Las palabras son importantes y yo puedo ser muy orgulloso, ambas afirmaciones pueden ser ciertas y además tener conexión.
Ayudar de forma desinteresada en algo que no has tenido nada que ver es loable, pero cuando de alguna forma tú eres partícipe de la desgracia, entonces simplemente estás reparando por lo menos parte de lo que has provocado. Las consecuencias económicas de la Pandemia, son en alguna medida debidas a la improvisación, mala gestión, tardanza en la reacción, falta de conocimientos en materia de empresas (sobre todo autónomos y pymes) y también una falta de empatía vergonzante.
En estos momentos después de 1 AÑO, de sufrimiento de cierres de empresas nos vienen las “ayudas” más importantes hasta la fecha, con mucha letra pequeña que habrá que estudiar, con condicionantes, con cantidades a todas luces insuficientes para las perdidas habidas y como siempre con muchísima propaganda. En este momento uno los conceptos de la primera frase de este artículo “las palabras son importantes” cobran importancia, porque rechazo la palabra “ayuda” ya que en realidad es una compensación por todo lo ocurrido y también una obligación que tiene el Gobierno hacia todos los ciudadanos, en cuanto a mi “orgullo” decir que este quizás me impide verlo de otra forma y sentirme contento, agradecido o jalearles por acudir a nuestro rescate, porque siento que nos lo debían, a mí y a todos los que vivimos en este País.
EL Gobierno en definitiva tiene que hacer su trabajo y todos sabemos que por hacer nuestro trabajo sólo recibimos nuestro sueldo, es cuando hacemos cosas extraordinarias cuando recibimos palmaditas, pero no cuando la habíamos cagado y después lo hemos medio solucionado, en esos momentos como mucho salvamos el puesto de trabajo.
Que los responsables sigan trabajando porque con esta compensación no basta para recuperarnos, para que no haya dos Españas, la del sueldo fijo y la de buscarse la vida, porque la clase media no desaparezca en su totalidad, para que no haya más cierres de empresas, porque alguna vez nos podamos sentir orgullosos de los que mandan y para eso hace falta mucho más, porque como ya he dicho en anteriores ocasiones, NO SE ESTÁ HACIENDO TODO LO POSIBLE, para que esta desgracia sea menor, incluso en la parte de salud, porque recordemos que el tema de las vacunas es otro de los grandes desastres de nuestros políticos, que se han dejado tomar el pelo por las farmacéuticas, han dejado colarse a los que no tocaban, han vacunando con criterios políticos en muchas ocasiones (primero sus “esenciales”) dejando a nuestros abuelos sin protección, por lo que cuando acabe la vacunación, si sigo en pie no me sentiré tampoco ayudado, sino que mi País ha hecho lo que debía.
Ya ven la importancia de las palabras, de hecho quizás todo partió de un mal entendido, cuando nuestro Presidente Sánchez nos dijo aquello de que “no iba a dejar a nadie atrás” en realidad debía haber dicho “nuestra obligación es no dejar a nadie atrás”. Nuestros políticos y gobernantes tienen obligaciones con la ciudadanía, por lo que cuando se hace lo correcto, no es por buena voluntad es que por eso les pagamos.