El presidente de las fundaciones de Projecte Home Balears, el sacerdote Tomeu Català (Vilafranca, 1942), desgrana en esta entrevista tanto sus opiniones sobre las consecuencias de la actual pandemia, como sus prescripciones sobre lo que deberíamos hacer. La entidad que Català creó en 1985, constituida como una ONG, sigue siendo en la actualidad un referente en la lucha contra las adicciones.
¿Diría que la pandemia nos ha hecho más solidarios y compasivos?
Yo más bien diría que ahora somos más conscientes de nuestras limitaciones como personas, como grupo y como humanidad. Y eso te puede hacer ser más solidario o más sinvergüenza, perdone que lo diga así —sonríe—.
¿Y la mayoría de la gente hacia qué lado se ha inclinado?
Lo que estoy viendo es que, en primer lugar, estamos haciendo un proceso de consciencia de nuestras limitaciones. Cada vez más nos damos cuenta de ello, pero muchas personas tienen unas ganas locas de olvidarse de esta realidad.
¿En qué sentido?
En el sentido de que mucha gente piensa "que esto pase cuanto antes y que llegue ya la vacuna", para seguir igual que antes. Y eso me duele, en el sentido de que no estamos aprendiendo la lección que supone casi un año de una vivencia de este tipo.
"Mucha gente piensa 'que esto pase cuanto antes y que llegue ya la vacuna', para seguir igual que antes. Y eso me duele; no estamos aprendiendo la lección"
¿Qué valores deberíamos conservar siempre? ¿La compasión? ¿La bondad? ¿La honestidad?
Estos tres valores que ha citado son muy importantes, pero yo añadiría otro, que sería el del aguante, el de la constancia. Además, está también la capacidad de decir que más allá de cualquier cosa que pase, yo puedo encontrar un sentido a lo que está pasando. Para mí, esto es clave. Es importante saber hacer paradas, no sólo para no ir al ritmo que nos ponen o imponen, sino para escuchar la vida y para escucharnos a nosotros mismos.
¿Debemos intentar evitar caer en errores pasados?
Sí, porque si no, no habremos aprendido nada. Deberíamos aprender que podemos vivir con sencillez, pues tener mucho no supone ser más feliz ni encontrar sentido a la vida. La vida va por otras esquinas y son esas esquinas las que hemos de descubrir, las que necesitamos descubrir.
Hoy las ayudas sociales parecen más necesarias que nunca...
Siempre pienso que el Estado o el Gobierno como tales, tienen un papel a hacer, pero más importante aún que ese papel es el que tenemos las personas y las entidades de la sociedad civil. A veces hay la tendencia a tirar balones fuera y a decir que la responsabilidad es de otros. Pero cada vez estoy más convencido de que lo poco que yo pueda quizás hacer, vale siempre la pena hacerlo. Y es fundamental no perder esa perspectiva. Por tanto, el papel de quienes componemos el tercer sector es muy valioso. Eso no quita, sin embargo, que el Gobierno deba hacer el suyo, aunque ahí no esté la última palabra ni la solución de todo. Es una palabra importante, sí, pero la palabra que cada uno de nosotros tiene es mucho más importante.
"En estos momentos hemos de confiar especialmente en nuestra fuerza interior"
¿Podría poner algún ejemplo?
Me refiero, por ejemplo, a vivir con sencillez, a darnos cuenta de que muchas cosas que creemos que son imprescindibles no lo son y a saber compartir lo poco o mucho que tengamos.
¿Las adicciones se acentúan en los momentos de crisis?
Efectivamente, es así. Al mismo tiempo, los momentos de crisis hacen aflorar ciertas adicciones que no eran tan patentes. Me refiero, por ejemplo, a las adicciones a los analgésicos opioides, a los sedantes o al juego.
¿La fe sigue siendo un refugio para una persona creyente?
Para mí, la fe es un empujón para encontrar sentido a todo lo que está pasando y para tener fuerza para afrontarlo. En cuanto a la idea que ha expuesto de la fe como posible "refugio", en cierto sentido podría entenderse así. Pero no es un refugio de cobardes, es un refugio para encontrar esa fuerza interior, personal y de grupo que tenemos. Creer en Dios no es una adormidera, sino un empujón para vivir con intensidad lo que estamos viviendo y para darnos cuenta de la realidad. Para mí, creer en Dios supone asimismo una fuerte esperanza en estos momentos.
"Deberíamos aprender que podemos vivir con sencillez, pues tener mucho no supone ser más feliz ni encontrar sentido a la vida"
¿Es un hándicap no poder ir ahora a las iglesias?
Si la realidad es hoy que yo no puedo ir a la iglesia todo lo que quisiera ir, no pasa nada. Dios está dentro de usted, dentro de mí, dentro de la sociedad. Por tanto, el problema no es llenar o no las iglesias. La cuestión es hallar ese momento de paz interior, de silencio interior, para reencontrar lo mejor que tenemos nosotros, que es Dios.
¿En quién debemos confiar más ahora, en los políticos o en los científicos?
En estos momentos hemos de confiar especialmente en nuestra fuerza interior, y hemos de escuchar y empujar para que cada uno haga lo que le corresponde. Si yo aprendo a hacer lo que vale la pena hacer, en cierta manera tengo derecho a exigir que cada uno, desde ámbitos distintos, haga lo que tenga que hacer, pero sin olvidarme de mi realidad. El científico tiene una responsabilidad que asumir. En ese sentido, parece que se ha trabajado muchísimo en la búsqueda de una vacuna. Y en cuanto al político, tiene también una responsabilidad que asumir, que vale la pena que asuma, y además nosotros debemos pedirle que lo haga, pero sin olvidar nunca que yo tengo igualmente un papel a hacer. No podemos cargar las culpas sólo sobre los otros. Se trata de buscar la responsabilidad en unos y en otros, y en mí también.
¿Las fiestas navideñas deberían tener un enfoque menos consumista y más solidario?
Esto es clarísimo, sí. Mire, yo antes disfrutaba mucho de pasar muchos de estos días, como por ejemplo la Nochebuena o la Nochevieja, con la gente de Projecte Home, especialmente con los que no tenían a nadie. Yo iba a comer o a cenar con ellos. Este año no lo podré hacer y eso me duele muchísimo, como no se puede ni imaginar.
"Ahora somos más conscientes de nuestras limitaciones como personas y como humanidad"
¿Cómo es la Nochevieja para una persona que ya ha dejado de ser adicta?
Mire, cuando todos los fines de año iba a cenar con la gente de Projecte Home, había personas que me decían que durante años no habían podido celebrar nunca la Nochevieja de manera consciente, porque siempre estaban colocados. Por eso agradecían mucho poder celebrarla conscientemente, sin drogas, disfrutando de estar con otras personas y de poder cenar con ellas. Oír eso era algo muy bonito. Y eso que he hecho durante más de treinta años, este año no lo he podido hacer, pero con el corazón sí estaba allí.
¿Cuál es su deseo para este año que hoy empieza?
Aprender la lección de la vida, de la limitación, de la compasión, de la misericordia y del compartir con los demás.