Diario de un confinado: cuatro kilos más

Cuando empezó el actual confinamiento, el pasado 14 de marzo, uno de mis buenos propósitos iniciales era el de intentar adelgazar un poco. En estos últimos años, había intentado adelgazar de manera reiterada en varios momentos que solemos considerar ya como clásicos: durante las vacaciones veraniegas, con la llegada del otoño, coincidiendo con el inicio de un nuevo año, por indicación de nuestro buen médico de cabecera o después de haber visto reflejada íntegramente nuestra imagen delante del espejo del cuarto de baño durante al menos un minuto. Así que ya prácticamente sólo me quedaba probarlo durante un confinamiento.

Las buenas noticias llegaron muy pronto, pues llegué a perder casi dos kilos a lo largo de los primeros quince días de encierro en casa, deduzco que sobre todo porque ya no salía a la calle a comprar determinados «extras» calóricos. La cosa empezó a cambiar cuando nuestro querido presidente anunció una primera prórroga, pues me dio entonces una especie de pequeño bajón anímico. Ese tipo de bajones suelen suponer, al menos en mi caso, una mayor ingesta de alimentos, con la desventaja añadida de que no todos son igualmente sanos y saludables. Así que durante varios días evité cualquier posible encuentro, casual o no, con mi báscula. Hasta ayer.

Como era de esperar, mis malos presagios en este punto se cumplieron, pues vuelvo a pesar ahora exactamente lo mismo que hace un mes. Hemos vuelto de nuevo a la casilla de salida, si bien la situación es ahora un poco diferente, pues aún no he conseguido remontar del todo ese pequeño bajón anímico. Llegados a este punto, intuyo que a algunos de mis queridos convecinos les debe de pasar también algo muy parecido durante estos días, pues he leído que últimamente ha aumentado bastante el consumo de patatas fritas, cerveza o chocolate. En mi caso, he logrado no sucumbir a las dos primeras tentaciones, aunque me temo que ya no pueda decir lo mismo de la tercera.

Si tenemos en cuenta que en breve empezará una segunda prórroga del actual confinamiento y que seguramente habrá aún una tercera, muy posiblemente se cumplirán los pronósticos de aquellos expertos que dicen que algunos de nosotros podríamos acabar la cuarentena pesando unos cuatro kilos más. Por todo ello, es bastante razonable pensar que mis buenos propósitos iniciales esta vez tampoco se cumplirán.

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