Remedios

Cómo arreglar un grifo que gotea sin llamar al fontanero

Grifo de cocina goteando con agua en una gota
Un grifo que gotea puede ser reparado fácilmente por uno mismo.

Un grifo que gotea no es una molestia menor: puede desperdiciar entre 30 y 200 litros de agua al día según el caudal de fuga, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). La mayoría de las veces, la reparación lleva menos de media hora y no requiere ningún conocimiento previo.

Un grifo que gotea no es un problema de fontanería. Es un problema de junta. Y cambiar una junta lo hace cualquiera con un destornillador y veinte minutos.

Lo que nadie explica es que el 90% de los grifos domésticos que gotean tienen la misma causa: una junta de goma —también llamada arandela o cartucho, según el tipo de grifo— que se ha desgastado con el uso. No hay que buscar más. El agua cae porque ese pequeño disco de goma ya no sella bien el paso. Y se arregla sin vaciar tuberías, sin obra y sin presupuesto.

Pero antes de meter mano, hay que saber qué tipo de grifo tienes. No es lo mismo.

DOS TIPOS DE GRIFO, DOS SOLUCIONES DISTINTAS

Los grifos de dos mandos —el clásico con una palanca para el agua caliente y otra para la fría— funcionan con juntas de goma tradicionales. Son los más fáciles de reparar. Cuando gotean por el pitorro, la junta está en el interior del cuerpo del grifo, sujeta con un tornillo. Cuando el agua sale por la base, el problema está en el obturador o en los retenes laterales.

Los grifos monomando —un solo mando que gira y se inclina— llevan un cartucho cerámico o de plástico en su interior. Cuando fallan, no se cambia una junta: se cambia el cartucho entero. El cartucho de un monomando estándar cuesta entre tres y doce euros en cualquier ferretería, y se vende por marca y modelo. Fotografía el que tienes antes de ir a comprar.

Grifo de cocina goteando con mano ajustando la llave

LO QUE NECESITAS ANTES DE EMPEZAR

Nada extraordinario. Una llave inglesa o llave de grifo ajustable, un destornillador plano y uno de estrella, trapos viejos para secar, y la junta o el cartucho nuevo. Todo lo demás es opcional.

Y una cosa antes que todo lo demás: cierra el paso de agua. Debajo del fregadero o del lavabo hay dos llaves de corte —una para el agua fría, otra para la caliente— que se giran hacia la derecha hasta que no dan más. Si no las encuentras o no cierran bien, cierra el grifo general de la vivienda, que suele estar en el armario del contador. Abre después el grifo averiado para vaciar la presión residual que queda en la tubería. Sin este paso, todo lo que viene después acaba mojado.

No metas mano con el agua abierta. Parece obvio. No lo es para todo el mundo.

CÓMO REPARAR UN GRIFO DE DOS MANDOS PASO A PASO

Localiza el tornillo que tapa el acceso al interior del mando —suele esconderse bajo una pequeña tapa decorativa de plástico que se levanta con un destornillador plano—. Retira esa tapa, desatornilla, extrae el mando y tendrás delante el cuerpo del grifo. Dentro encontrarás el obturador: una pieza roscada que al girarla sale entera. En su extremo inferior está la junta de goma, sujeta por otro pequeño tornillo.

Quita esa junta. Compara su tamaño con una nueva —las venden en bolsas surtidas por menos de dos euros en cualquier ferretería— y coloca la que encaje. Vuelve a montar todo en el orden inverso: junta, tornillo, obturador, mando, tapa decorativa. Abre el paso de agua despacio. Si el grifo ha dejado de gotear, has terminado.

Si sigue goteando después de cambiar la junta, el problema está en el asiento del grifo —la superficie metálica donde apoya la junta—, que con el tiempo se desgasta y deja marcas. Eso ya requiere una herramienta específica llamada rectificadora de asientos, o directamente la sustitución del grifo. Ahí sí puede tener sentido llamar a un profesional.

CÓMO CAMBIAR EL CARTUCHO DE UN MONOMANDO

El proceso es similar pero más limpio. Retira la tapa decorativa del mando, desatornilla el tornillo central, extrae el mando hacia arriba —en algunos modelos hay que girar y tirar a la vez— y debajo aparece el cartucho: un cilindro de unos ocho centímetros que se saca con unos alicates de punta fina o simplemente tirando hacia arriba con firmeza.

Llévalo a la ferretería o busca la referencia en internet por la marca del grifo. Marcas como Grohe, Roca, Hansgrohe o Tres tienen sus cartuchos catalogados y disponibles. Inserta el nuevo en la misma posición —hay una lengüeta guía que impide colocarlo al revés—, vuelve a montar el mando y abre el agua.

El cartucho cerámico dura, según el fabricante y el uso, entre cinco y quince años. Cuando falla, no hay término medio: o sella o no sella.

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