Los profesionales sanitarios coinciden en que el aspecto que mejor ha funcionado durante la pandemia ha sido su actuación frente a la crisis sanitaria y el trabajo en equipo. En cambio, consideran que la gestión de las administraciones públicas, tanto a nivel de Ministerio de Sanidad como de las consejerías autonómicas, ha sido "lo que peor ha funcionado", otorgándoles una nota de 4,3 y 3,6, respectivamente.
Además, el 86 por ciento de los profesionales señala que las consejerías actuaron con retraso, mientras que el 92 por ciento hace esta afirmación también refiriéndose al Ministerio de Sanidad. Asimismo, un 24 por ciento afirma que el ámbito político ha funcionado mal, en referencia al departamento que dirige Salvador Illa, las comunidades autónomas y la coordinación entre ambas instituciones, y esa es también la opinión que le merecen al colectivo "los políticos, en general".
Estos son algunos de los datos que se desprenden del informe 'Los profesionales sanitarios frente a la Covid-19. La reforma necesaria del Sistema Nacional de Salud', elaborado por la Fundación IMAS y cuyas conclusiones han sido expuestas este martes. El documento recoge las experiencias, las evaluaciones y las propuestas de casi 2.500 profesionales del sistema de salud en torno a la crisis del coronavirus en España.
Por otro lado, la encuesta pone de manifiesto falta de previsión, ausencia de recursos y alta tasa de infección entre el personal asistencial, sobre todo en el sector de enfermería. El 86 por ciento de los encuestados desconocía la existencia de un plan de contingencia contra pandemias en su centro sanitario. El 31 por ciento no dispuso de equipos de protección suficientes cuando los necesitó, mientras que del 69 por ciento restante, más de la mitad, el 54 por ciento concretamente, tuvo a su alcance este material cuando ya habían transcurrido dos semanas desde la declaración del Estado de Alarma.
Al mismo tiempo, el 71 por ciento de los profesionales que participaron en el cuestionario opinan que no hubo recursos suficientes para identificar a los trabajadores sanitarios contagiados. En este sentido, la tasa de infecciones entre el colectivo estimada en esta encuesta es del 16,4 por ciento, alcanzando el 26 por ciento en el caso de las enfermeras con atención directa a pacientes con Covid-19. Además, el 73 por ciento de los profesionales opina que faltaron recursos para el diagnóstico en pacientes sospechosos.
LIMITACIÓN DEL ESFUERZO TERAPÉUTICO EN FUNCIÓN DEL PERFIL DE PACIENTE
El estudio también muestra una gran capacidad de adaptación de los centros sanitarios, quienes elaboraron protocolos para evitar el contagio de los profesionales (71 por ciento), así como para el manejo de pacientes con sospecha de coronavirus en colaboración con distintas unidades del centro (83 por ciento). Sin embargo, las medidas se tomaron ya avanzado el Estado de Alarma en casi la mitad de las ocasiones.
Por otro lado, el 78 por ciento de los profesionales afirma que se crearon protocolos de derivación desde atención primaria o urgencias a otros centros (el 61 por ciento posteriormente a las primeras semanas del confinamiento), pero la derivación no incluyó a la sanidad privada en el 58 por ciento de las respuestas.
Otro hecho destacable es que el 57 por ciento de los encuestados afirma que en sus centros de trabajo se establecieron criterios explícitos de limitar el esfuerzo terapéutico (no ventilación mecánica/cuidados intensivos) basados en la disponibilidad de recursos y las características del paciente (edad, comorbilidades y otros aspectos). En la mayor parte de los casos, no se contó con el comité de ética del centro o bien se desconocía este hecho.
Por último, cabe destacar como notas positivas el impulso de la utilización de la telemedicina (82 por ciento de las respuestas) y el trabajo en equipos multidisciplinares (68 por ciento).
PROPUESTAS DE FUTURO
Las propuestas de los profesionales sanitarios abogan por una asistencia centrada en la salud pública y comunitaria. Además, reclaman una reorganización de la atención para prestar servicio a distintos grupos de pacientes, así como la realización de test a sospechosos de contagio para la detección precoz de las infecciones.
Las conclusiones del informe están en la línea de trabajos previos de la Fundación IMAS, donde se señala que es necesario despolitizar la gestión de los servicios sanitarios e incluir a los profesionales y a los pacientes en el proceso de toma de decisiones sobre políticas de salud, además de otorgar a los centros sanitarios y a los equipos multidisciplinares mayor autonomía de gestión.
Asimismo, se propone potenciar la gestión por procesos asistenciales, mejorar la coordinación en el Sistema Nacional de Salud y entre la atención primaria y el hospital, prestar atención a la salud comunitaria, y basar las decisiones sobre política sanitaria en la evidencia científica a través de la medición y la evaluación de resultados.