Desde hace un tiempo, quizás relacionado con la última crisis económica, muchos establecimientos optaron por cerrar sus puertas y reinventarse abriendo show romos; una modalidad low cost para seguir manteniendo el negocio con una disminución considerable de costes económicos.
Y como en el ámbito educativo estamos también en crisis, pues qué mejor manera de importar este modelo para la resolución del encallamiento con la prueba de acceso a la universidad. Este hecho, bien daría para un programa de televisión; lástima que ahora Vasile abandona Mediaset y ya no podrá fichar a José Manuel Bar, Secretario de Estado de Educación. El segundo de a bordo del ministerio se va a prestar a hacer la tourné por España para intentar buscar puntos de aproximación y presentar a bombo y platillo la nueva prueba de acceso a la Universidad.
La verdad es que ha dado la casualidad que no estamos en el mes de diciembre ni en el día veintiocho porque sino hubiese pensado que se trataba de una inocentada. No hay mejor manera para seguir devaluando el acceso a la universidad que ésta. Sin lugar a dudas, una buena estrategia para garantizar el nivel de exigencia que se le presupone al estudiante antes de acceder a este tipo de estudios.
Lo que no acabo de entender es por qué a estas alturas el gobierno no tiene este asunto más que cerrado, máxime cuando en nueve meses la ley educativa se aplicará en segundo de bachillerato y los alumnos a día de hoy no conocen cuáles van a ser las nuevas reglas del juego.
Lo que resulta muy interesante profundizar en este asunto es en el respeto al principio de equidad y de igualdad. Principios, éstos, constitucionales que nos los cargamos, de un plumazo, si nos interesa. Es que aquí hay un asunto que es crucial: el acceso a la universidad se realiza por distrito único; pero los alumnos, dependiendo de la comunidad autónoma donde estudien, no acceden en igualdad de condiciones.
Y el show room no puede acabar sin sacar a la pasarela la defenestración de algunas materias en la prueba de acceso según nos cuenta el borrador publicado. Otra incongruencia más, por un lado nos dicen que los alumnos no son competentes, no tienen skills y vaciamos de contenido asignaturas transversales y cruciales como la lengua castellana.
Por acabar con un toque de humor esto me recuerda a la leyenda urbana que se le atribuye a Groucho Marx: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”. Pues eso, que del dicho al hecho hay un trecho; y de aquí a entonces, ya veremos cuál es el vestido estrella en el show room de la LOMLOE.