El número de comerciantes autónomos ha registrado un descenso de 11.578 trabajadores entre julio de 2017 y julio de 2018 en España, lo que supone una pérdida diaria de 31 autónomos. Así se desprende de un reciente estudio demoscópico de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA). Baleares ha registrado un descenso del 1,7 por ciento. De los 21.608 autónomos del comercio que había en julio de 2017 se ha pasado a 21.244. Dicho de otra manera, se han perdido 364 autónomos, uno al día.
Podría considerarse que no se trata de una cifra alarmante, si bien debe contemplarse en el conjunto de los datos sobre autónomos de todos los sectores. También según ATA, las Islas Baleares han sido un año más la comunidad líder en el crecimiento de autónomos. En los seis primeros meses de este año se ha pasado de 86.192 autónomos a 96.506, un nada desdeñable crecimiento del 12 por ciento que se traduce en 10.313 nuevos trabajadores por cuenta propia. ¿Qué está sucediendo para que el numero de autónomos del comercio balear descienda en contra de la tendencia al alza del resto de sectores?
Resulta difícil aventurar una respuesta. Atendiendo a los responsables de las patronales del comercio la situación que atraviesa el sector es la suma de una serie de problemas: el difícil relevo generacional; la competencia de grandes superficies y de la venta por Internet; el negativo impacto de la venta ambulante ilegal; la presión fiscal; el cambio en los hábitos de consumo... En todo caso, es más sencillo elaborar un diagnóstico que atinar con el remedio.
Debe tenerse en cuenta que el autónomo del comercio es, en la mayoría de las ocasiones, el propietario, el que se juega su patrimonio. Y también, cuando las circunstancias y la envergadura de la empresa lo permiten, es empleador, genera puestos para trabajadores por cuenta ajena.
Los autónomos españoles dan empleo a más 900.000 personas asalariadas. Esos asalariados sumados a los propios autónomos suponen uno de cada cinco cotizantes de la Seguridad Social en España, cifra que sitúa y valora la importancia del colectivo. Tal vez con estos datos, los 364 autónomos del comercio balear que han desaparecido en un año dejen de parecernos poca cosa.
La paulatina destrucción del pequeño y mediano comercio en Baleares supone una merma de competitividad de nuestra economía, la pérdida del contacto y trato directo con personas de confianza, el cambio de la fisonomía urbana y social de barrios, ciudades y pueblos... Pero, ante todo, es un drama invisible tras el que en el que en cada caso se encuentra una persona, una familia.