La reconocida trayectoria profesional de Francisco Albertí se ha desarrollado casi siempre en el sector hotelero, como director de expansión de Riu, Iberostar y Meliá. Más recientemente, fue responsable de KPMG en Baleares, compañía a la que hoy sigue vinculado como miembro de su consejo asesor de turismo. Cabe recordar, por otra parte, que Abertí fue también el primer delegado de British Petroleum en las Islas y su director de operaciones de gasolineras de Cataluña, Aragón y Baleares. Cabe destacar, asimismo, que este año ha puesto en marcha un nuevo y prometedor proyecto, aBusiness.H - Hotel Transactions.
¿Qué destacaría de aBusiness.H?
Es una firma de asesoría en transacciones hoteleras, es decir, en todo lo que supone compra-venta de hoteles, fusiones o adquisiciones de compañías hoteleras, o cualquier tipo de alianza entre cadenas hoteleras o marcas internacionales. Es, en definitiva, una asesoría en 'corporate finance' —finanzas corporativas—.
¿Con quién la ha creado?
La he puesto en marcha con un socio que es Armando Lasauca, que fue el creador de Massimo Dutti, que luego vendió a Inditex. Hay que recordar que Lasauca es, además, el presidente de una compañía líder en servicios inmobiliarios.
¿Hay en la actualidad mucho movimiento de compra-venta de hoteles?
En estos momentos, la situación es, en términos generales, de una demanda real de inversión en el sector hotelero, sobre todo en España y en Baleares.
¿Por qué?
Porque el turismo ha demostrado que era una industria resiliente durante la pandemia y posteriormente, y también ha demostrado que es uno de los sectores con más crecimiento a nivel mundial.
Ah, de acuerdo...
En concreto, ha habido mucho movimiento en la última etapa de la pandemia, porque se veía la clara salida del túnel, y continuará habiendo mucho movimiento, porque hay mucha demanda de inversión en este sector.
"Las empresas mallorquinas tienen la oportunidad de dar un salto en tecnología, en digitalización o en visualización de sus marcas"
¿Y ahora mismo?
En estos meses en que nos encontramos ahora, ha habido un cierto compás de espera, por la subida de los tipos de interés, por la inflación y por ver cómo se comportaba el consumo, para observar cómo estaba evolucionando el sector, pero ese compás de espera ya acaba y muy pronto volverá a haber un interés activo.
¿Existe concentración empresarial en el sector hotelero?
Yo creo que la concentración en el sector hotelero es algo que irá a más, pues hay mucho interés por parte de grandes marcas y cadenas internacionales para entrar o por hacerse más fuertes en España, en Baleares y en otros destinos turísticos. En ese sentido, esas cadenas están buscando fórmulas, que a lo mejor no serían una concentración pura y dura, pero sí una estrategia de asociación o de alianza de marca y de distribución.
¿Recalcaría algo más en este sentido?
Destacaría que todo esto coincide con una situación de bonanza del sector, en donde las empresas españolas y mallorquinas, o de Baleares en general, tienen la oportunidad de dar un salto en tecnología, en digitalización o en visualización de sus marcas, que no son tan conocidas a nivel internacional. Todo ello es una oportunidad para los citados movimientos de concentración y de alianzas estratégicas.
¿Cuál cree que es el secreto del éxito de las empresas hoteleras mallorquinas en todo el mundo?
Yo creo que, en general, ese éxito se puede atribuir, en primer lugar, a que Baleares y Mallorca fueron un destino pionero del turismo en Europa. Y en segundo lugar, ese éxito obedece también a que la mayoría de hoteleros que crearon sus empresas en los años sesenta, empezaron directamente en el sector hotelero, es decir, no venían de otros sectores. Eso hizo que centrasen sus esfuerzos sólo en el sector hotelero, por lo que aprendieron muy rápidamente de los éxitos y de las equivocaciones.
¿El espíritu emprendedor de los mallorquines también influyó?
Sí, desde luego. El espíritu emprendedor de los mallorquines también ha contribuido en parte a ese éxito y al deseo de salir al exterior.
"La sostenibilidad ya va más allá de una estrategia y es una obligación en todos los sectores económicos"
¿La sostenibilidad es ya esencial para nuestro modelo turístico?
Yo diría que la sostenibilidad ya va más allá de una estrategia y que es una obligación en todos los sectores económicos. La sostenibilidad es algo que es necesario para el futuro del medio ambiente, de la sociedad y de las empresas, porque las exigencias del consumidor van además por esta vía. Por tanto, en una industria tan importante para Baleares como la industria turística, tenemos que ir sí o sí por este camino.
¿Cómo se puede conseguir?
Ello pasa por un turismo responsable con el medio ambiente y con el consumo de recursos naturales. De hecho, de ahí viene la economía circular. La sostenibilidad también pasa por los compromisos con la sociedad, que es una parte muy importante de la sostenibilidad. Y esto lo podemos entroncar con un momento como el actual, de transformación del modelo turístico en Baleares.
¿Debemos potenciar la desestacionalización?
La desestacionalización siempre había sido, en cierto modo, una gran utopía, pero desde hace poco y sobre todo tras la pandemia se ha demostrado que mucha gente, además del 'sol y playa', busca otras cosas. Y estas cosas las puede tener en invierno.
¿Por ejemplo?
Un ejemplo sería que empiezan a salir hoteles de lujo de interior, que no están al lado del mar y que tienen una altísima demanda. Se está viendo que la desestacionalización está comenzando a ser una realidad, algo que es una excelente noticia. En cuanto al 'sol y playa', continuará funcionando, porque hay más demanda que oferta.
¿Y en el caso de Palma?
En el caso de Palma, ya desde un poco antes de la pandemia se había notado ese cambio de tendencia, porque se había trabajado para aumentar o crear una oferta hotelera que antes prácticamente no existía, de calidad, de lujo y de semilujo. Y la verdad es que se ha demostrado que hay clientes que vienen en invierno.
"La única manera de disminuir el número de turistas en verano sería con una política que favoreciera la eliminación de plazas obsoletas"
¿Hay avances contra el turismo de excesos?
Ya la misma palabra "excesos" denota que es algo que se ha de eliminar, pues es una palabra peyorativa. Por tanto, se tiene que trabajar para eliminar ese tipo de turismo. La buena noticia es que Mallorca está más de moda que nunca, que las empresas han hecho grandes esfuerzos de inversión para aumentar la categoría de sus hoteles y de su producto, y que hay una tendencia natural a que el turismo de excesos vaya acabando o se desplace a otros lugares con menos calidad de destino.
¿Qué se puede hacer ante la sensación de saturación que hay en Mallorca en verano?
Se habla de que el ideal para evitar la sensación de saturación sería disminuir el número de turistas en verano e incrementarlo en invierno, pero la única manera de disminuir el número de turistas en verano sería con una política que favoreciera la eliminación de plazas obsoletas. Y para que pase esto, habría que ayudar a que dichas plazas obsoletas se puedan reconvertir a lo mejor para otros usos, como podría ser el uso residencial.
¿Por qué esa reconversión debería ser para un uso residencial?
Porque hay falta de viviendas, pero no sólo de VPO, sino también falta de viviendas asequibles en el mercado. Ahora que viene una nueva legislatura, creo que se abre una oportunidad de consenso político, social y de expertos para sentarse a hablar y hacer esto, porque las plazas no disminuirán por arte de magia. Piense que la gente no dejará de venir en verano si hay más demanda que oferta.
¿Cómo prevé que sea este 2023 a nivel económico?
Yo creo que a pesar de las amenazas del actual contexto económico y sociopolítico mundial, se está demostrando que la gente no se está limitando de forma importante en el consumo de aquellos bienes que considera necesarios en su vida. Lo estamos viendo por ejemplo en el consumo de los productos de alimentación, pues pese al alza de los precios, la gente continúa consumiendo.
¿Y a nivel turístico?
El turismo se ha convertido en un bien de consumo no sólo necesario, sino también primordial en la vida de las personas. De hecho, se está constatando que es lo que menos se está quitando la gente de sus prioridades de gasto. En España y sobre todo en Baleares, como señalé hace un momento, hay mucha más demanda que oferta, a lo que hay que añadir que la tendencia de reservas de estos días es que están volviendo a repuntar otra vez. En definitiva, yo creo que será un año magnífico.
"Se necesitaría que el transporte público fuera realmente puntero en lo referente a comodidad, puntualidad y fluidez"
¿Qué valoración podemos hacer de las infraestructuras que hay hoy en Mallorca?
Yo creo que hay infraestructuras que sí están al nivel que se requiere, como por ejemplo el aeropuerto y el puerto, porque ya se crearon con una capacidad de absorción suficiente, más allá de que se puedan hacer o se hagan mejoras en ambas infraestructuras. Pero es evidente que hay otras infraestructuras que no están al nivel que se necesitaría.
¿Se refiere por ejemplo a las carreteras?
Sí, así es. Con ello no quiero decir que se tengan que hacer más carreteras, si bien es verdad que se han hecho pocas en los últimos años y que incluso algunas no se han concluido estando ya empezadas. Dicho esto, creo que además se ha de hacer un gran esfuerzo de estrategia por lo que respecta a las infraestructuras de transporte terrestre, que vaya más allá de las carreteras. Me refiero, en concreto, al transporte público.
¿Qué debería cambiar en el transporte público?
Se necesitaría que fuera realmente puntero en lo referente a comodidad, puntualidad y fluidez, pues los turistas están muy acostumbrados a utilizar el transporte público en sus propias ciudades. Deberíamos contar con una red de trenes actuales, eléctricos y sostenibles, y que dicha red vaya creciendo más allá de lo que ya tenemos ahora.
¿Debería ser también así en el transporte público por carretera?
Efectivamente. Deberíamos tener un transporte público por carretera mucho más eficiente, duplicando el número de servicios que hoy hace en el conjunto de la isla. Además, eso evitaría el colapso de los coches de alquiler. Si la gente se acostumbra a tener una oferta de transporte público moderna, puntera y sostenible medioambientalmente, utilizará el transporte público.
¿Esa es aún nuestra asignatura pendiente?
Es evidente que es una asignatura pendiente, tanto por lo que respecta a las carreteras como al transporte público, que, insisto, debe ser sostenible y de futuro. Hemos de tener una movilidad eficiente y verde.