La educación de hoy en día tiene múltiples escollos que se tendrán que resolver a corto o medio plazo. Si nos ponemos a hacer un listado, posiblemente, nos quedaríamos cortos en un decálogo de puntos de mejora.
Alguna que otra vez, ya he mencionado, que a día de hoy en España es imposible llegar a firmar un pacto educativo. Pero si avanzamos un paso más y analizamos la situación que se da en otros paises europeos, tampoco hallamos muestras de que esto se haya producido. Por ello, tampoco es imprescindible que para que la educación en España vaya bien en España contemos con un pacto educativo.
Todos los actores implicados en esta obra de teatro, lo tienen más o menos claro: fracaso escolar, éxito y rendimiento educativo, tasa de abandono prematuro, titulación en educación secundaria, atención a la diversidad, financiación educativa, modernización del currículo, etcétera; pero, de todo este listado, ¿cuál es el verdadero problema educativo?
Pues por sorpresa de muchos, ninguno de los asuntos enunciados. El verdadero problema educativo es el político. Me explico. La intromisión política en este sector es la que lo rompe todo. Lo que debería ocurrir en España es algo tan sencillo como que los partidos políticos respetasen la cosa educativa posibilitando, por tanto, que la educación no se convierta en una cuestión de debate ni de lucha ideológica.
Para mejorar el sistema educativo los partidos politicos deberían activar su maquinaria en el modo macro y no micro. Esto es, pensar en que el sistema educativo se arregla teniendo en cuenta en primer lugar al alumno, sus características y sus circunstancias. En segundo lugar, al profesorado. En estos momentos, los profesores son los que dedican una tercera parte del día a los alumnos. Son los profesores los que tratan con el actor protagonista. Por ello, y como ya he dicho en anteriores artículos, debemos contar con los mejores docentes. En tercer lugar, las familias.
Éstas son claves para la valoración del sistema y de los actores que en él participan. Sin la escucha activa de estos tres actores, el sistema nunca mejorará. Seguirá funcionando por inercia, pero no seremos capaces de provocar un repulsivo. Y ese repulsivo solo lo podemos afrontar juntos. Como dice un proverbio africano: “Si quieres llegar rápido, ve solo; pero si quieres llegar lejos, hazlo acompañado”