Antes de que el Mallorca cumpla con la ley de transparencia exigida por la Liga de Fútbol Profesional, su cuenta de explotación y balance de resultados han trascendido en los periódicos, en este caso en El Mundo. Aunque no debería ser así y a la vista de los números podemos entender, no justificar, la opacidad. Si los auditores, según figura en las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, alertan de la inviabilidad de la actividad en junio del 2015, pocos meses después la SAD se encuentra en causa de disolución, agravada por la circunstancia de hallarse inmersa en concurso de acreedores. Quiero suponer que ya nadie duda de cuanto hemos venido advirtiendo en esta sección y la indisimulada realidad de que Robert Sarver compró una empresa quebrada. También imagino que nadie en su sano juicio defenderá la gestión de Utz Claassen, desde los colegas desplazados a Hannover vía invitación más banquete hasta aquellos a quienes hemos calificado de cómplices o colaboracionistas y que, a día de hoy, lo son de los nuevos dueños y mañana de cualquiera que esté dispuesto a mantener sus dudosos privilegios.
Colegimos que el acuerdo entre vendedores y compradores incluía ineludibles cláusulas de confidencialidad. Sólo así se explica el silencio cómplice de Maheta Molango y sus superiores, seguramente comprometidos a no hablar del asunto, aunque traicionados por su escasa inversión en fichajes y su política económica cuya austeridad parcial choca con dispendios y nombramientos absolutamente innecesarios como igualmente hemos destacado en esta sección. Ahora leo, no sin verdadero estupor, que el club ha puesto a disposición del público las instalaciones de Son Moix para celebrar cenas de navidad. Ignoro los detalles. No se si en dependencias interiores o en el café. Da lo mismo. Un indicativo de cómo va la tesorería. Supongo que no tardarán en abrir al público el “lounge” de Son Bibiloni. Mala noticia si optan por la explotación de actividades ajenas al negocio en si mismo. Peor aún, eso quiere decir que el fútbol que allí se ofrece ya no interesa a nadie. De hecho las recaudaciones por taquilla no han dejado de bajar, en mayor o menos medida, desde la primera jornada de liga.
Una vez más el tiempo ha sido juez recordándonos que nadie puede engañar a todo el mundo durante todo el tiempo.