Criterios bioéticos ante el coronavirus

La pandemia del coronavirus está provocando un gran drama humano, con miles de muertos, contagiados, países enteros paralizados y con la sanidad completamente colapsada.

Esta rápida expansión de este virus está provocando un gran número de dramas humanos que nuestro sistema sanitario empieza a tener verdaderos problemas para atender. Ya hay hospitales que tienen verdaderos problemas de capacidad para atender a todas las urgencias que se producen a una velocidad vertiginosa.

Y todo eso produce lo que a nadie le hubiera gustado llegar, tomar decisiones sobre quién puede recibir un ventilador mecánico y quién no.

Entonces se provoca un gran dilema ético ante esos casos graves en donde se debe decidir quién debe ser atendido antes que otro.

Y para echar luz sobre este dilema me he acordado de una profesora de Bioética a la que invité hace unos años a impartir una conferencia en Palma en la celebración del Día Internacional de la Familia y que me dejó alucinado por su claridad y sencillez a la hora de explicar lo que era la ciencia de la Bioética y sus implicaciones en los temas más controvertidos de nuestra sociedad.

Elena Postigo es profesora universitaria y directora del Instituto de Bioética de la Universidad Francisco de Vitoria, y ha publicado un sencillo manifiesto bioético ante el coronavirus. Estos son los siete puntos que ha elaborado al respecto:

1- Toda persona, independientemente de su edad y condición, merece ser reconocida como persona con dignidad y con los derechos humanos que le son inherentes.

2- Nadie debe ser discriminado por su edad o enfermedad. Todos merecen atención médica y cuidado.

3- Los profesionales sanitarios deben salvaguardar su integridad y salud con los medios materiales que sean necesarios. Es un deber de la autoridad competente garantizar su integridad proporcionando una vestimenta adecuada al peligro al cual se exponen: mascarilla, EPIs, guantes.

4- El Estado y sus gobernantes tienen el deber de garantizar la salud de los ciudadanos, de prevenirles ante posibles daños, de poner los medios, actuales y futuros previsibles, para que no corra riesgo su vida, su salud y sobre todo la de los grupos de población más vulnerables.

5- Toda la sociedad, y el gobierno en particular, tiene el deber de proteger a los grupos más vulnerables: personas mayores, enfermos, personas con discapacidad, niños, etc. Y a todos aquellos que no pueden hacerlo por sí mismos; hemos de velar por ellos con especial atención.

6- Los profesionales sanitarios tienen el deber de: atender, curar y cuidar de toda persona, independientemente de su condición; no conculcar el principio de no discriminación reconocido por la CE, los DDHH y los códigos deontológicos de todas las profesiones sanitarias.

7- Ante situaciones extremas y escasez de recursos que pudieran darse (urgencia, guerra, pandemia, calamidad), deberían decidir qué paciente accede a la UCI conforme a criterios prudenciales, valorando caso por caso, no sólo la edad, sino el diagnóstico y pronóstico del paciente.

Y en todo caso, poniendo siempre todos los medios a su alcance para salvarle y proteger su derecho a la vida y a la salud. Sin que sea la edad un criterio discriminatorio.

Te pido perdón, Elena, por copiar tu manifiesto que aclara con tanta sencillez y profundidad este tema, pero no he encontrado otra manera de incidir en esto que nos afecta ya y que me preocupa mucho y que no me atrevía en mi ignorancia a desarrollarlo. Y me quedo con el punto 7, las decisiones se deben tomar caso a caso con criterios prudenciales. Ahí lo dejo. Ah! Y mi mayor reconocimiento para todo el personal sanitario. Gracias!

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