Rusia se ha adelantado y ha registrado la primera vacuna contra el coronavirus en el mundo. El anuncio lo hacía este mismo martes el presidente ruso, Vladimir Putin, en medio de una gran expectación y no poca polémica después del secretismo con que se han llevado los ensayos clínicos en los laboratorios rusos.
La carrera por el hallazgo de una vacuna eficaz contra el Covid 19 sigue siendo un fenómeno en el que se hallan embarcados los principales especialistas mundiales y numerosos países. Actualmente, hay alrededor de 200 grupos trabajando en todo el mundo en busca del remedio, también en España. La Organización Mundial de la Salud (OMS) vigila de cerca unas 140 investigaciones, de las que 18 ya están siendo probadas en seres humanos y de éstas, tres se consideraban, hace apenas dos semanas, como las más avanzadas: la vacuna de Sinovac Biotech (China), la de la Universidad de Oxford (Reino Unido), y la desarrollada por la compañía Moderna (Estados Unidos). La rusa no contaba entre las primeras.
La OMS dice que la vacuna rusa deberá ser revisada, a lo que Putin contesta que su propia hija ya se ha vacunado y "se encuentra bien". El recelo de la comunidad científica mundial sobre la primera patente para lograr una inmunización contra el nuevo coronavirus no debería ocultar, sin embargo, el lógico optimismo que supone el hecho de que se vayan consiguiendo importantes avances en la investigación; independientemente de cuál sea finalmente el laboratorio que se alce con el hallazgo. De hecho, es más que probable que sean varios quienes lleguen a comercializar vacunas desarrolladas con metodologías distintas y diferentes formas de actuar contra el virus.
Prisas aparte, el hito científico -que por uno u otro camino llegará en los próximos meses- podría significar el fin de la pandemia entre finales de 2021 y principios de 2022, según los científicos que siguen las investigaciones de cerca. Aunque pueda parecer un periodo de tiempo largo, se trata de un tiempo récord en la elaboración de vacunas, que generalmente requieren estudios y ensayos durante muchos años.
Noticias como la de este martes alimentan la esperanza de lograr un remedio definitivo ante una pandemia que ya ha infectado en todo el mundo a 20 millones de personas, de las que más de 730.000 han perdido la vida. Una pandemia, además, que ha sumido en la recesión a muchas economías y amenaza con dejar huella en las propias relaciones sociales, desde el ocio a los hábitos más cotidianos.
Pocos dudan que el mundo tras el Covid 19 será diferente, pero urge una vacuna eficaz con la que poder recuperar realmente una buena parte de la normalidad perdida. Y los avances clínicos, polémicos o no, animan a ello.