La conciliación familiar en verano

Concluye el curso escolar y empieza el sudoku de los padres para conciliar el cuidado de los niños con la vida laboral. Una ecuación que si ya resulta muchas veces difícil el resto del año, en los meses de temporada estival se complica hasta límites insospechados. Para miles de familias, es una auténtica desesperación conseguir “colocar” a los hijos durante el largo verano, meses en los que, en una comunidad turística como la nuestra, muchos padres tienen más trabajo que nunca.

Las familias se organizan como pueden, pero en general suelen tirar de abuelos (quién tenga la fortuna de contar todavía con ellos), cuidadoras (quién se lo pueda pagar) o campamentos de verano (también quién se lo pueda permitir). El caso es que suele ser un gran quebradero de cabeza para muchos y los juegos malabares para lograr conciliar los dos meses y medio largos que los niños no tienen clase están a la orden del día de numerosos padres y madres.

En comparación, España es de los países europeos que más tarde empieza el curso. Solo Portugal, Bulgaria, Luxemburgo y Malta lo hacen la segunda quincena de septiembre, como España. Por contra, la mayoría de los países de la UE regresan a clase a principios de mes e incluso algunos, a finales de agosto. Y por si eso fuera poco, las Illes Balears es una de las comunidades autónomas donde más tarde se inician las clases. El próximo curso nuestros escolares no se incorporarán hasta el 13 de septiembre. Sumen días desde hoy, 23 de julio, cuando empiezan las vacaciones, y comprobarán que es imposible cuadrar con el calendario vacacional de los padres.

Así que, los que no tienen la suerte de disponer de unos abuelos predispuestos y que estén en plenitud de facultades, para que ejerzan de cuidadores durante el periodo estival, no les queda más remedio que rascarse el bolsillo y dejar la paga extra en campamentos y ‘escoles d’estiu’ para, al menos así, poder cumplir mínimamente con las obligaciones laborales. Como en botica, el precio y las condiciones de estas actividades estivales para los niños son variadas, pero ni se planteen encontrar algo por debajo de los 100 euros semanales por niño, y eso sin contar extras como el comedor. Por ese ‘módico’ precio, el niño o niña estarán hasta las 14 o 15 horas. Luego quedará toda la tarde para seguir haciendo malabares, porque no todos los padres son funcionarios.

Las cuentas son fáciles de hacer. Una familia tipo con dos niños se gastará un mínimo de 200 euros por semana y al mes, unos 800 euros. Cantidad que se elevará notablemente si se incrementan los servicios contratados -comedor, servicio de guardería antes o después del horario habitual, etc-. Vamos, que adiós a la paga extra de verano.

Para que esa cifra no se dispare, hay parejas que renuncian a solapar sus vacaciones y así acumular más días en los que al menos uno de los progenitores puede encargarse del cuidado de los niños. Se trata de sacrificar las vacaciones de toda la familia a costa de reducir gastos.

Es verdad que existen ayudas para familias en exclusión social y con escasos recursos, pero ¿qué hace el resto, la inmensa mayoría, que escapa a esa categoría, pero al mismo tiempo no le sobra nada para poder llegar a final de mes? ¿Qué propuestas tienen los partidos políticos de cara al 23J para ayudar a la conciliación laboral y familiar?

Nada se ha comentado en la campaña del 28M, más allá de generalidades, pero ninguna formación ha sido capaz de concretar medidas reales y fáciles de implementar para ayudar a las familias en el cuidado de sus hijos. Aquí propongo algunas, por si algún político se equivoca y toma nota:

-Adelantar el inicio del curso escolar a los primeros días de septiembre, en lugar de mediados de mes.

-Mantener los centros escolares abiertos el mes de julio, para que acojan actividades formativas o lúdicas, adaptadas a la época estival, y los padres que lo necesiten lleven a a sus hijos como cualquier otro mes del curso.

-Acondicionar los centros escolares con sistemas de refrigeración allí donde sea necesario para combatir el calor de los meses estivales.

-Ventajas fiscales para familias numerosas

-Que estos gastos de escuelas de verano se equiparen a los gastos relacionados con material escolar, libros de texto, transporte y uniforme escolar, comedores escolares y refuerzo educativo en la declaración de impuestos, para que puedan desgravarse.

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