El pasaje bíblico de David contra el gigante Goliat está teniendo su réplica a las puertas del metaverso. Es un combate aparentemente desigual y está en juego el control de la nueva economía: La que ofrece la blockchain y las criptomonedas.
La contienda enfrenta oponentes con fuerzas descompensadas. De un lado, una sola persona, el inventor de todo este ecosistema: Satoshi Nakamoto, encarnado en Craig Wright. A lo William Wallace, no tiene miedo al tamaño del oponente.
Del otro, una amalgama de poderosas compañías que quieren sustraerle la propiedad sobre Bitcoin, reconocida por la oficina de Patentes de Estados Unidos.
Esta semana, Facebook, ahora Meta, se acaba de aliar a todas esas compañías englobadas bajo las siglas COPA, acrónimo de Crypto Open Patent Alliance, algo así como Alianza por las Patentes Abiertas en el mundo Cripto.
Entre los integrantes de COPA destacan Coinbase (primer exchange que cotiza en Wall Street), Microstrategy (mayor fondo de inversión en el mundo cripto), Square (del fundador del todopoderoso Twitter) y Blockstream (compañía con accionistas del tamaño de Mastercard o Axa Seguros, cuyo CEO era en el momento de entrar, era el presidente del, nunca mejor dicho, elitista Club Bilderberg).
¿Por qué van todos esos gigantes contra una sola persona? ¿Por qué se une ahora Facebook si, aparentemente, nada tiene que ver con el mundo cripto?
Recordemos que Facebook intentó lanzar una “criptomoneda” pero desistió y ya se ha desecho de esa idea. Jack Dorsey, fundador de Twitter, le ha reprendido públicamente por haber intentado crear su propia criptomoneda (Diem, antes Libra) y no haber dedicado los esfuerzos a apostar por Bitcoin y fomentar su adopción masiva. Mientras tanto, David Marcus, cofundador de Diem ha elogiado a BTC por su resistencia ante tantos intentos de prohibiciones. Hay que recordar que a Bitcoin le han dado por muerto más de 450 veces desde que existe.
Parece que están allanando el camino a que el futuro metaverso de Facebook (sin moneda oficial, por ahora) vaya a adoptar BTC.
Llegados a este punto, conviene saber que Craig Wright afirma tener más de tres mil patentes relacionadas con la blockchain. Algo solo al alcance del creador de Bitcoin.
Solo con este dato, es fácil suponer que representa una amenaza para quienes pretenden campar a sus anchas en esta revolución económica que viene de la mano de Bitcoin y la blockchain. Los amos del sistema económico actual, con su manido Gran Reseteo, pretenden tener bajo control también el nuevo paradigma económico.
Crear un organismo para demandar a Craig Wright y pedir que se le retire la propiedad sobre Bitcoin requiere de toda la artillería pesada. El demandado, sabedor de su fortaleza, espera paciente su momento para contraatacar. David ha cargado la honda y, como en el pasaje bíblico, necesita que el gigante se acerque para dar un golpe certero. El gigante ya ha dado el primer paso.
La entrada de Facebook hace despertar las teorías más conspiranóicas. Detrás de Facebook se encuentra, como no, Blackrock, adalid de la élite globalista que, a través del Foro Económico Mundial, nos ha hecho llegar el mensaje de que en 2030 “no poseeremos nada pero seremos felices”.
Facebook ha anunciado la futura creación del mayor metaverso conocido. Un metaverso centralizado en una compañía que, hasta ahora, es menos transparente que un muro de hormigón. Facebook se basa en el control y comercialización de la información de sus usuarios, es decir, todos nosotros y, hasta ahora, ha demostrado hacer muy mal uso de ellos. Baste recordar el asunto de Cambridge Analytics o el reciente caso omiso a los informes que enunciaban efectos nocivos de Instagram en los jóvenes.
Si algo preocupa en el futuro uso del metaverso es la falta de privacidad que existirá para los usuarios. Y si es Facebook el dueño del mismo, estaremos en la boca del lobo. Afortunadamente hay otros metaversos un poco más descentralizados. En un mundo virtual en el que, cada vez pasaremos más tiempo y llevaremos a cabo nuevas experiencias, el “ojo que todo lo ve” sabrá mucho más de lo que sabe hoy sobre nosotros. Y lo utilizará en beneficio propio.
Si mediante nuestro avatar entramos en la tienda de Nike del metaverso a ver modelos de zapatillas de deporte de la talla 45 o vamos a la meta-tienda Netflix a informarnos sobre películas de terror o pornográficas, o acudimos a una meta-manifestación de una determinada ideología o asistimos a un meta-concierto de música rock con una meta-cerveza de una determinada marca en la mano, el “ojo que todo lo ve”, o sea, Facebook (véase, Blackrock , es decir las élites) incrementará aún más su poder y el control sobre nosotros.
¿Por qué odian tanto a Craig? Porque con sus patentes les puede aguar la fiesta. Craig/Satoshi quiere eliminar a quienes “nos poseen o nos prostituyen con nuestros datos en su poder” y quiere destruir el modelo de Facebook y devolvernos nuestra información. Hay que recordar que los datos son el petróleo del siglo XXI.
Craig propugna un mundo en el que los nanopagos sean efectivos y nada sea gratis. Un contenido en el nuevo modelo valdrá dinero, céntimos de dólar, pero de manera intencionada, no serán gratis. Y un like nos reportará nanoingresos. A cambio no tendremos que aceptar todas las condiciones que nos ponen por delante las grandes tecnológicas al descargar sus aplicaciones y que nos dejan a su merced.
Pero para ejecutar nanopagos hay que tener bloques grandes que escalen y tengan comisiones por transacción de céntimos de dólar. BTC, el mal denominado bitcoin, dominado por Blockstream, no está hecho para quien gana menos de dos dólares al día por su carestía en cada transacción. Así lo reconoció en su día su CEO.
Es más, Facebook y sus accionistas pretenden dominar el mundo virtual y temen que Craig Wright tenga patentes que no les permita construir su metaverso sin pasar por caja. O lo que es peor, que éste no les permita explotar su invento patentado y les corte las alas. O, lo que sería más humillante: que después de tanto ataque a BSV, el auténtico bitcoin, se vieran obligados a construir su metaverso sobre él. Por algo es el que tiene bloques más escalables.
Si no tuvieran miedo a las patentes de Craig, ¿a cuento de qué habrían creado una alianza para ofrecer las patentes de forma abierta a todo el mundo?
Las élites financieras poseen la mayoría de las acciones de las compañías que van contra Craig. Quieren vencer una amenaza que va en contra de su hegemonía.
Tras controlar el mundo físico, quieren controlar el metaverso, lugar hacia donde se evadirán los jóvenes tras el desencanto que el mundo físico les ofrece (dos crisis económicas vividas en pocos años y precariedad laboral). Podría ser que, para dar por fin una utilidad a BTC, Facebook lo adoptara como moneda oficial en su metaverso. Pero las parentes de Craig también afectan a BTC. Es lo que tiene ser el creador.
El metaverso aporta muchas cosas buenas. Y otras malas. Nuestra privacidad está en peligro y dejarla en manos de una empresa controlada por las élites que, además, posee un pasado de dudosa reputación, asusta.
Craig quiere romper con ese modelo que, en cierta manera, nos somete a todos. En unos meses será el juicio y todos nos jugamos algo.
Craig ya voltea la honda y está preparado para tirar la piedra y vencer a Goliat. Espera un primer movimiento del enemigo antes de disparar. Y lo hará ante un juez para que dé fe pública.
Craig representa la verdad, la soberanía financiera de un sistema económico no basado en la deuda y un reducto de libertad frente al control de las élites en el mundo real y, ahora también, en un mundo virtual centralizado. Craig me representa. Satoshi me representa.