Un sencillo acto de diez minutos sirvió este miércoles como homenaje institucional del Govern a Rafa Nadal. No fue el gran acto de reconocimiento en su tierra que muchos sectores de la sociedad han reclamado para el mayor tenista de todos los tiempos, pero sí tuvo los elementos de gratitud propios de un acto de estas características.
El homenaje llega diez días después de que Nadal lograse en París su decimocuarto triunfo en Roland Garros, convertido además en su vigesimosegundo Grand Slam, una cifras nunca logradas por ningún otro tenista en toda la historia de este deporte. La demanda popular de un gran reconocimiento público en su tierra mientras aún esté en activo va encontrando respuesta con actos como el de ayer en la Capilla del Consolat.
Las cifras de Nadal, con sus 36 años recién cumplidos, avalan la petición popular. Este digital lanzó en enero la idea de que Nadal tuviera un gran reconocimiento en su tierra y que el aeropuerto de Palma fuera bautizado con su nombre. Hace unas semanas, eran ciudadanos anónimos entrevistados por mallorcadiario.com los que pedían un agradecimiento público en forma de actos o de alguna obra de arte pública que homenajee al tenista.
En este sentido, el Ayuntamiento de Manacor -su localidad natal- acordó la semana pasada por unanimidad levantar una estatua en el municipio para rendir homenaje a la grandeza deportiva de su vecino más ilustre.
Son actos puntuales que confluyen en una misma dirección, como es la necesidad de que Nadal tenga en su tierra el reconocimiento que cosecha en medio mundo.
En el año 2008, el tenista de Manacor ya recibió la Medalla de Oro de la Comunidad, la máxima distinción de la administración autonómica que reciben cada año una decena de ciudadanos. Catorce años después, su leyenda sigue creciendo, sin mostrar aún -y a pesar de las lesiones- signos de retirada. La necesidad, por tanto, de que se produzca el gran homenaje sigue estando ahí.