La vuelta al colegio en Baleares será "lo más normal posible" y con el mayor grado de presencia de alumnos en las aulas. Se suma así la conselleria al plan de la ministra Isabel Celaá para que en septiembre se inicie el curso con los menores contratiempos posibles.
Habrá que tomar las medidas detalladas por el Ministerio de Educación para garantizar la seguridad sanitaria tanto de alumnos como de docentes: protocolos de limpieza e higiene, habilitación de espacios para reducir a 20 el número máximo de alumnos, separación entre personas, actividades al aire libre, uso de mascarillas... Las condiciones varían según las edades de los alumnos y los cursos, pero se impone una vuelta a las aulas con las menores excepcionalidades. Sobre todo, por los propios alumnos y sus familias. Por la calidad de la enseñanza y por la conciliación.
El conseller Martí March se abona a este regreso controlado, anunciando que pactará las condiciones con la conselleria de Salut y que las negociará posteriormente "con la comunidad educativa". Se refiere March en este punto, sobre todo, a los docentes, un colectivo que estas semanas ya ha puesto al conseller contra las cuerdas a cuenta del accidentado final de curso en el que han tenido que retornar a escuelas e institutos para cumplir con tutorías y otras actividades que no han sido precisamente del agrado del colectivo.
Hay temor a un enfrentamiento abierto con los profesores, quienes por otra parte ya amenazan con los tribunales para lograr sus peticiones. El propio sindicato UGT ha anunciado que demandará al Govern balear "por vulnerar el derecho fundamental a la negociación colectiva" y reclama la contratación de 1.000 nuevos profesores para poder cumplir las nuevas condiciones de seguridad para el próximo curso.
Los docentes cuentan con la aportación excepcional del Gobierno central -2.000 de los 16.000 millones no retornables que se repartirán las comunidades- para lograr sus objetivos. En Baleares ya hacen sus cuentas y se autoadjudican 50 millones de este montante para destinarlo a cubrir sus demandas. Todo ello sin tener muy en cuenta que, de esta cantidad reservada para educación, no todo irá a gasto de personal, sino que habrá que dotar partidas para mejorar herramientas tecnológicas, cubrir más gasto de limpieza y material sanitario de protección, aumentar las ayudas de comedor...
Si no hay rebrotes que lo desaconsejen -para los que también se establecen planes de contingencia- la conselleria debe avanzar en el plan de regreso a las aulas en septiembre bajo una óptica de máxima normalidad y mayor presencia de alumnos. El corporativismo -a menudo insolidario- de unos pocos no debe ser impedimento para que los alumnos progresen en sus estudios con todos los medios posibles a su alcance en los centros escolares una vez garantizada la seguridad sanitaria.