Una multa ejemplar que debe parar los abusos de las aerolíneas

La multa récord de 448.000 euros que la Dirección General de Consumo de Baleares ha impuesto a Iberia es una enérgica llamada de atención sobre las malas prácticas que muchas compañías aéreas vienen desarrollando hace ya algún tiempo. En esta ocasión, Iberia ha sido sancionada por aplicar la llamada clásula "no show" a los pasajeros que, en el caso de billetes de ida y vuelta, no utilizaban uno de los dos trayectos de forma que la compañía anulaba automáticamente el otro trayecto; esto conllevaba un importante perjuicio para el viajero que se veía obligado a comprar un nuevo billete, a pesar de que ya hubiera desembolsado el anterior. Se trata de una estratagema por la que ya habia sido apercibida anteriormente. En este caso, la compañía de bandera ha sido considerada como responsable de una infracción muy grave en la que ha tenido mucho peso la "reincidencia" de la compañía.

El negocio aéreo no es fácil, tiene muchos condicionantes externos, altos costes de explotación, mucha reglamentación por cuestiones de seguridad y unos márgenes de rentabilidad que pueden variar de la noche a la mañana en la misma medida que varía el precio del combustible. Siendo todo ello cierto, no es de recibo que las compañías aéreas siempre quieran compensar sus riesgos actuando contra el eslabón más débil de la cadena: el consumidor, acostumbrado desde hace mucho tiempo a pagar y a callar.

Iberia afirma que ya no realiza esta práctica desde que el Supremo se pronuncio en contra a finales de noviembre y ha anunciado el recurso a la multa récord impuesta en Baleares. Su argumento: si queda un asiento vacío en un trayecto se impide a otro viajero ocuparlo; o lo que es lo mismo, no puede vender el mismo asiento una segunda vez.

Las circunstancias obvias hacen que en Baleares exista una sensibilidad especial ante este tipo de cuestiones. Recientemente, la avidez de las compañías aéreas ha quedado retratada tras el incremento del descuento a los residentes y el aumento desproporcionado que han sufrido los billetes áreos para los trayectos con la Península. Un sistema que no acaba de beneficiar al consumidor y que, en cambio, ha disparado los ingresos de las compañías por la vía de la subvención.

La multa a Iberia muestra una forma acertada de actuar contras las cláusulas abusivas de las compañías, de la misma manera que es de esperar una resolución contra el incremento desmesurado de los billetes con la Península. Acciones como estas son importantes para parar una escalada de arbitrariedades con consecuencias extremadamete negativas para los viajeros. O, al menos, que puedan tener un efecto disuasorio del que salgan beneficiados los consumidores.

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