La presentación de la Memòria del CES (Consell Econòmic i Social de les Illes Balears) de 2018, llevada a cabo el jueves pasado, ofrece una visión muy completa de cómo somos los mallorquines, menorquines, ibicencos y formentenses (u ofiusinos) y cómo es nuestro entorno. Sí como lo oyen, el gentilicio de Formentera también puede ser éste y procede del primer topónimo griego de la isla “Ophiusa” que significa, isla de las serpientes).
Somos como creemos que somos pero también como dicen las cifras que somos. Es la magia de la cuantificación, tabulación, procesamiento de los datos y extracción de conclusiones.
El compendio de información que proporciona la Memòria del CES es digno de elogio y de recomendable lectura aunque sus 633 páginas sin índice pueden imponer, de primeras. Tienen todo un año hasta la presentación del próximo número.
¿Y qué dice la Memòria del CES sobre nosotros?
Pues muchas cosas. Algunas pinceladas, tras un primer un vistazo, sobre temas que probablemente no recogerá la prensa por razones obvias y que quería compartir con ustedes son, por ejemplo, que en 2018 superamos el millón cien mil personas y que vamos creciendo. Casi en trece mil residentes más que el año anterior.
Que la edad media de la maternidad supera los 31 años y medio. También que nos casamos menos. Aun siendo la única Comunidad Autónoma con una tasa de nupcialidad (bodas entre cónyuges de diferente sexo) superior al 4% de la población, en 1975 era del 8,4%, una de las más elevadas de España.
Que los precios de la vivienda de nuestro entorno llevan creciendo, nada más y nada menos que 20 trimestres seguidos gracias, entre otras razones, a que los extranjeros han ejercido una gran presión en la demanda de viviendas porque les encantan nuestros barrios, pueblos y entorno rural. Eso, junto a una importante escasez de suelo urbano disponible, explica la escalada de precios. Aun así, todavía no hemos llegado al nivel de precios máximo del año 2007. Un ejemplo: una vivienda que en 2005 costaba 100.000 euros, en 2018 habría tenido un precio de 126.200 mientras que en 2007 hubiera sido de 141.550.
Sabemos que nuestras carreteras soportan gran cantidad de vehículos. Lo hemos comentado muchas veces. El CES recoge el dato y lo compara. Si bien el número de vehículos ha aumentado desde el año 2010, de manera similar al crecimiento de la población (un 10%), sorprendentemente nos hemos decantado por comprar muchas más motos que coches (un 43%), proporcionalmente hablando. Probablemente eso tenga que ver con la intensidad media diaria (IMD) del uso de las carreteras de Mallorca que señala que circulan por nuestras carreteras un 40% más de vehículos que en Madrid y Barcelona. Parece ser que cogemos el coche con gran alegría. Como el territorio es limitado y los atascos abundantes, ahí parece estar la explicación de lo de las motos.
Al coger más el coche, aumenta la probabilidad de accidentes. En 2018, hemos sufrido un 68% más de accidentes con víctimas que en 2010. Aunque un número similar de víctimas mortales (68 en 2018 contra 63 en 2010).
También nos dice el CES que las reservas hídricas de Mallorca en 2018 (62,75%) son similares a las de 2010 (60,58%) y mucho mejor que las de 2016 (46,92%).
¿Significa eso que no debe preocuparnos el agua? Como bien aclara la Memòria, estos últimos años, la lluvia de noviembre y diciembre está "maquillando" el problema del consumo del agua a lo largo del año, cada vez más elevado en verano. Es cuando vienen los turistas y los extranjeros que, enamorados de nuestro entorno y del clima, adquirieron su segunda residencia años atrás y presionaron sobre el alza del precio.
La calidad del aire que respiramos va muy relacionada con la actividad económica. Bajó durante la crisis y ahora estamos en niveles previos aunque con subidas en todas las emisiones nocivas, excepto en metano. Llama la atención que, de seguir así, el año que viene duplicaremos los valores de 2007 en óxido de nitrógeno. Ignoro que implica pero no parece ser lo idóneo.
Hablando de actividad económica. La evolución del objeto social de las empresas existentes da una idea de dónde ven nuestros emprendedores las mejores oportunidades de negocio y dónde hay que replegar velas. Respecto al año 2008, han disminuido, de manera importante, las empresas dedicadas a la construcción de edificios o ingeniería civil y han aumentado las de educación, las inmobiliarias, las dedicadas a actividades administrativas o a los servicios sociales.
Respecto a nuestras playas, solo un 80% de nuestras zonas de baño de Mallorca son excelentes. En 2013 superábamos el 90% y bajaron su calidad de manera importante en el periodo que va desde 2013 hasta 2017. En Menorca están peor (un 76%) y en Formentera (¡qué envidia!), el 100% de las playas son excelentes. Tendrá que ver con que en las islas tenemos, nada más y nada menos, que 102 canalizaciones de vertidos de agua residual o procedente de desaladoras y que, aunque 36 están fuera de servicio, en 2015 se autorizaron 10 nuevos proyectos de vertidos al mar. En 2016 un total de 7 y en 2017 ascendieron a 8. En 2018 solo 2. Parece ser que, a más vertidos, menos calidad del agua.
Y así, mucha información interesante arroja la Memòria del CES.
Ya lo dijo el físico y matemático Lord Kelvin en el siglo XIX: Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre. Gracias al trabajo del CES, podemos medir y mejorar nuestro entorno para evitar así su degradación aunque, de nada sirve si no se actúa al conocer nuestros puntos débiles.
Mi reconocimiento a todo el equipo del CES por su gran labor.