Ha nacido una estrella

Y decimos así, pues ya damos por descontado que todos los españoles hemos visto nacer, parida por los mejorcito de todas las casas independentistas, separatistas, anti sistema y electricistas al por mayor, al hombre que anda levitando, con la sonrisa frígida en la cara y el mentón izado. ZP era un ser moviente, pero sin secretos, en cambio, el ocupa de la Moncloa sonríe y se guarda todo un bagaje de lo que él llama «nueva política» en el bolsillo izquierdo. Y es que, llegó mintiendo y gobierna mintiendo. De tanto mentir, hasta se miente a sí mismo. Aquellas excrecencias verbales contra el capitalismo derechista, contra las puertas giratorias, contra los enchufes públicos, han quedado sepultadas por las verdades surgidas de sus ambiciosos deseos y sus excelsas deudas a pagar a los acreedores que parieron su investidura. Mal que lo niegue su ministra Batet y hasta el Rasputín monclovita, más conocido como Iván, el ocupa y su gobierno no dan un paso sin que ello no implique pagar factura. Y cuando la decisión o el acto de gobierno no tiene tácito pago, los parturientes políticos le exigen que su «sí» tenga una contrapartida. Nos hallamos ante un gobierno de pactos sinalagmáticos, te doy si me das, te dejo si me dejas. Y ello, ya se trate de presos vascos, presos catalanes o de colocar a la esposa.

Obviamente, todo ello, para la prensa y los medios, es pecata minuta ante el gran escándalo del Máster de Casado. Es decir, que las subidas para sucesiones, sociedades, autónomos, luz, la tasa del DNI y el pasaporte, el diésel, junto con el incremento de tres ministerios con su larga cola de cargos anexos, la caída del crecimiento económico, el que toda la ejecutiva socialista de Ferraz ya esté colocada con sueldos más que brillantes, todo ello no merece ninguna atención mediática. Solamente es parte del precio a pagar por colocar, sin votarlo, a un engreído en la Moncloa.

Nos estamos acercando, peligrosamente, al «tanto da» mientras pueda haber «otra de gambas». Y tragamos todo cuanto este ocupa nos eche, incluido el crear un instituto para colocar en él a su ufana esposa. Maravillosa acción de gobierno. No solamente ha instalado al desmemoriado López en Paradores, sino que a los dos meses de entrar en la Moncloa ha permitido que nazca una estrella, de nombre Begoña. Una estrella que, jactanciosa, anuncia que pide excedencia en su anterior puesto de trabajo, insinuando que pretende atender mejor los compromisos de su presidente marido. Sin embargo, a los dos días es designada para ocupar un cargo importante creado ex novo, conducta cuando menos sospechosa. Y si encima, según se lee, fue captada por su buen currículo y sus licenciaturas y másters, y estos resultan no ser oficiales, entramos en el ámbito de lo políticamente pecaminoso. Y, cuando pedidas explicaciones, te sueltan que es un tema privado, seguro que detrás se esconde otra mentira. A la esposa de ZP, casi la echan a los leones por aceptar cantar en el coro de RTVE, y si la esposa de Rajoy, la discreción con faldas, hubiese hecho algo semejante, ardería en la hoguera. Pero como ahora se trata de los benditos socialistas, los morales socialistas, los éticos socialistas, los inmaculados socialistas, silencio sepulcral y TVp, antes E, en el más absoluto mutismo, no sea cosa que la gente se entere. Mutismo y echar mano a degüello con la exposición motivada de la juez en el tema Máster de Casado. Una exposición únicamente motivada en la inquina de la Juez, autora no de una instrucción judicial sino de una prospección en búsqueda de delito y delincuente. Ardo en deseos de comprobar cuantos minutos dedicará la televisión de la podemita Rosa Mª Mateo al auto de archivo del Tribunal Supremo. Seguro que cumplirá con el reclamo de Allende cuando afirmaba que «el deber supremo del periodista de izquierdas no es servir a la verdad, sino a la revolución».

Churchill se equivocó cuando mencionó que el socialismo tenía como virtud repartir miseria; entre los conservadores sin duda, pero entre los suyos prorratea riquezas. Y lo hace sin necesidad ni de Másteres, ni Licenciaturas, ni de Doctorados, es suficiente con ser amigo o conocido o acreedor del ocupa Sánchez. La lista va desde Susana Díaz hasta Oscar Puente, pasando por la Elena Valenciano, sin olvidar al mismo ocupa. Y todo transcurrirá sin explicación alguna, sin que Ferreras, otro embebido en el Máster de Casado, le dedique ni una milésima de segundo al nacimiento de la estrella de nombre Begoña y sus circunstancias. Este es el país que nos ha tocado vivir por la gracia de los padres parturientes que, sin saberlo, han parido mellizos, o sea, dos estrellas. Una macho y otra hembra, por aquello de la igualdad de sexos, supongo. Por lo visto los de ERC no hicieron uso, en su momento, del estelado «condon.cat», imprescindible para el acto. Confiados, los chicos.

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