Cóctel explosivo

La improbable alianza entre el Movimiento 5 Estrellas y la Lega Nord para formar gobierno en Italia promete, si es que llega a constituirse, emociones fuertes y una casi inevitable inestabilidad permanente, que puede llegar a extenderse a la Unión Europea, con consecuencias mucho más nocivas para Europa que para la propia Italia que, al fin y al cabo, está acostumbrada a vivir en el alambre, con gobiernos permanentemente en precario, con mayorías parlamentarias débiles, coaliciones multipartidistas sometidas a continuas fuerzas centrífugas y la sombra persistente de la colusión y la venalidad.

Cómo podrán gobernar juntos sin acabar tirándose los trastos a la cabeza es un misterio para el que casi nadie se atreve a aventurar una respuesta. Solo les une un populismo descarado, aunque de signo diverso y dirigido a diferentes capas sociales y zonas del país. El Movimiento 5 Estrellas tiene sus feudos electorales en el centro y sur de Italia, las zonas más deprimidas, y sus votantes son en su inmensa mayoría gentes de clase baja y media baja y sobre todo jóvenes bien formados pero sin expectativas profesionales ni vitales, debido a la depresión económica crónica, el abandono, la corrupción de los políticos tradicionales y el cáncer social que suponen las organizaciones mafiosas, ya sea la propia Mafia, la Camorra, la ‘Ndranguetta, la Sacra Corona Unita o I Basilischi.

La Lega Nord, por el contrario, tiene su feudo electoral en el Norte, la zona más desarrollada y rica de Italia y sus votantes pertenecen a las clases acomodadas de alto poder adquisitivo y que sienten una inmensa desconfianza, rozando el desprecio, hacia las gentes del sur. Su ideología es claramente populista, xenófoba y ultraliberal en lo económico.

El Movimiento tiene en cambio un cierto carácter difuso de izquierdas, como una socialdemocracia populista y subvencionadora. Solo les une el populismo, la oposición frontal a la inmigración, con un componente indiscutiblemente xenófobo, y el antieuropeísmo, más acentuado por parte de la Lega, que incluye una clara oposición al euro. Muy poco para conseguir un gobierno estable y duradero, pero suficiente para poner patas arriba la estabilidad del euro y la cohesión interna de la UE, ya bastante en precario en estos momentos.

En la UE ya hay en estos momentos varios gobiernos euroescépticos y xenófobos, ultranacionalistas y cercanos a la extrema derecha, como en Hungría, Polonia y Bulgaria, pero son países periféricos, en sentido geográfico, económico y político, no forman parte del núcleo duro de la unión y ninguno de ellos pertenece al euro. Además, ninguno de ellos, aunque contrarios a las políticas comunes en inmigración y otros aspectos, quiere abandonar la UE ni está interesado en ponerla en riesgo, ya que son receptores netos de fondos europeos. La única excepción podrían ser los nacionalistas prorrusos de Bulgaria, pero son una fuerza muy minoritaria, que no tiene capacidad real de imponer sus tesis sobre el gobierno búlgaro.

Italia, en cambio, es, después del “brexit”, la tercera economía de la UE, es miembro fundador de la CEE, uno de los seis firmantes del Tratado de Roma y un país fundamental para la unión y para el euro. Cualquier maniobra de Italia que insinúe la posibilidad de abandonar el euro puede ser devastadora para la estabilidad de la moneda común y de toda la economía de la eurozona y, en consecuencia, para la propia unión.

Habrá que estar atentos al desarrollo de los acontecimientos en Italia, no sea que el cóctel del Movimiento 5 Estrellas y la Lega Nord nos explote a todos en la cara.

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