La decisión del Ayuntamiento de Alcúdia de reemplazar los coches de caballos por transportes eléctricos marca un hito pionero en la transición hacia opciones más sostenibles y éticas, en línea con la sensibilidad que vienen reclamando los colectivos animalistas durante los últimos años. El cambio impulsado por el consistorio de Alcúdia no solo impacta localmente sino que también sirve como ejemplo para otros municipios en Mallorca en los que aún funcionan las calesas tiradas por caballos.
El asunto ha generado una notable controversia durante años, especialmente en Palma, donde los grupos animalistas vienen reclamando a los gobiernos municipales de todos los colores que se han ido sucediendo durante décadas un cambio de la normativa que evite el sufrimiento animal. El goteo de accidentes que han sufrido no pocos caballos en los últimos años ha alimentado la ola de rechazo que muchos han expresado hacia esta práctica.
La transición emprendida por Alcúdia representa una evolución hacia un transporte más ético y sostenible, aliviando la carga sobre los animales y reduciendo su exposición a condiciones adversas.
La iniciativa pionera de Alcúdia resalta la importancia de adoptar prácticas modernas y éticas en el transporte público, fomentando un entorno urbano más sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Esta determinación municipal refleja, además, una responsabilidad ambiental y ética, priorizando el bienestar animal y promoviendo una mentalidad enfocada hacia métodos más respetuosos y aceptados por una mayoría de ciudadanos. Alcúdia debe servir de ejemplo.