El presidente de la Asociación Española de Campos de Golf (AECG) y de la Asociación de Campos de Golf de Mallorca, Luis Nigorra, hace un balance de 2022 en esta entrevista para mallorcadiario.com, al mismo tiempo que recalca la importancia esencial y creciente del golf en el marco de la oferta turística que ofrece nuestro país en general y nuestra isla en particular.
¿Qué ha sido lo más reseñable a nivel nacional en el ámbito del golf en 2022?
Lo más reseñable ha sido que se ha conseguido que el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo forme el Club de Producto 'Conoce España jugando al golf', lo cual es un reconocimiento tanto de que el golf es una actividad turística como de que es el motivo del viaje a España de 1,2 millones de turistas al año. Ese reconocimiento, por vez primera, del golf como parte de la oferta turística de la marca España es importante, porque corrobora que efectivamente hay turistas que deciden viajar a España esencialmente para jugar al golf o que el golf es el motivo de su viaje.
¿Y qué sería lo más reseñable en el caso de Mallorca en ese mismo ámbito?
En el caso de Mallorca, lo más destacable sería que obviamente nos beneficiamos también de aquel reconocimiento y que hay una vuelta a la normalidad tras dos años, pues en 2020 llegó la pandemia y 2021 fue un año de recuperación sólo parcial. En el 2022, en cambio, se han visto cifras muy parecidas a las de 2018 o 2019.
¿El cambio climático está teniendo también efectos sobre los campos de golf en estos últimos años?
Bueno, el mantenimiento de cualquier campo de golf está muy pautado, pero nosotros al final tratamos un ser vivo y compartimos la preocupación que por ejemplo puede tener también un agricultor por las consecuencias del cambio climático sobre su quehacer, si bien en nuestro caso hay una dificultad añadida.
"Ahora mismo, en Mallorca te puedes hacer socio de algunos campos de golf por 1.200 euros anuales"
¿Cuál es esa dificultad añadida?
Esa dificultad añadida es que en Mallorca el 100 por cien de los campos de golf se riegan con agua reciclada, que es algo que hace que nos encontremos en muchas ocasiones con la realidad de unas aguas con una calidad que no es la ideal y con unos niveles de salinidad también un poco demasiado altos.
Entiendo, sí...
En ese sentido, nosotros recibimos el agua de lluvia con mucha alegría, no porque nos falte agua de la otra, que la hay, sino porque el agua de lluvia siempre ayuda básicamente a que la planta reciba una agua de una calidad muy superior. Por tanto, obviamente, la falta de lluvia nos perjudica mucho, pues al ser el agua el elemento con el que alimentas a la planta, nos viene muy bien el agua natural, que es de una calidad espectacular.
¿Señalaría algo más en ese sentido?
Sí. Quisiera recordar que España es, junto con Holanda, el país más restrictivo de Europa en cuanto al uso de fitosanitarios —sustancias herbicidas o insecticidas que protegen la salud de las plantas—. Entonces, cuando tenemos un verano con tanta calor como el del año pasado, tenemos menos armas para combatir ciertas cosas que vienen con el calor y la humedad, como por ejemplo hongos, pequeñas plagas o enfermedades que tienen las plantas.
¿Esas restricciones son en todos los ámbitos?
No, no son en todos los ámbitos. Ahora mismo, hay fitosanitarios que se pueden utilizar en agricultura y en jardinería, pero que no se pueden usar en campos de golf. Por eso, cuando tenemos veranos tan calurosos como el de 2022, lo pasamos mal.
"Las instituciones isleñas siempre han apostado por el golf, en especial en esta última legislatura"
¿Cuál es hoy la realidad del golf en nuestro país?
Hay mucho trabajo y mucha afición por el golf en toda España, y en la isla también. Además, en los últimos años ha crecido mucho el número de jugadores.
El hecho de que muchas figuras ilustres lo practiquen parece ser bueno para la promoción de este deporte...
Así es. Obviamente, que Rafa Nadal y otras figuras ilustres jueguen al golf es un atractivo enorme a nivel de imagen, pero también me gustaría que la gente pensase que el golf es un deporte bastante accesible económicamente. Ahora mismo, en Mallorca te puedes hacer socio de algunos campos de golf por 1.200 euros anuales, que es lo que paga por ejemplo mucha gente para ir al gimnasio. Por tanto, el mito de que el golf es elitista y caro no es cierto.
Es bastante accesible, sí...
La oferta de golf está dimensionada teniendo en cuenta el turismo, si bien hay muchos meses en que no hay turismo y en que también es muy accesible jugar. En Mallorca, como sabe, tenemos cuatro meses de mucha demanda turística, pero al mismo tiempo la isla es uno de los sitios en donde el jugador local tiene bastante fácil poder jugar al golf si lo comparamos con Barcelona o Madrid.
¿Cuál es la principal diferencia entre la temporada alta y la temporada baja?
En verano, la gente viene al 'sol y playa', con la familia, y a lo mejor hay una o dos personas de esa familia que algunos días se levantan temprano y se van a jugar al golf, por ejemplo nueve o dieciocho hoyos. Esas personas, al terminar de jugar, siguen luego con el plan de las vacaciones familiares. En el caso del turista de golf, si viene cinco días a Mallorca, juega al golf los cinco días.
¿Cómo es el turista de golf?
El turista de golf es un turista muy bueno, porque tiene una capacidad de gasto alta. Hay un estudio del Instituto de Empresa que, con datos de Mastercard, señala que por cada euro que se gasta ese turista jugando al golf, se gasta fuera de ese espacio siete euros. Por tanto, es un turista que quiere moverse, que suele coger coches de alquiler o taxis, o minibuses en el caso de los turistas británicos. Además, después del golf ese turista suele querer tanto actividad comercial con compras como actividad cultural o acudir a restaurantes.
"El turista de golf tiene una capacidad de gasto alta"
¿Y viene todo el año?
Suele venir a partir del 10 de septiembre y hasta la segunda mitad de noviembre, y luego desde principios de marzo hasta finales de mayo.
¿Cuántos campos de golf hay en Baleares?
En total hay 23 campos de golf en el Archipiélago, en concreto, 21 en Mallorca, uno en Menorca y uno en Ibiza. En cuanto al número de jugadores federados en las Islas, hay unos 8.000 actualmente.
¿Las principales instituciones isleñas apoyan hoy el turismo de golf?
Yo creo que las instituciones isleñas siempre han apostado por el golf, en especial en esta última legislatura, sobre todo a nivel del Govern y del Consell. Llevamos ya cuatro años con el 'Road to Mallorca', que es el torneo clasificatorio para los 45 mejores jugadores de la Segunda División, es decir, del Challenge Tour. De esos 45 jugadores, creo que son 20 los que pasan a la Primera División, el DP World Tour, que es el circuito europeo.
Ah, perfecto...
Y en los dos últimos años, tanto el Govern como el Consell también han apoyado que hubiera un evento del DP World Tour, primero en Santa Ponça y luego en Son Muntaner. Ambas instituciones se han dado cuenta de los datos muy positivos que aporta el golf para Mallorca, sobre todo porque desestacionaliza y porque trae un turismo de calidad.
¿Se podría ahondar aún más en esa línea?
Es cierto que se podría tener más apoyo todavía en una serie de temas o que aún hay un margen para que públicamente se hable más de todas las bondades del golf, pero es indudable que en estos últimos años tanto el Consell —a través de la Fundació Mallorca Turisme— como el Govern reconocen que el golf es un motor muy potente para dinamizar la economía y para desestacionalizar.
¿El golf también ayuda a la sostenibilidad?
Efectivamente. El golf es una de las actividades turísticas más medioambientales que hay. Por otra parte, siempre digo que cuando se habla de sostenibilidad, esta es no sólo medioambiental, sino que tiene que ser también social y económica. En el caso de la sostenibilidad social, pasa por el hecho de que las industrias turísticas den empleo todo el año a sus trabajadores. En eso el golf es excelente, porque tiene un 96 por cien de contratos indefinidos y un 94 por cien a tiempo completo. Y sé que esto el Govern lo reconoce y lo aprecia. En cuanto a la sostenibilidad económica, las empresas para perdurar en el tiempo tienen que ganar dinero, porque si no, al final cierran.
¿Qué previsiones hay para 2023?
Creemos que será un buen año, pero hay una nube acechante, que es que los dos principales mercados emisores, Alemania y el Reino Unido, están ahora en un momento económico difícil. Entonces, habrá que ver cómo evolucionan y cómo evolucionan otros destinos.
¿Cómo podríamos mejorar nuestro actual modelo turístico?
Bueno, yo creo que en Mallorca falta alguien que con una visión a largo plazo diga claramente qué modelo quiere y apostar por él. Es algo que tenemos que decidir los mallorquines y para eso hay que educar a la gente también y darle la información adecuada. Además, hay que recordar que el turismo no es sólo el turismo hotelero, de golf o náutico, pues también hay un turismo residencial muy potente, que es muy positivo para la isla.
En ese contexto, ¿son necesarias más inversiones en infraestructuras?
Así es, sí. Tenemos que invertir en infraestructuras, porque no podemos pararnos y decir que no queremos que venga nadie más. Mallorca es una región rica gracias al turismo, y si no apostamos por el turismo, nos vamos a equivocar. A lo mejor, lo que tenemos que hacer es mantener los 12 o 14 millones de turistas que nos visitan, pero a lo largo de doce meses. Lo que no podemos hacer es tener 14 millones de turistas en cuatro meses, porque entonces estresamos las infraestructuras y estresamos a la gente.
¿Y cómo se puede conseguir ese objetivo?
Yo creo que hay que intentar vender todo el potencial que tiene la isla también en invierno, potenciando las temporadas bajas y medias. Ahí es donde pueden ayudar el golf, la náutica o el turismo residencial. Como ve, es un compendio de muchas cosas, pero para eso necesitamos buenas infraestructuras, buenos aparcamientos y buenas carreteras.
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