Experimentos con la gaseosa

Hace unos días leí que en España se ha llevado a cabo un experimento educativo con jóvenes españoles de barrios desfavorecidos en el que se muestra que las tutorías contribuyen a aumentar hasta un treinta por ciento los aprobados en matemáticas.

Experimento. Recuerdo que una compañera profesora de departamento siempre verbalizaba que los experimentos se hacen con la gaseosa no con los alumnos. Y es que con la riqueza léxica que tiene nuestro idioma, afinar un poco más en la apreciación semántica no hubiese estado de más. Por eso, propongo quedarnos con la palabra estudio.

Este estudio demuestra varias cosas. La primera es que la pandemia ha agravado la brecha educativa. Los alumnos que viven en entornos desfavorecidos son los más perjudicados porque en sus familias no otorgan el valor que merece la educación. En muchos casos no por animadversión o rebeldía sino porque en la escala de prioridades de esas familias se encuentran por delante otros factores como comer o pagar el recibo de la luz.

Otro de los aspectos con el que nos tenemos que quedar es que el trabajo de campo del docente es mucho mejor y se obtiene mejor resultado si los grupos de alumnos a los que se atienden es menor. Este estudio deja latente la evidencia, una vez más, de que las ratios de alumnos tienen que disminuir. Si disminuyen las ratios, aumentan el número de profesores.

Y consecuencia de este aspecto, la inversión económica. Quien me siga con asiduidad en la lectura de estas líneas recordará que siempre he defendido que mayor inversión en educación no es directamente proporcional a obtener mejores resultados. Sigo posicionado en este pensamiento, pero sí es cierto que la inversión en educación es importante. Si comparamos la inversión que han hecho otros países europeos en el sector educativo para mitigar las consecuencias de la pandemia, observamos que son infinitamente superiores a las realizadas por el Gobierno de España.

Y si nos ponemos exquisitos con las apreciaciones semánticas, inversión en educación no es lo mismo que gasto en educación. Cuando introducimos en la saca dinero sin ton ni son, sin planificación de objetivos y rendición de cuentas, posiblemente nunca lleguemos al objetivo. Sin embargo, cuando introducimos dinero en la saca y lo organizamos bien conseguiremos mejorar los resultados académicos y el éxito escolar de nuestros jóvenes. Sin duda, yo me quedo con la primera.

Y como todo en educación, es cuestión de voluntad. Feliz viernes

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