El Orgullo y la orgullosa

Finalmente Inés Arrimadas y sus compinches consiguieron hacerse la foto que buscaban en el Orgullo LGTBI madrileño. En Ciudadanos tienen un manual de provocación y de conseguir titulares a cualquier precio y lo mismo les sirve para ir al Orgullo, al 8M, a Altsasua o a Vic. Sabían que como partido no iban a ser bien recibidos tras sus pactos y tejemanejes con ese partido que quiere enviarnos a terapia y devolvernos al armario pero a ella le daba igual. Arrimadas no puede resistirse ante un numerazo, un buen escándalo y unos titulares de la prensa amiga que le haga parecer una víctima de los “radicales” malvados que no le permiten manifestarse libremente a toda una liberal como ella. Cuanto daño ha hecho a España y Catalunya la comparsa de Albert Rivera.

Que no os engañen, los de Ciudadanos iban al Orgullo a buscar bronca. Los derechos del colectivo LGTBI se la trae al pairo y mucho menos los mayores a los que iba dedicada la manifestación de este año. Los naranjitos iban con una pancarta que ponía “Al Orgullo VAMOS” como si el mundo girara en torno a ellos tan encantados de haberse conocido. Tampoco se crean que corearon consignas en favor del colectivo, lo que si repetían continuamente era lo de “se nota se siente Inés está presente”. Estaban creando la tormenta perfecta que en cualquier momento iba a estallar. Los que les bloquearon el paso no eran radicales ni fascistas ni kaleborrokos varios; eran ciudadanos y ciudadanas hartos de soportar el cinismo y la desfachatez de Arrimadas y su banda. Hay que ser muy sinvergüenza para llamar “fascistas” a las que llevan toda su vida sufriendo por su condición sexual y luchando por los derechos de todas y todos. Hasta la Policía les ha tenido que desmentir y es que ni hubo agresiones, ni estaban organizados ni eran violentos. El problema de Inesita y los suyos es que ven fascistas en todos lados menos en donde realmente los hay que es donde están ellos. Llevan toda su corta vida viviendo del enfrentamiento y rentabilizando el victimismo. Si no estás con ellos estás contra ellos pero ya se les ha acabado el chollo. Estas elecciones Ciudadanos ha tocado fondo y es que han querido ser tan de derechas que han perdido su identidad y ya se confunden con sus socios más radicales. En poco tiempo veremos a Arrimadas danto tumbos por la vida a lo Rosa Diez.

Hay que ser muy ignorante o malintencionado para acusar al Orgullo LGTBI de haberse politizado. El Orgullo siempre ha sido político igual que las reivindicaciones que siempre hemos reclamado. Es político porque se trata de derechos y libertades. El Orgullo no es una fiesta para que los niños pijos de Arrimadas vayan a emborracharse y pillar cacho ni un desfile para que las señoras de bien paseen en su carroza. El Orgullo es una manifestación, el Orgullo es política pura y dura. Lo que pasa es que desde la aprobación del matrimonio igualitario el tema reivindicativo se había relajado un poco pero eso no le da derecho a Arrimadas o a la Villacís para decir que el Orgullo es de todos y que no se puede politizar. Recuerdo aquellos orgullos en contra del PP y de la Iglesia cuando querían impedir la aprobación del Matrimonio Igualitario, eran orgullos politiquísimos. El Orgullo este año ha vuelto a ser lo que nunca debió dejar de ser. Este año gays, lesbianas, bisexuales y transexuales hemos recuperado nuestro Orgullo que nunca debimos dejar en manos de tantas empresas y asociaciones oscuras de “pinkwashers”. Cuanto más nos amenacen, cuanto más nos ataquen, cuanto más nos quieran devolver al armario más nos tendremos que unir recordando el espíritu de las revueltas de Stonewall. Gracias a todas y todos los que el sábado pasado nos devolvisteis el Orgullo.

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