En “la Colmena” célebre novela, ambientada en la tan añorada posguerra de Pedro Sánchez, del escritor premio Nobel Cela Trulock, el santo y seña para acceder a la casa de citas para estar con la “uruguaya”, llamada así porque nació en Buenos Aires, era “Napoleón Bonaparte sucumbió en Waterloo”; el tiempo ha querido que dos pequeños Napoleones hayan coincidido en la historia, uno en la antedicha Waterloo y otro en la Moncloa. Ambos residentes en un palacete que a todas luces les vienen grandes.
El Presidente Sánchez vendió su alma al diablo vestido de independentistas y podemitas para alcanzar la presidencia del Gobierno, la misma que los españoles le negamos mediante unas elecciones generales.
En un caso de trilerismo político sin parangón el Dr. Sánchez prometió lo irreconocible a sus apoyos en la moción de censura y después no cumplió su palabra, nada nuevo.
Afortunadamente el Presidente del Gobierno no firma el papel moneda pues todos los billetes serían falsos y carecerían de valor.
El pequeño Napoleón de Waterloo, ante el incumplimiento de las promesas incumplibles decidió cobrarse el alma que le había sido entregada y vetó los presupuestos. En todo ese tinglado de los independentistas quien manda es Puigdemont, Torra es un correveidile de cartón piedra. Un tonto útil que se ha prestado a lo que le diga el, según él mismo, legítimo presidente de la Generalitat.
A regañadientes, como si le sacasen una muela del juicio que nunca ha tenido, me refiero al juicio no a la muela que lo desconozco, el Dr. Sánchez ha decidido convocar elecciones; unas elecciones que sus conmilitones no han querido que coincidan con las municipales, autonómicas y europeas, total cuestan casi doscientos millones de nada que, naturalmente no paga él sino Vd. y yo entre otros muchos.
Un dato será interesante, los votos que sacarán en Madrid los diferentes candidatos en cada una de las elecciones. Lo seguiremos con atención. Como dice el refranero popular, siempre sabio, “antes se coge a un mentiroso que a un cojo”, y hasta donde yo sé el Dr. No es cojo. Que pasen un buen día.