Seguimos acosando y aniquilando psicológicamente

El mobbing es una especie de psicoterrorismo cuya toxicidad psicológica es muy alta y además de un delito, es una de las categorías más graves de estrés que puede sufrir una persona, hasta el punto de que puede poner en peligro su vida.

En la vida hay que distinguir entre sufrimiento necesario e innecesario. Es importante distinguirlos a fin de darnos cuenta de que determinados tipos de sufrimiento emocional pueden ser una parte necesaria de las condiciones humanas y esenciales para la curación y el crecimiento. No obstante ciertos tipos de sufrimiento llevan a una amargura innecesaria, dañando psicológicamente gravemente a la víctima y generando una toxicidad grupal y social que lo contamina todo. Por eso deben ser erradicados y combatidos a tope

El trabajo no solo nos aporta salario económico también es proveedor del salario emocional. Bien, nadie debería ser nunca víctima de un acoso laboral o mobbing. A nadie debería tocarle este tipo de sufrimiento tan innecesario, injusto, cruel y deshumanizador.

El mobbing señala la carencia de evolución darwiniana, el primitivismo tribal, el stop humanizador y el parasitismo psicológico de la envidia, los celos, la rabia, la falta de respeto y la absoluta carencia de valores.

Uno de los agravantes es “el silencio de los corderos” de los compañeros, cómplices necesarios en el acoso. Su pasividad y la ausencia de actitudes de denuncia son el caldo de cultivo donde crecen y se desarrollan estas conductas. El acosador goza de esta ventaja, pues antes ya se ha encargado de comprarlos, manipularlos, amenazarlos y discriminarlos en buenos y malos. “Tu cuidado que eres interino, que eres eventual, que igual no te renuevan el trabajo, que o estás conmigo o con el, que tienes hijos y el trabajo está muy mal, tu verás lo que haces, etc.”.

Por supuesto al núcleo duro (los dos o tres que son cómplices directos), ya los ha regado con prebendas, favores, días libres, turnos favorables, etc. Muchos del cómplice del rebaño, piensan ingenua, egoísta y cobardemente “mientras se metan con este a mi me dejara en paz”. Craso y estúpido error, el psicoterrorista mediocre nunca cambiara, siempre necesitara víctimas, para proyectar su miseria moral y perfil humanoide.

No hay que olvidarse que muchos tienen el trastorno hijoputatico de la personalidad. Dejan rastro. No puede aniquilarse a una persona en el ámbito laboral si el grupo tiene una dinámica sana, madura y ética.

La degradación y la cosificación de la víctima: murmuraciones, siembra de dudas y sospechas, vejaciones, aislamiento, difamación, tiene consecuencias psicológicas dramáticas. Las mas importantes serian: alteraciones psiquiátricas: ansiedad, depresión, trastornos psicosomáticos, abuso de tóxicos e incluso suicidio, sentimientos de confusión, incomprensión, culpa, indefensión, disminución de la autoconfianza y autoestima, paralización física y psicológica, deterioro de la memoria, déficit de concentración , miedo, fobia al trabajo ,ansiedad constante y crisis de pánico.

Es un estrés crónico con acumulación de microestresores continuos, lo que termina desestabilizando la homeostasis interna que se manifestará en forma de alteraciones psicosomáticas:migrañas, hiperfagia, dolores, fatiga, insomnio etc .

A esto hay que añadir las alteraciones laborales: ambiente tóxico, mala calidad y cantidad de trabajo, disminución de la creatividad, burnout, despreocupación por los clientes, aumento del absentismo y las bajas laborales, aumento de las consultas al servicio médico y aumento de los accidentes en el trabajo etc.

Y para cerrar el circulo las consecuencias sociales: pérdida de trabajo y población activa, incremento del gasto debido a las bajas y las jubilaciones anticipadas, aumento del gasto sanitario y sobrecarga de estos servicios, atribución negativa al trabajo, consecuencias empresariales, disminución de eficacia y atención hacia los clientes, disminución de estos, efectos negativos sobre la imagen y credibilidad de la empresa, marcado absentismo, aumento de rotación y un mega clima tóxico. En definitiva, un mundo mas injusto.

Este síndrome de estrés de coacción continuada también lo sufre la familia y la pareja, ya que la víctima habla obsesivamente del tema en un intento de desahogarse y buscando apoyo. El clima familiar se verá afectado de forma importante.

“¿Estaré paranoico?, ¿como me puede estar pasando esto a mi?, ¿será por mi culpa? ¿Que estaré haciendo mal?”. Muchas preguntas equivocadas. Es muy duro y nos resistimos a reconocer la maldad de otro ser humano. Pero el agresor “es una mala persona”. Cuanto antes lo aceptemos mejor, para poder enfrentarnos a él.

Como decía un sabio no es necesarioapagar la luz del prójimo para que la nuestra brille .Ah y no olviden aun, aquí y ahora que ni estamos en derrota y mucho menos en doma.

¿Qué me pasa doctor? ¿Es grave?

-Todavía, no, pero…

-¿…?

La sociedad ha enloquecido. Usted que sufre acoso lo ignora y calla. Su acosador ni siente culpa ni va a cambiar. Y sus compañeros no ven, no oyen, ni sienten, se muestran ajenos e indiferentes.

-Entonces ¿me curaré?

-Bien, tengo que pronunciarme y tomaré prestadas las palabras de Miguel Delibes: “La civilización nos ha llenado el estómago y vaciado el corazón”.

Ya saben en derrota transitoria pero nunca en doma.

Suscríbase aquí gratis a nuestro boletín diario. Síganos en X, Facebook, Instagram y TikTok.
Toda la actualidad de Mallorca en mallorcadiario.com.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más Noticias