En un hecho sin precedentes, el Ministro de Cultura de España no ha acudido a la entrega de los premios de la Academia de Cine, conocidos como los “Goya”.
En otro hecho sin precedentes, la Consejera de Cultura de nuestro gobierno autonómico no acudió a la entrega de los Premios Ciudad de Palma de literatura (a pesar de su nuevo formato bilingüe).
Las ausencias y sus excusas justificarían su inmediata destitución.
El primero está en Londres en una reunión sobre universidades de la que por ahora nada ha trascendido y de la que se desconoce cualquier utilidad.
La segunda afirmó que no se había enterado de nada al estar en Menorca.
Dado que como todo el mundo sabe las entregas de estos premios son anuales, es evidente que nadie puede creerse que se invitara a los dos irresponsables políticos en el último segundo. O que nadie del gabinete de uno y otra supiera que se hacían tales entregas.
La desvergüenza y la ligereza con la que ambos cargos públicos tratan y maltratan los temas culturales son síntomas evidentes de su incompetencia para ocupar tal responsabilidad.
Imagino que Wert habrá preferido reunirse con no se sabe quién en Londres para no asistir a la gala de un sector que mueve unos 10.000 empleos directos y muchos otros indirectos en España. Debe considerar que él no está para recibir críticas por los recortes, por la subida abyecta del IVA cultural y por su pésima gestión por parte de unos recalcitrantes izquierdistas como son los actores.
Será que Wert prefiere el cine español del destape, aquel tan divertido y elaborado sobre aventuras casposas de picadores y extranjeras en playas de Benidorm, al cine español multipremiado internacionalmente.
Será que Wert solo critica y menosprecia la calidad del cine español y le parece una obra de arte la montaña de basura que, anualmente, sale de la factoría hollywoodiense (con, lógicamente, numerosas excepciones). La mierda, si es made in USA, es menos mierda.
Sin duda habrá razones o argumentos que puedan amparar una modificación en los términos en que debe apoyarse la creación artística en España. Acabar con la subvención generalizada, apostar por el mecenazgo…, no sé. Y habrá razones, seguro, para un enfrentamiento y un debate entre el sector y la Administración, donde no todo será blanco o negro.
Pero el desplante cobarde del Ministro debe tener consecuencias políticas, porque ni el cine ni los ciudadanos nos merecemos este erial.
A nivel autonómico, nuestra particular Atila cultural no se entera de nada.
La más incompetente consejera que se recuerda no se enteró de que a Carmen Riera la nombraban miembro de la RAE, y el ridículo institucional fue comentado en todos los corrillos.
Tampoco se entera de que el Informe PISA no tiene nada que ver con el verbo “pisar”, con garbo o sin él. Y eso que es un discurso ante el Parlament que, sin duda, alguien más aparte de ella habrá leído, porque seguro que la Sra. Camps no se escribe sus propios discursos. Válgame el cielo. Y de nuevo el ridículo.
Y en el colmo de la ignorancia, tampoco se enteró de que el Ayuntamiento de Palma concedía los premios literarios más importantes de los que se entregan anualmente en las islas.
Quizás fue que le enviaron la invitación en mallorquín y ella, claro, habla menorquín de toda la vida, en su variante ciudadelense, y su traductor de guardia, el que le tradujo PISA por “trepitja” no dominaba el palmesano.
Lo cierto es que dijo que no sabía nada, que estaba en Menorca y que eso es lo que hay y si te gusta bien y si no también. Toma ya. Solo le faltó decir la verdad completa, que sería que además de todo eso, la literatura le importa menos que un bote de laca.
Nadie la echó de menos. Ni siquiera los suyos, que se vieron descargados de la obligación de sufrir vergüenza ajena cada vez que la ínclita abriera la boca. Pero no hubiera estado de más motivar su ausencia de forma un poquito más elaborada, aunque hubiera sido la patochada de excusa del Ministro.
La Historia, dicen, se repite. Aunque yo creo que además de repetirse se viene degradando. Se vuelve, con cada bucle, algo más cutre.
Gracias a ese proceso cíclico, ya hemos encontrado a aquellos que han sido llamados a sustituir a Millán Astray en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Estamos a la espera de ver quién sustituirá a Unamuno.