Es un refrán español que se refiere a la ingratitud de las personas, alude a la característica carroñera del cuervo que se alimenta de animales muertos. El cuervo es personificado para referirse a personas que no retribuyen los favores, además de hacer mal a quienes los ayudaron.
Hay quien atribuye este refrán a don Álvaro de Luna condestable de Castilla, valido del rey Juan II de Trastámara. Aristócrata que gobernó Castilla durante décadas, siempre al lado del rey, apoyándolo y apuntalándolo en el poder durante casi cuatro décadas y al que el propio monarca mandó ejecutar decapitado en Valladolid, en el año 1453, acusado de usurpación del poder y apropiación de rentas reales de la corona. Un año más tarde, el monarca moriría arrepentido por el proceso contra Luna, que sería declarado nulo en 1458, demasiado tarde para él.
Desde entonces, esta frase se aplica para indicar la ingratitud de aquellas personas que, debiendo grandes favores, los olvidan o los pagan con acciones injustas o palabras molestas.
Hoy en día tenemos en España varios ejemplos fragrantes de haber criado cuervos por conveniencia política y que cuando el mismo político que los ha amamantado de forma inmoral con dinero público y los ha jaleado y animado en sus tropelías se ha desviado mínimamente de la ruta que les han marcado los cuervos, estos les han sacado los ojos; me estoy refiriendo básicamente a la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y los llamados actualmente Comités de Defensa de la República, anteriormente los Comités de Defensa del Referéndum (CDR).
La tensión entre el independentismo más radical y los partidos soberanistas que dirigen las instituciones va en aumento, con la polémica por la Diada de este año como mar de fondo.
Quim Torra, presidente de la Generalitat de Cataluña, ha reivindicado cada dos por tres el ilegal referéndum del 1 de octubre de 2017, pidiendo a los ciudadanos de Cataluña que sigan reivindicando la independencia y sepan “defender hasta el final los días que vendrán”. También les ha dedicado unas palabras a los CDR (Comités de Defensa de la República), a los que les ha dicho: “Mis amigos de los CDR: apretad, hacéis bien en apretar”. Quim Torra, ha tratado de reconciliarse con sus bases y ha apelado a que los CDR, que le han llegado a tildar de “traidor” por no materializar la Republica, se mantengan firmes en sus reivindicaciones.
Torra y sus consellers han podido valorar cómo la sociedad civil independentista se está volviendo más impaciente ante las promesas rupturistas incumplidas y han empezado a variar sus consignas, que se están tornando más críticas y exigentes.
La madrugada del pasado día cuatro los comités de defensa de república (CDR) depositaron excrementos y bolsas de basura en las puertas de las sedes de Esquerra Republicana y Junts per Catalunya/PDECat en varios municipios como Tàrrega, Tarragona, Terrassa, Vic, Vilafranca, Balaguer, Lleida o Igualada.
No es solo Torra quien tiene desavenencias con la sociedad civil independentista, Joan Tardà, exportavoz de Esquerra Republicana en el Congreso de los Diputados considera que la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha sido fuente de tensiones y polémicas en el independentismo con sus planteamientos y su estrategia en los últimos meses, “se equivoca en estos momentos” y “Se ha convertido en un contrapoder”.
Todo ello es consecuencia de las protestas de la ANC contra los partidos a principios del mes pasado y de la polémica después de que los exconsellers republicanos Josep Huguet y Anna
Simó anunciaran que no acudirían a la manifestación que convoca la entidad el próximo 11 de septiembre por el “clima antipartidos” y sobre todo por el mar de fondo contra ERC y su estrategia.
Tardà también se ha pronunciado sobre las acciones de los comités de defensa de la república (CDR), cuando arrojaron excrementos y bolsas de basura ante las sedes de ERC y PDECat/Junts per Catalunya en varios municipios catalanes como medida de protesta. “Me sentí indignado con los CDR”.
En una palabra “cría cuervos y tendrás más”.