Política anti-médico

Se acabó. La Audiencia Provincial de Baleares ha parado, por segunda vez, lo que fue una patada al ex conseller Thomàs en la espalda de los médicos. La decisión del ejecutivo del pacto, de adecuar la retribución de las guardias, entre otros conceptos interprofesionales, a la media del resto de CCAA para evitar la discriminación de los profesionales de baleares, fue judicializada.

El desfachatado ejercicio ha tenido un recorrido muy corto. El vergonzante espectáculo de criminalizar a los profesionales anunciando que debían devolver el dinero, que según el ejecutivo actual habían cobrado de más, contó con la Abogacía de la Comunidad Autónoma como comparsa.

La ceremonia de la confusión ha durado más bien poco. Más les hubiera valido dedicar el coste administrativo, el tiempo parlamentario y el esfuerzo judicial, a las necesidades básicas de los ciudadanos y a las cosas que de verdad importan a la gente.

Si bien, hay que convenir, que fue uno más, sólo uno más de los delirantes episodios que marcaron el día a día de la política sanitaria del primer año de legislatura, vivida con estupor y descrédito desde los centros sanitarios; fue un episodio más de una política de vodevil que desde el ejecutivo eran incapaces de dimensionar, interpretar, evaluar y sobre todo parar.

Mientras tanto, observamos cómo algunos de los implicados, vestidos de lagarterana, camuflados en las listas de candidatos a las próximas elecciones profesionales, superando la propia versión original de Dr. Jeckyl y Mister Hyde, intentan acceder a los órganos de representación colegial.

Y también contemplamos, atónitos, la reconversión de la política sanitaria. Ha pasado del dislate al photocall. La falta de capacidad de gestión se intenta disfrazar en una política de comunicación simplista basada en la foto, sin letra ni partitura. Deben pensar que de esta forma más carnavalesca, evitando las afrentas directas, pueden continuar confundiendo a los profesionales.

Por suerte, muy especialmente para los enfermos y por la calidad de la asistencia, la inmensa mayoría de los médicos, podemos seguir realizando las funciones que creemos técnicamente necesarias de pie, sin genuflexiones. La cordial entente médico-paciente, continúa sin que le afecten las humillaciones ante los espurios intereses del momento político y ajenos a su corifeo. Buen fin de semana.

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