Ramón Servalls Batle, como actual presidente en funciones de la Asociación de Bodegueros de Mallorca y gerente de las bodegas Macià Batle, afirma a mallorcadiario.com que el sector actualmente está muy dividido y que sería muy necesario aunar esfuerzos para conseguir que en Mallorca sólo existiese una única denominación de origen con el nombre de Mallorca. En plena vendimia, destaca que este año la uva será de gran calidad y subraya que tendrán que adaptarse ya que el cambio climático es un hecho que también ha llegado al sector vitivinícola.
¿Usted actúa como los payeses que lo primero que hacen nada más levantarse es mirar al cielo?
Efectivamente. Es lo primero que hago cada día y más cuando estamos en vendimia. La vendimia es uno de los momentos cruciales en el trabajo de la bodega porque te estás jugando en un breve espacio de tiempo todo el trabajo que has realizado en el viñedo durante un año y, al mismo tiempo, te estás jugando todo el año que viene porque una buena vendimia significa tener uva suficiente y de calidad para elaborar vino, para tener y para vender, y una mala vendimia mejor no hablar de ello, mejor ni pensarlo.
Se habla de cambio climático con grandes periodos de sequía seguido de otros de intensas lluvias ¿Cómo enfocan como viticultores este cambio climático? ¿Tendrán que adaptar el producto y la producción?
Si alguna vez he oído hablar de cambio climático ha sido en esta vendimia, donde todos los proveedores de uvas y los payeses que nos traen las uvas, en su gran mayoría, eran muy escépticos con el tema del cambio climático. Este año ya me reconocían que algo tiene que haber porque llevamos varios años con falta de agua, con problemas de sequía. Por ello, habrá que adaptarse, no queda más remedio.
¿Y cómo piensan adaptarse?
No lo sé. Tendremos que buscar variedades que resistan mejor la sequía, habrá que modificar algunas plantas; no lo sabemos muy bien. Se está trabajando en ello, pero sobre todo lo que sí tiene que haber es un cambio de actitud hacia el consumo del agua; un cambio de actitud en los sistemas agrícolas para que sean más respetuosos con el medio ambiente y, sobre todo, que sean productivos. No hay que engañarse: si la sequía provoca que los viñedos no sean productivos, no serán rentables, terminarán abandonándose y si se abandonan, tendremos un problema muy grave de desertización. Hay que tener en cuenta que estamos en un sector como es el primario con poca importancia cuantitativa dentro de lo que es el PIB de Baleares, peo sí que tiene una gran importancia cualitativa en el sentido de conservadores del medio ambiente y, fundamentalmente, conservadores del paisaje. Si hay una imagen que se ha convertido en habitual es la de los turistas que van en su coche de alquiler y se paran delante de los viñedos para hacerse fotos o visitar bodegas. Nos hemos convertido en uno de los sectores que mejor identifican Mallorca con la singularidad del vino. Hay que tener en cuenta que muchos de los turistas vienen de países donde no hay viñedos y para ellos esto es como descubrir un mundo nuevo.
"El sector vitivinícola balear tendrá que adaptarse al cambio climático"
¿Cómo lo llevan con las normativas que impone la Unión Europea al sector?
La Unión Europea no deja de ser un organismo regulador, en ocasiones demasiado burocratizado por lo que a veces nos cuesta mucho entender por qué tiene que tomar unas decisiones tan generales que luego cuando las bajas a la realidad, a la singularidad de un hecho insular como es el nuestro, es bastante complicado. La verdad es que ellos han marcado unas pautas de actuación que puedes o no estar de acuerdo, pero son las reglas del juego y, al final cuando juegas, tienes que aceptar estas reglas. Personalmente, siempre he defendido un concepto muy liberal de toda la economía y sobre todo del sector primario. Para mí, este exceso de normativización que nos están imponiendo la Unión Europea, el Estado y las comunidades autónomas creo que es muy negativo y que nos están frenando. Este recurrir inmediatamente a que cuando hay un problema, crear normas, termina generando un efecto contrario ya que las normas en lugar de resolver un problema, crean nuevos problemas y no solucionan el que había.
¿Cómo se presenta este año la uva en cuanto a cantidad y calidad?
Este año tenemos una uva de mucha calidad, pero muy poca cantidad. En un análisis simple, diría que cuando menos uva hay, más calidad hay, pero esto no es una norma general. Puede haber poca uva debido a mil circunstancias que no hemos podido controlar. Este año lo que ha sucedido es que la sequía nos ha disminuido mucho la producción de uva en los viñedos. Los viñedos sufren un estrés hídrico muy marcado y han concentrado mucho en la uva que tienen. El resultado es que, al concentrar tanto todo su trabajo en las uvas, son uvas que, aunque el rendimiento sea muy bajo, al estar tan concentrada, son de mucha calidad. Esta es la suerte que tenemos. Lo que pasa es que el sector necesita un número mínimo de litros para poder trabajar y este el tema. Podemos tener mucha calidad, pero también necesitamos una cierta cantidad para poder cubrir los costes de las diferentes empresas. La suerte es que gracias al aumento de plantaciones que ha habido en los últimos años en Mallorca, confiamos en que este incremento ayude a compensar esta reducción en los viñedos más tradicionales.
"Este año tenemos una producción de uvas de mucha calidad pero poca cantidad"
Lo de la denominación de origen se ha convertido en motivo de fricción dentro del sector vitivinícola.
En este tema hay una división de opiniones muy grande. Desde mi óptica personal, considero que solo tendría que haber una denominación de origen en Mallorca. En la actualidad, hay dos denominaciones de origen y tres indicaciones geográficas (Binissalem, Pla de Llevant, Vino de la Tierra de Mallorca, Vino de la Tierra de la Serra de la Tramuntana y Vino de la Tierra de las Islas Baleares). Creo que con un solo nombre que es Mallorca e invirtiendo todos los recursos y todos los esfuerzos en promocionar el nombre de vino de Mallorca, lograríamos mucho más que dividiendo como ahora, sobre todo, de cara al exterior.
A lo mejor, el mercado local ya está más acostumbrado a la división, puede ser, pero necesitamos crecer y para crecer hay que salir fuera y para salir tenemos un nombre con mucho potencial, un nombre fácilmente identificable como es el de Mallorca. Seríamos idiotas si no aprovechásemos esta sinergia que nos aporta el nombre de Mallorca para aumentar las ventas
¿Y qué opina el Govern balear de esto?
El Govern, al ver que el sector está tan dividido, no se moja. Aquí no podemos culpar al Govern ya que es un problema del sector. Todavía hay mucha mentalidad tradicional: yo siempre he estado aquí, no quiero cambiar, me va bien como está y claro, toda innovación es un cambio y para alguna gente los cambios le dan miedo o no le favorecen. Haría falta un acto de generosidad de todo el sector y ser capaces de abandonar los intereses particulares que pueda haber y ser capaces de ver que el nombre de Mallorca es un bien común, un bien global.
¿Cuáles son actualmente los principales competidores del vino isleño?
El mercado es aproximadamente el mismo. Según las estadísticas que se publican, más del 80% del consumo de vino de Mallorca, es en la propia Mallorca. Del vino que sale fuera de Mallorca, el uno por ciento, como mucho, va a la península y el restante 19% al extranjero. Si no tenemos el elemento publicitario, el elemento difusor de lo que es el vino de Mallorca y que, a fin de cuentas, es la propia gente que viene a Mallorca o que vive en Mallorca, difícilmente podríamos dar salida a nuestro vino.
Una de las premisas para aumentar las ventas es diversificar y para diversificar hay que exportar.
Evidentemente. Pero no podemos olvidar que el consumo de vino mallorquín representa, como mucho, el 15% del vino que se consume en la isla. Las ciento y pico de bodegas que debe haber en estos momentos no producen más del 15% del vino que se consume por lo que hay un margen de mercado muy grande en Mallorca. Afortunadamente, como el mercado balear puede asumir la totalidad del vino que producimos, la exportación no es el tema más urgente ni más prioritario. El mercado lo regula todo y el año que tengamos excedentes, todos nos moveremos para sacar el vino fuera.
Pensar entonces en grandes consumidores como es el mercado asiático es pura utopía.
Nosotros exportamos a Hong Kong. Siempre he contado la anécdota de que el primer palé que envié a Hong Kong me costó 150 euros Palma-Barcelona y 130 Barcelona –Hong Kong. Lo que sucede es que el mercado asiático es muy competitivo, donde todo el mundo va a vender y donde el precio es muy importante y, claro, si tienes la capacidad de vender el producto entre Mallorca y Europa, la aventura asiática no es un tema prioritario.
Ahora está de moda el turismo enológico ¿Aprovechan los bodegueros esta sinergia?
Mire. El turismo enológico es fundamental. Aunar la imagen, el concepto de Mallorca y el vino es fundamental por dos motivos: primero para la venta de vino y en segundo lugar para que llegue gente a las bodegas. El enoturismo se ha convertido en una fuente de ingresos muy importante para todos los elaboradores que hemos creído en ello. Incluso los que en un principio no creían, al final han adaptado sus bodegas. Solo conseguiremos dar a conocer Mallorca como productora de vino fomentando el turismo enológico. La gente debe probar nuestros vinos, ver como los elaboramos y que se enamoren de nuestros vinos.
¿Están satisfechos con los niveles de producción en esta vendimia?
Iniciamos la vendimia con una gran sequía, con una productividad muy baja en los viñedos y sobre todo con un rendimiento por planta muy bajo debido a esta sequía. Con la llegada de las lluvias esto ha cambiado radicalmente. Ya no van a crecer las uvas y se nos ha complicado todo con las lluvias porque no podemos entrar en los viñedos a recoger la uva. Pero bueno, la verdad es que todavía lo podemos llevar. Creo que al final de la campaña tendremos una producción de un 20% o un 25% menor que lo habitual.
¿Es asumible esta reducción en la producción?
Al depender tanto de las condiciones climáticas es complicado evaluar lo que es o no es un año bueno. ¿Es bueno cuando la viña produce mucha uva? De acuerdo, pero ¿tenemos con mucha producción calidad en la uva o no la tenemos, o al revés? Cantidad y calidad son conceptos que deben ir de la mano. Un año que hay cantidad y calidad es excepcional. El tema del cambio climático está haciendo que en estos últimos cuatro o cinco años tengamos unas vendimias muy diferenciadas y novedosas.
"Un año donde haya calidad y cantidad de uva es excepcional"
¿Entonces, hacia dónde se dirige el sector?
Hay que tener en cuenta que es muy difícil cambiar el mundo del vino pues llevamos miles de años elaborando vino y para hacerlo es muy simple: tiene que haber uva y cuanto mejor sea la uva, mejor vino vamos a tener. Difícilmente va a cambiar esto. El futuro pasa por adaptarnos, seguir apostando por un producto de calidad y por la singularidad. La singularidad es un concepto básico. No podemos competir en cantidad o en precio por lo que debemos competir en diferenciación y en calidad ¿Cuál es la diferenciación o la singularidad? No abandonar nunca lo que son las variedades autóctonas, pero sin volverse locos, ya que las variedades autóctonas son buenas, pero sabemos sus limitaciones. La tradición de Mallorca de vinos jóvenes hace que algunas variedades autóctonas den problemas en su envejecimiento por lo que las debemos combinar con las variedades internacionales mucho más elaboradas. De esta complementación entre lo singular y lo internacional estamos consiguiendo unos resultados muy buenos. En Macià Batle tenemos más de 350 premios internacionales y uno de los hechos que más nos valoran siempre es la singularidad de nuestro vino, ¿por qué? Porque no hay ningún vino nuestro que no tenga como mínimo un 30% de variedad autóctona.
¿Desde su perspectiva, tiene mucho futuro el sector primario en Baleares?
Bueno. El sector primario es un sector prácticamente anecdótico dentro de la economía balear excepto dentro del tema paisajístico y medioambiental. La verdad es que es un sector donde la rentabilidad suele ser muy baja. Te diría que cuanto menos se meta la administración, mejor vamos a funcionar. Lo que hay que hacer es dejarnos trabajar, que el sector trabaje. Critico tanto el exceso de intervencionismo que existe por parte de la administración como a estos compañeros que todo el día están pidiendo normativas, subvenciones y ayudas a la administración. Esto no es ser empresario; ser empresario es arreglar tus propios problemas.