mallorquín es solidario de por sí, las cosas como son, es así", afirma Maestre. De hecho, en estos momentos "hay más solidaridad, más ganas de ayudar y más manos". Cada persona está colaborando en la medida de sus posibilidades, ya sea entregando por ejemplo una bolsa de comida o donando cinco euros. "Hay cosas que pueden parecer insignificantes, pero no lo son", destaca Cantero.

A modo de conclusión, Cantero indica que cualquier persona que quiera conocer SOS Mamás, hacer una pequeña aportación o colaborar tiene las puertas abiertas. "Funcionamos con el corazón y con la máxima humildad", resume Maestre, para concluir: "Nosotros no somos los importantes, sólo somos intermediarios. Los importantes son los que nos necesitan de verdad".

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