El amor de su vida

Se conocieron en la guardería, el primer día de clase, y enseguida se cayeron bien. Él era un poco más mayor que ella, pues tenía tres años y ocho meses de edad, mientras que ella sólo tenía tres años y dos meses, pero a ambos no parecía importarles demasiado su significativa diferencia de edad. En clase se sentaban siempre juntos, y estaban también siempre juntos en el recreo. Normalmente, hablaban de sus cosas, por ejemplo de los pañales más absorbentes o de la calidad de las distintas marcas de potitos.

Los días en que todo el grupo de Preescolar de su colegio iba a visitar algún museo o alguna institución, los dos iban siempre cogiditos de la mano. Nunca se perdieron. En clase, lo compartían todo, el estuche, la goma de borrar Milán, los lápices Alpino, las ceras de colores… A veces, hasta pintaban a cuatro manos algunos de los dibujos de sus respectivos pequeños cuadernos infantiles. Además, ella le hacía a él de vez en cuando pequeños retratos personales, que tenían un cierto aire de la llamada etapa cubista de Picasso, mientras que él le escribía algún que otro verso, que podríamos encuadrar, sin muchas dificultades, dentro del movimiento dadaísta o surrealista.

Lo único que no solían compartir era la merienda. Ella comía mucho más sano que él, esencialmente bocadillos de pan integral, con quesos o embutidos bajos en calorías, yogures desnatados, zumos cien por cien naturales y dos piezas de fruta. Él, por su parte, comía algo peor que ella, esencialmente bollería industrial, grasas saturadas y refrescos azucarados. Pero aun así, no tenía sobrepeso ni problemas de artrosis o de colesterol, al menos en aquel momento.

Ella iba siempre muy elegante, con lacitos y calcetinitos siempre a juego con sus hermosos vestidos. Él, por su parte, solía vestir algo más informal, con camisetas sin mangas y vaqueros algo raídos, que combinaba a veces con algún chándal del Mallorca. En cierto modo, sus diferentes estilos se complementaban bastante bien. La verdad es que nada consiguió separarles lo más mínimo durante aquel curso, ni siquiera la rutina del día a día o los muchos deberes que les mandaban.

Antes del inicio del segundo curso, ella cambió inesperadamente de colegio, por lo que él se sumió en una profunda y muy larga melancolía. No volverían a verse ya nunca más. Varias décadas después, ambos se dieron cuenta de que con apenas tres años y unos meses habían vivido ya, seguramente, el amor verdadero, el amor de su vida.

Suscríbase aquí gratis a nuestro boletín diario. Síganos en X, Facebook, Instagram y TikTok.
Toda la actualidad de Mallorca en mallorcadiario.com.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más Noticias