Ahora que el liberalismo ha adquirido cuotas más populares en la sociedad gracias al nuevo presidente de Argentina, vamos a ver si la libertad de empresa que propugna y que se refleja en el sistema capitalista es la solución para los países con gran presencia del Estado en la planificación económica.
El capitalismo es un sistema económico tiene como fundamentos la propiedad privada de los medios de producción y la aceptación de las reglas de la oferta y la demanda (o de libre mercado) para determinar a qué se destinan los recursos.
Nadie duda de que el capitalismo genera mayor riqueza sobre aquellos países que no lo abrazan. Las economías planificadas bajo un sistema socialista o comunista no han progresado como las capitalistas. Véase, por ejemplo, el caso de la Alemania Oriental tras la II GM en manos de la antigua Unión Soviética y bajo una economía planificada versus la Alemania Occidental basada en el libre mercado. Mientras ésta última se recuperó rápidamente de los estragos de la guerra y floreció en poco tiempo, la Alemania Oriental se empobreció hasta la miseria de sus habitantes. Muchos de ellos se jugaban la vida para saltar el muro y pasar a la Alemania democrática.
Cuando en 1989 cayó el muro y Alemania se reunificó la población de la Alemania occidental tenía una renta que cuadriplicaba a la de los de la Alemania bajo economía planificada.
En Corea, ni les digo. La diferencia de riqueza que existe entre los habitantes bajo la planificación del norte y los que abrazaron en el Sur el sistema capitalista es abrumadora. Ya sabemos de la opacidad del país del norte pero según datosmacro.com el PIB per capita de Corea del Sur en 2022 fue de 30.762 euros anuales contra los 602 euros por persona y año de Corea del Sur. Más de 50 veces. El milagro de Corea del Sur ha hecho que incluso supere a España que cuenta con 28.280 euros per capita.
Pero no solo se pueden ver avances económicos en los países que abrazan el capitalismo sino también tienen lugar importantes avances de libertades. El capitalismo va íntimamente unido al liberalismo. El liberalismo, con la defensa de libertad individual, la igualdad ante la ley y la propiedad privada sienta las bases políticas para que se desarrolle el capitalismo.
En la Alemania no democrática la censura y la persecución política estaban a la orden del día mientras en la Alemania occidental, la democracia y libertad atraía millones de personas que provenían de otros países y querían vivir en libertad y properidad.
En Corea del Norte solo puedes llorar en público ante la enfermedad o desaparición del dictador y no la de un familiar. No tienen acceso a Internet, ni a comidas de otros países, ni a libros, canciones o programas de televisión que estén autorizados y cuya temática es el seguimiento de los movimientos de su líder.
Los beneficios de la economía de mercado se han podido ver en otros países de la región como Hong Kong, Taiwán y Singapur.
Con todo ello se puede extraer la conclusión de que un exceso del intervencionismo del Estado es perjudicial para la economía. Entre otras cosas, es imposible de que el Estado tome las decisiones adecuadas por su tamaño y porque no tiene la información para una correcta asignación de los recursos en todos los ámbitos de la economía. No puede competir con aquellos pequeños empresarios que, conocedores de un sector, quieren emprender y satisfacer necesidades no cubiertas. De ahí que, en un modelo capitalista, pueda abrir un negocio y arriesgar su capital y su tiempo para mejorar su situación y la de sus hijos.
Por no hablar de China, el otrora paradigma de país comunista que en 1978 empezó a introducir reformas como la de privatizar explotaciones agrícolas, abrir de manera suave las fronteras y adoptar de manera tímida la filosofía capitalista para comerciar con otros países. De ahí la inundación que hemos experimentado de productos Made in China en las economías occidentales las últimas décadas. Hoy China es la segunda potencia mundial y amenaza a Estados Unidos.
El capitalismo es el mejor sistema económico conocido. De eso parece no haber duda, a pesar de que una corriente se empeña en decir que capitalismo es opresión para el trabajador y significa la destrucción del medioambiente. Eso no quiere decir que sea perfecto. De hecho, con el paso de los años, hemos podido ver algunas carencias.
Entre otras, la enorme brecha que existe entre los ricos y los pobres. En Estados Unidos, la riqueza del 1% más rico es superior a la del 90% con menos recursos.
Para Ray Dalio los resultados tan negativos que muestra el capitalismo en nuestros días no provienen ni de que los ricos malvados explotan a los pobres ni de que los pobres sean perezosos y no trabajan. El problema viene de que en los últimos años las empresas están intentando reducir los costes de personal, ya sea por la presión impositiva que tienen o por el avance de la tecnología que reemplaza personas por máquinas. Para abaratar costes de personal las empresas han optado por la deslocalización y la búsqueda de mano de obra más barata en otros países.
Eso ha provocado que los trabajadores no recibieran parte de la riqueza generada por las empresas (capitalistas). La proporción de los ingresos de las empresas ha aumentado pero la compensación de trabajadores ha disminuido.
La solución para Dalio es que el gobierno de un país decrete como emergencia disminuir la brecha entre ricos y pobres. También recomienda que no se implanten políticas públicas sin colaboración de la empresa privada. La colaboración público-privada se erige como esencial en proyectos que no solo se ajusten al presupuesto sino que aporten rentabilidad empresarial pero también social como, por ejemplo, la inversión en proyectos educativos en los que se exigirá una rentabilidad anual que incluya ahorros futuros motivados por una mejor educación: mayores ingresos futuros de los alumnos significarán más renta y más impuestos o también una mayor salud y menos enfermedades o también una menor comisión de delitos. Es decir, se contabilizarán como ingresos todo aquellos que mejore la sociedad en el futuro y lo que reduzca costes. Otro coste que se tendría en cuenta son las extenalizaciones como el coste de contaminar. Y sí, para contribuir a reducir la brecha, Dalio se moja y pide que los más ricos paguen más impuestos.
En conclusión, el capitalismo ha fomentado el avance la sociedad como nunca y ha generado algunos problemas. Para ello no hay que irse al otro extremo como es la economía planificada del Estado sino que éste deberá coordinarse con la empresa privada para buscar una rentabilidad económico-social de sus inversiones.
En cualquier caso el Estado debe fomentar la empresa privada y disminuir las regulaciones que coarten la libertad de empresa y allí donde debe intervenir, el propio Estado necesita de la gestión privada para ser más eficiente. Palabra de Ray Dalio.
No soy optimista desde el momento en el que vemos el perfil de nuestros políticos: El 99,99% de nuestros políticos están ahí por otro tipo de méritos y no han montado una empresa en su vida y carecen de experiencia en la gestión empresarial.