Quinta semana ya de confinamiento y el horizonte se otea como poco complicado. Esta semana la patronal ha conseguido imponerse con el apoyo del sector liberal del Gobierno liderado por Nadia Calviño y han vuelto a poner en circulación a unos cuantos miles de trabajadores con el riesgo de que haya un repunte en el número de infectados por el Covid-19, justo ahora que la famosa curva estaba empezando a mostrar unos resultados tímidamente optimistas. La derecha económica por un lado buscando sacar beneficios económicos a toda costa, y la derecha política buscando sacar beneficio político de esta tragedia en vidas humanas.
Produce vergüenza ajena ver a la derecha y a la derecha de la derecha intentado capitalizar los muertos por el coronavirus para sacarle rédito electoral, como por ejemplo ya hicieron antes con los asesinados por ETA. A la derecha española la vida de las personas le importa más bien poco. No les importó usar a la Fundación Miguel Ángel Blanco para sacar un dinerito en B para financiar campañas electorales. No les importó ningunear a las víctimas del 11M buscando ganar in extremis las elecciones del 14 de marzo de 2004; incluso humillaron a Pilar Manjón, presidenta de una asociación de víctimas y madre de un fallecido en el atentado de Atocha. No les importó dejar morir a miles de españoles con hepatitis C con la excusa de que el Sovaldi, el medicamento que les podía salvar…¡Era muy caro, según el gobierno de Rajoy!.
En el 2012 dejaron sin tarjeta sanitaria y por ende sin cobertura a médica a alrededor de 150.000 inmigrantes sin papeles que, con la excusa de los recortes, dejaron enfermar, morir e incluso pusieron en riesgo al resto de la población al aumentar así el riesgo de contagio de enfermedades como la tuberculosis o el VIH. Se rieron de los muertos del Yak42 e incluso premiaron al ministro Trillo con el puesto de embajador en Washington. Por no hablar del ninguneo del PP a las víctimas y familiares del accidente del metro de Valencia del que ya son Historia las imágenes del recién fallecido por coronavirus Juan Cotino en plan chulesco ante las cámaras del programa de Jordi Évole.
Como no les importó llevar a España a una injusta guerra con Irak en la que murieron cientos de miles de personas, pero como no eran españoles les dio igual. A día de hoy, siguen sin importarles ni un poco los más de 50.000 asesinados en la dictadura de Franco, cuyos familiares siguen mendigando para poder darles un entierro digno. Pero a la derecha no le importa, se ríen de los muertos. Tampoco les importa que cada año mueran miles de personas intentando llegar a Europa cruzando el Mediterráneo en patera, y sólo piensan en construir más muros y en dejar que se sigan ahogando convirtiendo el mar en una inmensa fosa común. Que no les engañen, la vida nunca les ha importado lo más mínimo, y mucho menos ahora.
Es curioso que en mi barrio hay personas que a las 20:00 salen a dejarse las manos en carne viva aplaudiendo a los sanitarios y a los que se están dejando literalmente la vida para contener esta pandemia, y a la vez esas mismas personas a las 21:00 salen a tocar la cacerola sin rubor alguno porque, como son señoros y señoras muy de derechas, van en contra del Gobierno y se olvidan de que los que recortaron durante tantos años fueron esos mismos que ellos han votado elección tras elección y que, por lo tanto, les hace en parte corresponsables de que esta tragedia haya sido tan dura y cruel en España.
Lo mínimo es intentar ser coherentes y consecuentes con nuestros actos. Las vidas no se salvan con muchas banderitas y crespones negros. Las vidas se salvan pagando impuestos para tener una Sanidad pública de calidad, y sin privatizar lo que es de todas y todos para beneficiar a unos pocos. Menos cacerolas (y va para todos) y más generosidad, solidaridad y sentido común.