Miguel Lázaro, psiquiatra

"El cerebro es como una Visa: puede entrar en números rojos y romperse"

Recientemente, se celebró el Día Mundial de Lucha contra la Depresión, un trastorno de salud mental que afecta, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al 3,8 por ciento de la población en el conjunto del planeta. En términos absolutos, el cálculo es que unos 280 millones de hombres y mujeres sufren esta alteración emocional y psicológica, íntimamente ligada no solo a un empeoramiento sustancial de la calidad de vida, sino también al suicidio, la incapacitación y las conductas autodestructivas. En Baleares, el psiquiatra Miguel Lázaro ha prestado tratamiento y ayuda a miles de pacientes afectados por una patología que, en opinión de los expertos, se ha incrementando exponencialmente a raíz del súbito cambio de escenario social marcado por la Covid 19.

¿Vivimos, ahora, en una sociedad más deprimida que la que existía antes de la pandemia?

En la aparición de un cuadro de depresión inciden diversos factores, algunos de ellos biológicos, otros psicológicos, y, finalmente, están las causas contextuales o psicosociales, que, en los tiempos que corren, se hallan en gran parte asociadas al estrés originado por la crisis epidemiológica de la Covid 19. Han sido, y siguen siendo, momentos de incertidumbre, de ansiedad y, por supuesto, de muerte y duelo, teniendo en cuenta, además, que, por las peculiares características de la pandemia, hay mucha gente que ha sufrido la desaparición de seres queridos de los que ni siquiera ha podido despedirse. En cualquier caso, no cabe duda de que la depresión y, en general, los trastornos mentales se hallan a la orden del día y constituyen un fenómeno claramente prevalente. Y no es para tomarlo a broma, precisamente, porque, en sus formas más graves, las alteraciones psiquiátricas se erigen en la principal causa de suicidio, el cual, por otra parte, está aumentando de forma preocupante entre la población infantil y juvenil. En realidad, y eso es importante constatarlo, estas patologías pueden desarrollarse en cualquier etapa de la vida, desde las más tempranas hasta las edades más avanzadas. Nadie está completamente a salvo. Y es que, como a mí me gusta decir, el cerebro es como una tarjeta Visa y, en algún momento, puede entrar en números rojos y romperse en mil pedazos.

"Estamos inmersos en momentos de incertidumbre, ansiedad y duelo a consecuencia de la crisis epidemiológica. Y los trastornos mentales se hallan a la orden del día"

¿Existen diversos tipos de depresión?

Desde luego, y de todos ellos es importante subrayar el protagonismo que, en el contexto actual, han adquirido los denominados trastornos adaptativos de síntomas mixtos, que conllevan la aparición de episodios de depresión y ansiedad y que generan efectos característicos, entre los que cabría destacar las alteraciones del sueño, un estado anímico frágil y la escasa vida social. Y todo ello va ligado al mayor depredador del cerebro, que es el estrés. Ahora bien, el estrés no es una experiencia que irrumpe en nuestras vidas como por arte de magia. En realidad, somos nosotros quienes creamos nuestro estrés, y así me ha gustado remarcarlo siempre a mis pacientes. Dime qué estrés sufres y té diré quién eres. Esa frase describe perfectamente la relación entre el estrés y la personalidad. De hecho, cada cuadro de estrés lleva la firma del paciente.

Esta mayor incidencia de los trastornos psiquiátricos, ¿guarda también relación con unos hábitos sociales que, en la era actual, están muy vinculados al individualismo?

Precisamente, como antes le indicaba, uno de los síntomas de estas alteraciones es la ruptura de las relaciones sociales. Y eso siempre es negativo. Es importante en la vida mantener lazos de amistad sólidos y consistentes, ya que la permanencia de estos vínculos previene enfermedades y, desde luego, también es un efectivo agente protector frente a las disfunciones mentales y otros tipos de patologías, incluso las cardiovasculares. Esto no lo digo yo, sino que está científicamente demostrado en estudios dignos de todo crédito y absolutamente solventes. Por desgracia, el hombre y la mujer de la sociedad de hoy en día tienden a aislarse, y en ello también tiene mucho que ver la ruptura de los lazos familiares. En tiempos anteriores, la familia ocupaba una posición central en las vidas de la mayor parte de las personas. Era un modelo de sociedad basado, de hecho, en la relación de parentesco. Actualmente, este planteamiento, como resulta obvio, ha perdido fuelle, y esta circunstancia ha abocado a miles, a millones, de seres humanos a afrontar prácticamente en soledad tanto su día a día como los sucesivos acontecimientos que se suscitan a lo largo de su existencia. En otras palabras, la soledad, y hablamos siempre de soledad no elegida, constituye uno de los grandes paradigmas del actual escenario sociocultural.

"Es importante mantener lazos de amistad sólidos y consistentes, ya que estos vínculos previenen enfermedades, tanto las mentales como otros tipos de patologías"

¿Continúan representando un estigma las enfermedades mentales?

Por desgracia, es así. Cuesta, especialmente a los hombres, hablar de determinados síntomas, de situaciones concretas que puedan tener que ver con nuestro equilibrio psicológico o emocional. Hay que luchar contra esta dinámica, porque, como siempre me gusta decir, ningún paciente ha de pedir perdón por experimentar una depresión o un episodio de ansiedad o cualquier otra alteración de la psique. Lo que ha de reclamar es ayuda, y ponerse en manos de especialistas que, verdaderamente, puedan acompañarle en su camino de recuperación. Y he ahí otro de los grandes problemas con que nos encontramos a la hora de abordar la cuestión de la salud mental, y es que faltan recursos. Muchos recursos, en realidad. Estoy hablando de España, y también de Baleares. Por mucha propaganda que se esté haciendo sobre el incremento de las inversiones destinadas a la mejora de la atención a estos pacientes, el contexto en el que nos movemos es muy distinto, y perfectamente podemos afirmar que la salud mental continúa siendo la 'cenicienta' de la atención sanitaria. Le pondré un ejemplo muy claro. El Gobierno central no se ha cansado de anunciar que, con cargo a los fondos europeos Next Generation, se va a llevar a cabo una estrategia de salud mental, en todo el territorio del país, que supondrá poner sobre la mesa una partida de unos 95 millones de euros en un periodo de tres años. Explicado así, parece mucho dinero, ¿verdad? Pero si relativizamos esta cifra, nos encontraremos con que esta cantidad supone invertir en este ámbito de la medicina 0,5 euros por ciudadano. En definitiva, la salud mental sigue siendo la gran estigmatizada en los presupuestos de todas las administraciones.

"España dedica medio euro por ciudadano de los fondos europeos Next Generation a la estrategia de salud mental. Sin duda, este sigue siendo un ámbito de la sanidad completamente estigmatizado desde el punto de vista presupuestario"

¿Y cuáles son las principales consecuencias de esta estigmatización presupuestaria, por utilizar su misma expresión?

Indiscutiblemente, esta situación se traduce en una alarmante falta de recursos. Para levantar el vuelo y equipararse al resto de sectores de la atención sanitaria, la salud mental precisa, por ejemplo, de la incorporación de más psicólogos, más psiquiatras, y más asistentes sociales, entre otros perfiles profesionales. Y, por supuesto, es urgente proporcionar una respuesta plausible desde la perspectiva infanto-juvenil, que es, en estos momentos, uno de los segmentos de población más directamente amenazados por los cuadros depresivos y los trastornos psiquiátricos. Las ratios que presenta España, a este nivel, en relación a otros países europeos, resultan absolutamente demoledoras, excepto en territorios como País Vasco, donde se vive otra realidad gracias a la mayor disponibilidad de medios económicos.

Baleares, ¿no es una excepción?

Lamentablemente, no. La situación es manifiestamente mejorable. Sin ir más lejos, en las islas hay tres psicólogos trabajando en los centros de salud. Es decir, tres profesionales para cubrir una oferta asistencial de 52 centros. Entretanto, la lista de espera que presenta la sanidad pública en esta especialidad no deja de incrementarse, y actualmente ya alcanza los tres o cuatro meses. Todos estos datos revisten una especial gravedad, porque, en términos de salud mental, no se puede actuar a largo plazo. La asistencia ha de ser rápida y urgente, dado que el paciente así lo necesita. Están muy bien los grandes macroprogramas abordados desde planteamientos globales y pensados para ser materializados en años o en décadas. Pero estas actuaciones no redundan en ningún beneficio para los usuarios que precisan una intervención efectiva e inmediata que en ningún caso puede demorarse.

"La situación de la atención de las enfermedades psiquiátricas en la sanidad pública balear es manifiestamente mejorable: en Atención Primaria, hay tres psicólogos y 52 centros de salud"

¿Cuál es el protocolo asistencial que se aplica en el caso de este tipo de pacientes?

Ciñéndonos a la salud pública balear, una persona que se ve afectada por determinados síntomas que pudieran ser compatibles con una patología psiquiátrica, ha de acudir, en primer lugar, al médico de cabecera. Y he de destacar al respecto que en las islas contamos con facultativos de familia que demuestran, en su labor diaria, un gran conocimiento de este tipo de disfunciones. Su nivel de competencia es más que destacable. Pero, claro, carecen de medios, de recursos, y, sobre todo, y esto es muy importante, de tiempo. El diagnóstico de un trastorno mental exige que el profesional sanitario disponga del tiempo suficiente para empatizar con el paciente, conocer su entorno, acceder a su biografía vital. Sin embargo, resulta que ese mismo médico solo le puede dedicar a ese usuario cinco minutos, ya que fuera de la consulta hay otras 30 personas esperando a que las reciba. Retomando el hilo de su pregunta, una vez que se ha efectuado la consulta en el centro de Atención Primaria, el médico adopta una decisión en cuanto a si debe producirse, o no, una derivación. Si el paciente presenta, por ejemplo, una crisis de angustia, le son recetados fármacos antidepresivos para combatir esta alteración. Y aprovecho la ocasión para subrayar que este tipo de medicamentos no crean adicción ni dependencia, a pesar de que existe una especie de 'leyenda urbana' que asegura el extremo contrario y que es totalmente falsa. Otro aspecto que debo remarcar es la necesidad de huir de la automedicación con antidepresivos. Jamás se debe apostar por esta fórmula. En ningún caso.

"Los médicos de familia disponen de buenos conocimientos en materia de salud mental, pero carecen de recursos. Cuentan con un margen de cinco minutos para acercarse al paciente, mientras otras 30 personas están esperando fuera de la consulta"

¿Y qué ocurre si esos fármacos no deparan el resultado previsto?

Si eso sucede, el usuario del sistema de salud es derivado a una unidad de salud mental, donde recibe una atención especializada. Esta derivación, como le comentaba anteriormente, puede producirse incluso inmediatamente después de la primera consulta, si el facultativo del centro de salud aprecia la existencia de trastornos que hacen necesaria esta alternativa, como ocurre, por ejemplo, en un posible diagnóstico de esquizofrenia.

La expectativa es siempre la curación. Ahora bien, ¿hay enfermos a los que les será imposible superar su patología?

Muchas de las patologías psiquiátricas son de carácter crónico, lo cual supone que han de ser supervisadas y valoradas continuamente, dado que, con mucha frecuencia, se producen recaídas. No obstante, si bien es cierto que estos pacientes son crónicos, también lo es que no son clónicos. O sea, cada caso es particular, personal e intransferible, como ocurre, en general, con todas las dolencias. Cada enfermo es un mundo en sí mismo, y es desde esta constatación que debe plantearse la intervención médica. Con ello quiero decir que todos tenemos nuestra propia personalidad, nuestro propio temperamento, y, por supuesto, nuestra propia historia, la cual, en determinados aspectos muy específicos, ni siquiera tenemos la opción de escoger. Por ejemplo, nadie selecciona el tipo de infancia que le toca vivir, ni tampoco la familia donde nace. Y estos factores resultan claves a la hora de acercarse a la realidad de un enfermo. Conocerlos y valorarlos contituyen tareas esenciales en la medicina psiquiátrica, y en todo el conjunto de ámbitos de la sanidad.

"La persona con una alteración mental sufre una dolencia crónica, pero no clónica. En otras palabras, cada enfermo es un mundo y ha de ser tratato como tal"

¿Es posible realizar una eficaz labor de prevención cuando se trata de patologías mentales?

Desgraciadamente, no. Al menos, no de una manera claramente efectiva. En cambio, se puede, y se debe, actuar sobre determinados factores que, en una coyuntura determinada, pueden incidir en la aparición de estas dolencias. Antes le comentaba que todos tenemos nuestra propia biografía, y que algunas partes de ellas nos vienen impuestas por acontecimientos que no controlamos. Pensemos, por ejemplo, en un niño que ha nacido y se ha criado en el marco de una familia con especiales circunstancias de vulnerabilidad. O bien que ha perdido a sus padres a una edad muy temprana y no ha contado con un marco familiar estable. Pues bien, estas situaciones pueden predisponer a la aparición de algunos síntomas asociados a la salud mental, tal vez no de forma inmediata pero sí a medida que el pequeño se vaya convirtiendo en adulto. Desde este punto de vista, es recomendable intervenir de manera preventiva, desde un planteamiento psicosocial, para que estos factores de riesgo, como les podríamos denominar, no ejerzan un efecto perjudicial en la persona.

En cuanto al tratamiento, ¿hay buenas noticias en cuanto a la perspectiva de nuevos medicamentos?

Me alegra mucho afirmar que es así, en efecto, porque desde hace poco tiempo, en España, disponemos de un fármaco antidepresivo que promete grandes resultados. Por desgracia, en nuestro país, llegamos tarde, ya que en otros territorios europeos se autorizó su dispensación hace ya tres años. Sin embargo, el Ministerio de Sanidad ha tardado mucho en dar luz verde a este producto, cuya principal ventaja reside en que solo necesita entre 24 y 48 horas para producir efectos positivos en diagnósticos de trastornso depresivos.

"Es absolutamente falso que los fármacos antidepresivos creen dependencia. Otro punto a destacar es que en ningún caso el paciente debe optar por la automedicación"

Suscríbase aquí gratis a nuestro boletín diario. Síganos en X, Facebook, Instagram y TikTok.
Toda la actualidad de Mallorca en mallorcadiario.com.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más Noticias