Como decía Henry Louis Mencken (1880 - 1956) considerado como uno de los escritores más influyentes de los EE.UU. de la primera mitad del siglo XX, periodista, editor y crítico social, conocido como el “Sabio de Baltimore”: “Un demagogo es aquél que predica doctrinas que sabe que son falsas a personas que sabe que son idiotas”.
Opinión que encaja de maravilla con el partido actualmente llamado Més, partido que ni ellos mismos saben como se va a llamar mañana, pues lo cambian como otros cambian de camisa.
El partido que en un principio fue el PSM que representaba un partidito nacionalista por el que tenían querencia los curas, los intelectualoides y los maestros y que votaban en la part forana aquellos partidarios de lo nostro que se creian ser de izquierdas. Este partidito se juntó primero con los comunistas y luego con los soberanistas catalanes de les Illes, adoptando el pancatalanismo como eje primordial de su errática política de pactos y arrejuntes diversos y prohijando la pseudoindependencia de las Illes en vistas a integrarse en un futuro en los países catalans.
Para visualizar esta opción están recolectando diferentes colectivos y asociaciones de izquierdas, todos juntos caben en un Seat 600, que quieren poner en marcha un proceso de unidad popular, que quiere ser el inicio de un partido político a semejanza de la CUP de Cataluña e integrarse en Més, para darle más énfasis a su catalanismo de libreta.
Cuando han pasado 43 años ya desde el nacimiento del PSM, la formación ha degenerado, ha dado un giro pasando de un partido moderado de la izquierda nacionalista convirtiéndose en una formación extremista soberanista que defiende de forma activa la independencia de Cataluña. En el Consell Polític de su partido celebrado en octubre del año 2017 se presentó una propuesta política para que se celebre un referéndum de independencia en Baleares en el “año 2030, 2040 ó 2020”, para integrarse en unos hipotéticos Països Catalans (o sea ir de guatemala a guatapeor), si bien también se dijo que debería ser “la voluntad de la gente la marque las fechas y la diga cómo se han de hacer las cosas en el futuro”. Aunque finalmente en la propuesta del Consell Polític, obviando una vez más la opinión de la gente, se planteó realizar una consulta vinculante para el año 2030.
Desde el partido explicaron que “La gente nos ha dicho que con todo lo que está pasando, deberíamos empezar a debatir antes sobre esta cuestión”, y que “Hemos puesto encima de la mesa un documento para hablar de nuestra soberanía, que pensamos que entronca con la mayor parte de problemas que tiene esta tierra”. Poca gente se lo habrá dicho visto la menguante cantidad de votos que cosechan elección tras elección de la mano de tan peregrina propuesta.
Durante la corta y casi testimonial última campaña electoral autonómica, las propuestas de Més se centraron casi unicamente en el procés de Cataluña. Llegando a decir “que el conflicto había despertado un monstruo que estaba dormido, el españolismo rancio”, y criticando la situación actual de “corrupción, de desequilibrios sociales y territoriales, de precariedad laboral, de falta de libertad de expresión y de instrumentalización del sistema judicial”. Una visión apocalíptica de la realidad política más propia de un país tercermundista, que convenció a muy poca gente para que les votara, mandándolos camino de la insignificancia política y sino al tiempo.
Lo dicho: Cuán largo me lo fiais.