El buen tiempo llega de golpe a nuestra amada isla y con él, también las ganas de sociabilizar, la cervecita y los calamares, las playas llenas de gente y los chiringuitos abarrotados.
Esto y mucho más es lo que hemos vivido este último fin de semana y yo me pregunto, ¿dónde queda el miedo de aquellos que decían que iban a cambiar los hábitos de la población y que ya nunca más veríamos los bares y chiringuitos abarrotados?
El ser humano, es el animal que más veces tropieza con la misma piedra y este fin de semana lo hemos podido comprobar. Otra vez vemos en las calles, las terrazas llenas, nada de distancias y sin mascarillas, saludándonos con abrazos y con fuerza, como si de un mal sueño se hubiera tratado el COVID-19 y al despertar de él, ya nadie recordara nada más.
Está claro que, para los españoles, esto de la distancia y quedarse en casa ha supuesto un gran trauma, pero que de este verano no pasa que se nos olvide y que, ¡oye, aquí no ha pasado nada! Las comidas de negocios, las cenas y quedadas, ya se han vuelto a instaurar como si todo hubiera pasado y la mascarilla es el último residuo que queda de dicha pesadilla.
Una mascarilla que de tanto llevarla, ya es como de la familia y para no gastar, ni se cambia muchas veces, porque le hemos cogido cariño.
Así que nada, volveremos a empezar nuevamente con nuestras tradiciones nacionales que tanto gustan y los extranjeros harán también aquí lo que no se atreven a hacer en sus países.
Porque finalmente, señoras y señores, no debemos de olvidar, que somos animales relacionales y necesitamos sociabilizarnos, pese las circunstancias actuales.
Ante todo, está sentirnos queridos, pertenecer a una comunidad, sentirse escuchados y socialmente integrados o de lo contrario, terminaremos matándonos entre nosotros.
Así que volvamos al chiringuito, con precaución, manteniendo las distancias como debemos hacer e intentando protegernos, pero volvamos a sociabilizar, porque sin duda alguna, será el único camino para retomar el país, la economía y la salud mental
de los que habitamos en él.
Esta última se ha visto terriblemente damnificada en estos meses de pandemia y sin lugar a dudas, debemos hacer un esfuerzo entre todos, para mantenernos cuerdos, en este mundo sin sentido.
Cada día nos acercamos más al final de esta pesadilla, hagamos un esfuerzo para mantener la cordura en estos meses estivales y vayamos poco a poco reconstruyendo la normalidad perdida.
Depende de nosotros como queramos vivir esta etapa, con sensatez o sin ella, con calma o sin ella, solo depende de nosotros como hacerlo y como decidimos sentirnos ante esta nueva realidad.