La nueva moda de las extensiones de pestañas

En los últimos años las extensiones de pestañas no han dejado de ganar popularidad. La Reina Letizia, Blanca Suárez o Paula Echevarría son algunas de las famosas que se han unido a esta nueva moda. Y es que por 100 euros puedes levantarte de la cama con una mirada de infarto y sin usar maquillaje. Una esteticista de los centros de estética Innova explica a mallorcadiario.com lo que hay que tener en cuenta a la hora de hacerse este tratamiento y Yara, que lleva extensiones de pestañas desde hace más de 5 años, cuenta su experiencia con ellas.

El mundo del cine, el teatro y la danza ha tendido desde hace décadas a utilizar extensiones de pestañas para realzar la mirada de actores y actrices. Sin embargo, fue en Corea a principios de los 2000 donde surgió este nuevo boom. “Desde hace 5 o 6 años hemos notado un aumento exponencial de la demanda de este tratamiento. A la semana podemos hacer una o dos extensiones de pestañas desde cero y tres o cuatro rellenos”, comenta Judit Gómez , esteticista de los centros Innova, en Palma.

Se trata de pelos de seda o de imitación de bisón, que simulan la forma de una pestaña. Estos pelos se pegan con materiales especiales a la pestaña natural. Suelen tener una duración de aproximadamente tres semanas. En ese tiempo se habrán caído la mitad de las extensiones con las pestañas naturales, por la caída natural. “Normalmente cambiamos el pelo: se nos cae el de la cabeza, el de los brazos... Las extensiones de pestañas se caen con la pestaña natural", asegura la esteticista Judit Gómez. "A las 2 semanas y media ya empiezas a notar algún hueco", reconoce Yara, que lleva extensiones de pestañas desde hace más de 5 años. "Hay veces que duran un poquito más y otras, un poquito menos. Depende de en qué estado se encuentre tu pestaña natural", precisa la esteticista.

Hay diferentes calidades, tamaños y formas. Se diferencian en el largo de la extensión de pestaña y la curva, más o menos pronunciada (A B o C). También es posible elegir el volúmen poniendo 2D o 3D , incluso más, que es el equivalente a dos o tres pestañas por cada pestaña natural. Así mismo, hay creaciones en fantasía para espectáculos, disfraces o carnavales.

El proceso de aplicación es sencillo y completamente indoloro. Solo hace falta acudir a un esteticista profesional y de confianza y relajarse en la camilla durante una horita. "Antes que nada, en el caso de que las pestañas estén maquilladas, las desmaquillamos. Luego ponemos los parches protectores en el párpado inferior, que enganchan las pestañas de abajo, para que no se peguen con las de arriba. Volvemos a limpiar los pelos con un desengrasante especial y empezamos a trabajar. Primero toca elegir la curvatura, el largo y el grosor de la pestaña que queremos. Una vez tomada la decisión, pegamos por cada pestaña natural, una extensión. Al finalizar, las peinamos, miramos que estén bien pegadas y que no se escape ninguna y aplicamos sobre ellas una máscara de pestañas resistente. Esto ayuda a unificar la pestaña natural con la extensión. Y listo. Ya se podría ir a casa”.

Es importante que durante las primeras horas se evite el contacto de las pestañas con el agua, porque eso puede reblandecer el pegamento, que tarda en acabar de secarse 24 horas. Los esteticistas también recomiendan que en el caso de utilizar máscara de pestañas, ésta sea de base acuosa. Más allá de eso, las extensiones no requieren de ningún cuidado en especial.

"Me las pongo, básicamente porque así me despreocupo del maquillaje. Me olvido de máscaras de pestaña y eye liner", relata Yara. "No recomiendo utilizar máscara de pestañas, una vez tienes extensiones. Primero, porque no se nota ninguna diferencia, las pestañas lucen iguales. Y segundo, porque al desmaquillar el ojo, debilitas los pelos”.

El precio de las extensiones de pestañas ronda entre los 70 y los 120 euros la primera puesta y el relleno cuesta entre los 30 y los 60 euros. Los esteticistas advierten del peligro de acudir a centros más baratos, pues muchos de ellos utilizan materiales no homologados. “El precio es muy variable. Mucha gente suele acudir a los establecimientos que ofrecen un precio más barato, pero estos locales reducen costes en el material. No sabes lo que te están poniendo. Hay que tener en cuenta que se trabaja con químicos en el párpado, y pueden entrar en el ojo. Si te la juegas con la calidad de los materiales, a la larga te puede acabar saliendo muy caro. Si el precio normal ronda entre los 60 y los 100 euros, y alguien te las hace por 40, pregúntate por qué”, advierte Judit Gómez.

“Yo recomiendo que antes de hacérselas, comparen diversos locales, que pregunten qué materiales utilizan y que acudan al que mayor confianza les de, y no tanto al que se lo haga más barato. No todo el mundo sabe cómo hacerlas: a veces te enganchan el párpado con las pinzas. .. Yo con este tipo de cosas, no voy a cualquier sitio", expone Yara.

Una de las principales preocupaciones y dudas es acerca de la peligrosidad de este tratamiento para los ojos. Desde el centro oftalmológico Punto de Vista aclaran que esta práctica no conlleva ningún riesgo para el ojo, siempre y cuando lo haga un profesional con productos homologados. “El problema viene si el esteticista pega las extensiones en el párpado, en vez de pegarlas al final de la pestaña. Esto puede derivar en infecciones e irritaciones graves”.

Las extensiones tampoco dañan las pestañas naturales, siempre y cuando las ponga un profesional, se usen materiales de calidad y se mantengan como mínimo 3 semanas entre sesión y sesión. “Mientras veamos que la pestaña está sana, se pueden seguir poniendo, no hace falta dejarla descansar. Si vemos que está un poco débil, que algunas se han roto o se han ido cayendo en exceso, recomendamos parar. No es lo habitual, pero en algún caso puede pasar, debido al mal cuidado de las pestañas”, explica la esteticista de Innova. “Si las extensiones se aplican mal, por ejemplo, se pone demasiado pegamento o extensiones no adecuadas al tipo de ojo y pestaña, sí podrían llegar a dañar las pestañas naturales. Esto depende del esteticista, que tiene que saber hasta dónde llegar. Yo si veo unas pestañas cortas muy finas, no les voy a poner el doble de tamaño”, recalcan desde los centros de estética Innova.

“No te das ni cuenta de que las llevas puestas”. Preguntada por las desventajas, Yara afirma: "El único inconveniente que les veo es que como llevo las extensiones tan largas me chocan con los crsitales de las gafas. Pero cuando me pasa esto, me las pongo más lejos y ya está. Lo demás, son todo ventajas".

En el caso de que alguien se quiera quitar las pestañas, es muy importante que acudan a un centro de estética y que no intenten eliminarlas con métodos caseros. "Hay que quitarla con un removedor de pegamento especial. Quien se las intente quitar en casa, se arrancará sus propias pestañas”.

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