Cierren la puerta

Días atrás nos atrevíamos a exponer que el 4 de mayo contemplaríamos el resultado de un enfrentamiento intramuros, MAR contra Iván, es decir, la estrategia electoral de Ayuso y de Sánchez. Y no cabe ninguna duda que el gurú de Sánchez, empero todas sus maniobras, su uso del poder, de las instituciones, de los ardides, incluso de las mentiras, ha perdido, ha fracasado. De nada le ha servido tener todo el poder del gobierno ante una sola palabra, libertad, y un solo gesto, sinceridad. Ivan ha perdido, Ivan ha fracasado, Ivan se ha descalabrado.

El silencio de Sánchez, su mutismo y su incomparecencia en la noche electoral es buena prueba de ello. El narciso presidente ha sufrido un descalabro ajustado a su torpeza e incapacidad para gobernar. Pero, MAR y Ayuso, no han derrotado únicamente al “napoleón” socialista y su general Murat. Sus compañeros de derrota y fracaso son esos politólogos, tertulianos y portavoces mediáticos de la izquierda que no opinan ni se analizan la realidad sino que insuflan sus deseos, sus anhelos, con todo el léxico que surge de su inquina personal. En esa cesta están Ferreras, Pastor, Susana, Iñaki, Angels, Mónica, Simón, un tal Euprepio de Telemadrid, un descarado Tezanos y un montón de trols que se explayan, cobrando, comentando en las redes sociales. Esos también han perdido, han sido aplastados por más de un millón quinientos mil “tabernarios” que, habitantes en todos los distritos electorales de la CAM, se han atrevido a votar a Ayuso, sin rubor alguno a ser descalificados como “borrachos” o como “fascistas”. Por una vez “franquistas” parece que no ha habido.

Esos personajes, si tuviesen un mínimo de dignidad pedirían unos disculpas por sus insultos y descalificaciones sectarias, totalitarias y otros, al salir, cerrarían la puerta, como aconsejó el cobarde Iglesias. Este, siguiendo su plan de antiguo, abandonó el gobierno para “asaltar” no el cielo, sino el cielo de Madrid. Era el gran salvador de la patria madrileña, el gran supermán que se presentaba como vencedor del “fascismo”, defensor de todo lo público y alimentador del feminismo más feroz. Y, en su noche tristísima, resulta que solamente era un “tapón”, que no “suma” y por ello huye, desprecia a todos aquellos ciudadanos, ciudadanas, hombres, mujeres y binarios que le dieron su confianza, votándole. Se va, se retira de la política, se refugia en su chaletito y se vuelve a despedir de Vallecas, junto con todo el cinturón “rojo” de Madrid.

Ahora resulta que más de un millón y medio de madrileños son “trumpistas” que no merecen les dedique ni los minutos de recoger su acta de diputado autonómico. El gran defensor del pobre, del desahuciado, del marginado, del asalariado mínimo, no es sino un gallina que huye de su responsabilidad y se agarra a un destino que ya tenía y tiene planificado. Habló de tragedia aplicada a la victoria de la “ultraderecha”, sin desear, en modo alguno, reconocer que el drama lo ha escenificado él y sus colegas, arropados por una pandilla de voceros de parte, tuiteros, tertulianos y comentaristas, charlatanes ciegos a la realidad; ni Madrid, ni España desea el comunismo.

Que Madrid haya despedazado en tres partes a la izquierda, que los socialistas no hayan tenido reaños de dar la cara conjuntamente en su noche más triste, no es sino una demostración del hastío del ciudadano hacia sus políticas intervencionistas, controladoras, impositivas, falsarias y manipuladoras de la ley, del derecho y de la libertad. Ivan nos hablaba de regir su estrategia por las emociones del pueblo, pues bien, todos los indicios señalan que ha imperado en éste la emoción de desear lograr la libertad. Una emoción intensa, profunda, esencial, gritada por un millón y medio de electores, y trasmitida con una alegría desbordante en las calles madrileñas. No así la cara de Ábalos, charlatán repetidor de los mantras que han sido despreciados por los electores. Cara más triste la de ese hombre que miente siempre, no la exhibió ni el desventurado Gabilondo, serio, soso, pero, al menos, humilde en su fracaso.

Ahora bien, hay que trabajar mucho para que el sunami Ayuso alcance al resto del P.P. De principio, con los dedos de una mano y sobran son los lideres autonómicos que pueden ser comparados con la dama del pueblo. Ni Casado es capaz de trasmitir todo el cúmulo de inteligencia política que trasmite Ayuso y, lamentablemente, el panorama del PP no deja vislumbrar que pueda haber mimbres semejantes para montar cestas similares. El éxito no debe cegar la mediocridad del banquillo. Si el PP no se arremanga y se acerca al ciudadano con proyecto, con sinceridad, con trasparencia, con honestidad, con trabajo, con humildad, Ayuso se convertirá en un oasis.

Y para acabar, Vox ha alcanzado su techo. Los madrileños han acudido a hacer uso de su voto, mayoritariamente, con un sentimiento de utilidad. Vox y sus candidatos han mejorado resultados, pero no han alcanzado una cota superior porque ya no existe en su mapa político. Y tampoco se contempla la posibilidad de extrapolar sus magníficos candidatos más allá de la periferia madrileña.

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